miniaturadeimagen|Trabajadores en un taller clandestino en Nueva York, fotografía de alrededor de 1889. Un taller de explotación laboral o de “trabajo esclavo” es un espacio laboral donde se realizan trabajos fuera de las convenciones internacionales. Queda representado en el siglo por el modelo conocido como sweatshop frecuente y abundante en países en vías de desarrollo o del tercer mundo, y especialmente en Asia, donde el trabajador recibe sueldos muy bajos (el equivalente a 3 euros al día, o unos pocos céntimos la hora), manufacturando ropa, juguetes, calzado y otros bienes de consumo.

Ejemplos de explotación laboral

Ejemplos de explotación laboral son las maquiladoras o maquilas en México o el trabajo de las aparadoras en España y otros muchos países.En marzo del 2006 el personal ocupado por las maquilas mexicanas era de 1 300 000 personas.Encarnación López: "Llevo 50 años pegada a una máquina de coser y no voy a tener pensión", Público, 3 de mayo de 2022Historia, Noticias, Proceso de fabricación. Aparadora de Calzado, en Reinvetando el calzado

En Blangadés se produjo el Colapso de un edificio en Savar en 2013 que albergaba una fábrica de ropa y tiendas. Las malas condiciones de la edificación y las nulas condiciones de seguridad fueron las causas de la muerte de 1134 personasInditex, El Corte Inglés y Mango apuestan ahora por la seguridad en Bangladés, Infolibre, 16/5/2013Ya son más de mil los muertos por el derrumbe de Bangladés. El Rana Plaza se incendió y desplomó el pasado 24 de abril con 3.122 personas en su interior, Público, 10/5/2013 y otras 2437 que resultaron heridas.Aumentan a más de 900 los fallecidos por el derrumbe en Bangladesh, La Vanguardia, 9/5/2013Los muertos por el derrumbe en Bangladés ascienden a 700 personas, eldiario.es, 7/5/2013]Aumentan a 547 los muertos por derrumbe de edificio en Bangladesh, Excelsior, México, 4/5/2013

Tipología Taller de explotación laboral o de “trabajo esclavo” puede referirse a cualquier centro de producción o fabricación en el que los trabajadores comparten un entorno duro (ventilación inadecuada, deficiencia de infraestructuras higiénicas o carencia de servicios), sometidos ocasionalmente a abusos físicos, mentales o sexuales, así como a condiciones de trabajo peligrosas para la salud o a horarios de trabajo excesivos.

Aún en el siglo , muchos talleres de explotación laboral son propiedad de corporaciones multinacionales o de compañías locales que producen bienes para corporaciones extranjeras. Las corporaciones actúan generalmente a través de un proceso de subcontratas, con lo que no son propietarios directos del taller, pero emplean a la organización menor que es la propietaria y se encarga de la producción. En este contexto, algunas compañías han sido acusadas de usar a niños en los talleres de trabajo esclavo de sus subcontratas. Paralelamente, en algunos países en los que se desarrolla este sofisticado modelo de esclavitud, está prohibido –o reprimido por la fuerza de las armas– el recurso laboral o la práctica del sindicalismo, como defensa de los derechos del trabajador.

También existen talleres de explotación laboral en los países desarrollados, montados por compañías o particulares que emplean trabajadores sin permiso legal para trabajar (por lo general inmigrantes ilegales), pagándoles un sueldo inferior a lo legalmente reglamentado, y sin declarar su presencia ante las autoridades locales de trabajo ni cubriendo las cuotas de la seguridad social. Esta práctica genera la llamada economía subterránea, que entre otras ventajas permite al contratante el lavado de dinero, y que en algunos países desarrollados llega a alcanzar un porcentaje elevado en comparación a la economía formal.

Historia Los talleres de explotación laboral no son un fenómeno nuevo. Continuando el modelo de la revolución industrial, tanto en los Estados Unidos como en Europa, en el y principios del , se crearon talleres que ofrecían trabajo a los inmigrantes o ‘trabajadores de baja cualificación’. Los sindicatos y las nuevas leyes y regulaciones laborales consiguieron en ocasiones obligar a los empleadores a mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo, y a bajar los sueldos.

Crítica Negativa Algunos sindicatos, como el AFL-CIO, han ayudado al movimiento contra estos talleres, tanto por un interés filántropico en el bienestar de los trabajadores más desfavorecidos como por propio beneficio. Como los productos producidos en los talleres de explotación laboral son más baratos que los producidos en las fábricas de Estados Unidos o Europa, los sindicatos piensan que esto puede ocasionar que sus miembros pierdan sus trabajos.

Acabar con el “trabajo esclavo” es uno de los objetivos del movimiento antiglobalización, que ha acusado a muchas compañías (como Walt Disney, The Gap y Nike) de hacer uso de este tipo de talleres. Los activistas de este movimiento indican que el proceso de globalización neoliberal favorece los abusos corporativos a los "trabajadores esclavos". Adicionalmente, argumentan que la producción con sueldos bajos en los países desfavorecidos es responsable de la pérdida de empleos en los países del Primer Mundo.

Los artículos 22, 23, 24 y 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre otros, tratan sobre la materia.

Positiva Aquellos que defienden la práctica de trasladar la producción a zonas de bajos sueldos apuntan a un coste de vida inferior como explicación de los sueldos bajos, y argumentan que sus operaciones benefician a la comunidad, al proveerles de empleos, algo que la comunidad necesita. Aun así, algunas compañías se han plegado a la presión pública y han reducido su dependencia de este tipo de talleres.

Johan Norberg, un intelectual favorable al capitalismo, miembro del Cato Institute y autor del documental británico pro-globalización Globalization is Good (La globalización es buena, 2003), sostiene el siguiente ejemplo en defensa de los talleres de este tipo del tercer mundo:

Algunos críticos replican que los que defienden estos argumentos suelen obviar la cuestión de que la entrada de multinacionales subsidiadas por su países de origen en los mercados de los países del tercer mundo lleva a: La destrucción de las economías locales al no poder hacer frente a la competencia (esto en algunos ámbitos académicos se denomina competencia desleal y deterioro de los términos de intercambio). La pérdida de empleos y subsiguiente proletarización de la población local. De tal manera que, critican, se propone como solución a la pobreza lo que no es más que la propia causa.

Véase también Comercio justo Declaración Universal de los Derechos Humanos Suicidios en Foxconn Maquiladora Aparadora

Notas

Referencias

Enlaces externos En español Contra los sweatshops: Dignidad en el trabajo Campaña Ropa Limpia Trabajo infantil Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil CONAETI de Argentina A favor de los sweatshops: Versión en castallano de Globalisation Is Good (WMV 127MB) En inglés Un sitio de información anti-taller de trabajo esclavo Recursos e información sobre estos talleres Artículo de la Oficina Nacional para la Investigación Económica: Los Efectos de la Producción Multinacional en los Sueldos y las Condiciones Laborales en los Países en Vías de Desarrollo .pdf sobre la ética en los talleres de trabajo esclavo Artículo del New York Times por Nicholas Kristof y Sheryl WuDunn

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