thumb|Monasterio de San Pedro de Roda. El arte románico en Cataluña se introdujo en el . Fue el primer románico de la península Ibérica y se extendió a lo largo de este siglo y del siguiente con un gran número de edificios sobre todo en las zonas comprendidas por las actuales provincias de Barcelona, Gerona y norte de Lérida. Tiene unas características propias y particulares y se considera como uno de los patrimonios más importantes del románico europeo. La rápida difusión del estilo románico se debió a los condes catalanes que fueron recuperando de manera progresiva su independencia respecto al imperio carolingio y ganando fuerza y terreno a los reinos islámicos. Los obispos recuperaron las distintas sedes, y las comunidades benedictinas ayudaron también a la presencia de este arte en un amplio proceso de repoblación que tuvo su inicio a partir de la desaparición de la hegemonía musulmana en Cataluña. thumb|Santa Coloma de Andorra La fundación del monasterio benedictino de San Pedro de Roda en Gerona cuya consagración fue en 1022 y su gran riqueza decorativa se considera como un gran adelanto en lo que sería el arte románico de los siglos venideros. En este monasterio, sobre todo en su iglesia, se unió el tradicional estilo carolingio con el recién importado románico de los primeros años del . El edificio aunque ruinoso en la actualidad, se muestra grandioso y continúa siendo el ejemplo principal para el estudio del grupo de monumentos románicos conservados en la comarca histórica del Rosellón. Estructuras y elementos parejos con este monasterio se encuentran en los edificios de Sant Andreu de Sureda, en Vallespir en los Pirineos Orientales, en la catedral de Elna y en Sant Genís les Fonts también en Vallespir. Estos ejemplos son testimonios de los comienzos de la arquitectura románica en Cataluña, antes de la generalización de las obras lombardas, obras que suponen la característica por excelencia del románico catalán.
Diferentes grupos compuestos por estos constructores lombardos desarrollaron una gran actividad desde los primeros años del . A lo largo de unos veinticinco años levantaron iglesias bastante semejantes entre sí por todo el territorio catalán. La planta de estas iglesias suele tener una o más naves. Cuando es más de una se separan por pilares. Tienen también crucero. Las naves están abovedadas y se decoran con fajas lombardas. Las torres correspondientes se construyen casi siempre aisladas y son de planta cuadrada aunque hay alguna cilíndrica como la de Santa Coloma de Andorra.
Arquitectura thumb|Capiteles y basas de tradición califal en San Pedro de Rodas Los primeros tiempos de la arquitectura en Cataluña se vieron en gran medida influenciados por el arte carolingio y el árabe de la península ibérica. De este último dan testimonio múltiples capiteles y elementos decorativos claramente califales. Pero es quizás la influencia lombarda la característica más destacable (sobre todo en el primer cuarto del ) frente a las diferentes escuelas que se iban extendiendo por el resto de la península. Se advierte en estos primeros años una gran actividad arquitectónica por parte de los grupos compuestos de maestros y canteros lombardos que trabajan por todo el territorio catalán, erigiendo templos bastante uniformes. El gran impulsor y difusor (así como patrocinador) de este arte fue Oliba, monje y abad del monasterio de Ripoll, que en 1032 mandó que se ampliase este edificio con un cuerpo de fachada donde se levantaron sendas torres, más un crucero donde se incluyeron siete ábsides, todo ello decorado al exterior con ornamentación lombarda de arquillos ciegos y fajas verticales. Las edificaciones suelen ser de una o más naves abovedadas, separadas por pilares; a veces llevan la construcción de un pórtico y siempre en el exterior se ve la decoración de arquillos ciegos, esquinillas y lesenas (franjas verticales). Las torres correspondientes son especialmente bellas; unas veces van unidas al edificio y otras exentas, con planta cuadrada o excepcionalmente cilíndrica como la de Santa Coloma de Andorra.
Construcciones lombardas thumb|Ábsides con deccoración lombarda en Santa María de Ripoll La zona pastoral del abad Oliba fue la más poblada en monumentos de tipología lombarda, pero pronto se extendió por otras diócesis. En Gerona se conservan las iglesias de Palau Sabardera, Rosas, Colera, Cruïlles, San Daniel y alguna más. En el obispado de Barcelona se encuentran las iglesias lombardas de Barberá del Vallés, Tarrasa y Sant Ponç de Corbera. Después se observa una gran extensión pirenaica empezando por Andorra, la iglesia Santa María de Mur, Ponts, Coll de Nargó, San Pedro de Burgal, Sant Pere de Sorpe, Tredós y San Saturnino de Tabérnolas.
En el persisten las obras de tipo lombardo cuya influencia puede apreciarse en la catedral de Urgel en cuyos archivos relacionados con su construcción puede leerse que en 1175
También se aprecia la misma influencia en Santa María de Bérgamo y en San Miguel de Pavía.
Desde principios del Cataluña entró en el románico pleno. En este periodo las construcciones religiosas tienen carácter monumental y se ven favorecidas por las formas decorativas de la escultura y la pintura, que adquieren una gran vitalidad en portadas y claustros. El arte románico catalán se vio impulsado por un gran aire innovador sobre todo en los condados orientales a cuyos territorios no había llegado todavía la renovación o construcción de los primeros tiempos, y también en el interior de los valles pirenaicos. Para llevar a cabo este gran movimiento renovador de construcción llegaron de distintos puntos equipos de profesionales: Del norte de Italia, llegaron con sus ideas y decoraciones lombardas, acompañados además de artistas pintores que llenarían las iglesias con sus obras maestras de pinturas al fresco. De Provenza y Languedoc llegarían equipos acostumbrados a trabajar la piedra, con lo cual el sentido ornamental recuperó su importancia y tomó un vigor desconocido con la influencia de los talleres tolosanos que se pusieron en contacto con los talleres del Rosellón.
Todo este desarrollo artístico no habría podido ver la luz sin un cambio en la política y en la historia de Cataluña. La ampliación de los condados en tiempos de Ramón Berenguer III (1096-1131) supuso un cambio importante en política y economía y como consecuencia también en la organización de la Iglesia que a partir de ese momento promovió la reforma. Se restableció la sede metropolitana de Tarragona, se establecieron las órdenes religiosas del Hospital (1110), del Temple (1130), del Santo Sepulcro (1150), y aparecieron las grandes fundaciones cistercienses de Poblet (1149) y Monasterio de Santes Creus (1160).
Los primeros efectos renovadores surgieron entre los condados de Besalú, Ampurias y Gerona. Esta zona se había mantenido impenetrable al impacto lombardo de los primeros tiempos. Las construcciones son de planta basilical, unas veces con crucero y otras sin él, la mayoría con una nave única cubierta de bóveda de cañón, otras veces con tres naves en cuyo caso las naves laterales se cubren con bóvedas en cuarto de círculo que descansan en pilares de base rectangular.
En la misma época tuvo lugar la modificación de iglesias en los valles del Pirineo pertenecientes al obispado de Urgel. Se trata de una zona donde no había llegado tampoco la innovación lombarda del periodo anterior. En muchos puntos subsistían iglesias que a penas se tenían en pie y en otros ni siquiera se habían construido. Proliferó la construcción de nave única de tipo basilical con cabeceras simples. Es excepcional la transformación de las iglesias del valle de Boí donde trabajaron unos constructores lombardos que cubrieron las naves a dos aguas con estructura de madera, respetando absolutamente las viejas tradiciones de esta región.
En las regiones interiores de Cataluña y en la zona occidental se conservaban en este siglo las características de la corriente lombarda anterior con nave única cubierta de bóveda de cañón (que empieza a ser apuntada) y tres ábsides que en el exterior mantienen las arcuaciones ciegas de ornamentación lombarda, aun cuando se van añadiendo elementos nuevos. Una novedad importante consistió en la estructura del muro que pasó de la talla tosca a estar esculpida y pulimentada por artífices profesionales que disponían de su propio taller en lugar de trabajar a pie de obra como en tiempos anteriores. Estos tallistas demostraron ser verdaderos artistas y maestros en el oficio de trabajar la piedra y hacer esculturas. Al principio se dedicaron tan solo a las ménsulas de las cornisas y al poco tiempo ya se les vio tallando en ventanas, rosetones, portadas, capiteles y tímpanos. La decoración de los numerosos claustros que van surgiendo se hizo prolífera. Los capiteles de las columnas se vieron enriquecidos con temas historiados, producto de la gran imaginación de estos maestros.
Los claustros románicos catalanes del siglo XII
thumb|Claustro de la catedral de Gerona. Cataluña es la región española donde se conserva mayor número de claustros, algunos de dimensiones enormes. El más antiguo es el de la catedral de Gerona. Los claustros catalanes apenas se distinguen unos de otros en cuanto a su arquitectura con características iguales o muy parecidas. Dentro de los claustros románicos pueden advertirse ligeras diferencias cuando se trata de claustros pertenecientes a monasterios benedictinos o monasterios de canónicos agustinos o los cistercienses. Los espacios se edificarán de acuerdo con sus normas y necesidades, siempre sin salirse de un modelo común implantado desde el principio por Cluny. Es importantísimo en la ornamentación de estos claustros el trabajo de escultores locales que dejan sus obras (y a veces su firma) en los capiteles. Serán los capiteles y sus temas los que realmente hagan que se diferencien unos claustros de otros.
Arquitectura civil y militar románica thumb|Ruinas del castillo de Llordá La arquitectura civil y militar románica que ha podido llegar hasta nuestros días está en gran inferioridad respecto a la arquitectura religiosa. Apenas si quedan rastros de aquellas construcciones habidas en los siglos y ; algunas descripciones se han podido hacer gracias al testimonio escrito.
Quedan unas pocas ruinas de defensas militares que pueden dar constancia de lo que se edificó en aquellos tiempos. De edificios civiles quedan restos parciales. De los nuevos núcleos de población que llegaron a constituir a veces auténticas ciudades no queda ni un solo rastro de callejas y viviendas y es preciso hacerse suposiciones al respecto a la vista de los ejemplos más tardíos de los siglos y . Serían seguramente poblados con calles estrechas y retorcidas, con mucha construcción en madera y con un castillo o torre de defensa en el punto más elevado.
Algunos ejemplos Los restos románicos más importantes que se conservan son los integrados en la construcción gótica del Palacio Real Mayor de Barcelona. Allí puede verse una parte considerable de lo que fue la residencia románica que tenía tres pisos, el inferior con dos naves cubiertas de bóveda de cañón corrido. Los otros dos tenían vanos de dos o tres arcos apoyados en columnillas, presentando el mismo aspecto que el de las torres lombardas. thumb|Castillo de Mur Resisten el tiempo algunos castillos de los siglos y , en mal estado de conservación como el Castillo de Llordá y el de Castillo de Mur; también hay construcciones que fueron mansiones señoriales, como el Castell Vell de Solsona, que era la vivienda de los vizcondes encargados de defender la ciudad. Este castillo controlaba la entrada más importante llamada Portal Mayor (en la actual Plaza del Ángel). O como el de Zuda de Lérida. Hubo en el condado de Barcelona casas señoriales que no alcanzaban la categoría de palacios, casi todas con una construcción de arquería en la planta baja: Besalú, Santpedor, Vich y Vilafranca de Conflent.
Escultura en los siglos XI y XII