Comisiones Obreras (CC. OO.), oficialmente denominada Confederación Sindical de Comisiones Obreras (C. S. de CC. OO.), es una confederación sindical española

Según sus Estatutos, CC. OO. se define como un sindicato: «reivindicativo, de clase, unitario, democrático, feminista, independiente, participativo, de masas, de hombres y mujeres, sociopolítico, internacionalista, pluriétnico y multicultural». Ideológicamente, «se orienta hacia la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de una sociedad socialista».

En 2024, es la primera fuerza sindical de España, junto con la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT). En 2022 tiene 1 411 312 afiliados y 22 930 delegados en las empresas y centros de trabajo de toda España.Lluita obrera, no 249, CCOO de Catalunya, Mayo de 2023, CCOO en dades, pg 249

Historia del sindicato

Nacimiento y papel durante la dictadura Teniendo como referente inmediato el sindicato clandestino Oposición Sindical Obrera las primeras comisiones obreras fueron organizadas durante los años 1960 en Asturias, Cataluña, Madrid y las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya como movimiento surgido de conflictos laborales para su dirección al margen del sistema franquista. Se trataba de órganos de representación de los trabajadores elegidos en asamblea. Fueron impulsadas por el Partido Comunista de España (PCE), el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), movimientos cristianos obreros (JOC y HOAC) y otros colectivos opuestos al régimen franquista, lo que hizo pasar de las comisiones momentáneas surgidas de los conflictos a un movimiento estable y organizado.

Para muchos historiadores, uno de los primeros lugares donde se formaron las Comisiones Obreras fue en Laciana (León), dentro de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), aunque otros comparten este origen entre Jerez y la mina La Camocha (Gijón), en el año 1957, con ocasión de una huelga. Tanto el origen del sindicato en La Camocha como las negociaciones con la empresa durante la huelga de 1957, por parte de una comisión de mineros encabezada por el comunista Casimiro Bayón y el falangista y exdivisionario Gerardo Tenreiro, han sido llevados a la literatura por Armando Murias en su novela Una tierra tan lejana (Velasco Ediciones, 2025).

El desarrollo de la huelga minera de Asturias de 1962 («La huelgona») consigue, además de un importante aumento salarial, la incorporación de 12 representantes de los trabajadores dentro del Jurado de Empresa compuesto hasta entonces por simpatizantes del Movimiento. Esos nuevos 12 representantes (que eran la mitad del Jurado de Empresa) formaron una Comisión Obrera que ya recibía directrices del PCE, destacando entre sus miembros a Benjamín Rubio, antiguo enlace de la Guerrilla y dirigente comunista en la clandestinidad. Por tanto, mientras que las Comisiones Obreras formadas en Asturias durante el final de la década de los 50, su carácter fue limitado en el tiempo, desapareciendo su composición tras la resolución de los conflictos. En cambio, en el caso de Laciana, la Comisión Obrera se hizo permanente y se mantuvo dentro de la MSP hasta que las autoridades franquistas inician la persecución de las CC. OO. Ese es el motivo que argumentan algunos historiadores para considerar esto como el verdadero surgimiento de CC. OO. thumb|left|250 px|Marcelino Camacho Su táctica fue la del entrismo, es decir: infiltrarse en los Sindicatos Verticales franquistas. Desde mediados de los años 50 se convirtió en uno de los principales movimientos de oposición, desde el interior del estado, al régimen franquista. Esta fue una de las razones por las que obtuvo importantes apoyos y consiguió la elección de delegados principalmente en las grandes fábricas y minas. En las elecciones sindicales de 1966, CC. OO. logra un gran triunfo, lo que significó un duro golpe al sindicato vertical. La primera Reunión General de las CC. OO. del Estado tiene lugar en junio de 1967, en Madrid. El Tribunal del Orden Público, que sustituyó a los Tribunales Militares como instrumento represor, declararó a CC. OO. «organismo ancilar y correa de transmisión del Partido Comunista de España».En consecuencia el Tribunal Supremo, en noviembre de 1967, las declara a CC. OO. subversiva e ilícita. Son estrechamente vigilados por los servicios secretos franquistas.https://www.sapiens.cat/la-llista-negra-antifranquista.html La represión contra CC. OO. es brutal: de 9000 condenados entre 1963 y 1977 por el TOP, una inmensa mayoría eran militantes de CC. OO.

En el año 1968 Marcelino Camacho, Julián Ariza y otros dirigentes sindicales son encarcelados y procesados por su pertenencia a CC. OO. El auge del movimiento obrero es respondido por el régimen declarando sucesivos estados de excepción, destacando el de 1969 y el de 1970-71, que provocan numerosas detenciones y torturas a dirigentes obreros. Destaca la detención y condena a largos años de prisión de la Coordinadora Nacional de CC. OO. (el llamado Proceso 1001) que, aunque dificulta las movilizaciones, no impide que a partir de 1973 los conflictos colectivos, los paros y las huelgas se suceden en numerosas empresas y sectores de todo el Estado, y que CC. OO. se consolide y fortalezca como organización. Esta táctica se culminaría en las elecciones sindicales de 1975, en plena agonía del régimen franquista, donde CC. OO. conseguiría la abrumadora mayoría de los delegados elegidos en las principales empresas del país. Esto le haría arrancar con fuerza con la caída del régimen para estar a la cabeza de las numerosas huelgas y movilizaciones obreras que conquistaron los derechos sociales, políticos y laborales para la clase trabajadora. Según Marcelino Camacho el modelo organizativo de Comisiones Obreras por aquel entonces era completamente original y se basaba en experiencias históricas como los consejos obreros de los países del Este y las experiencias del sindicalismo revolucionario.

Transición democrática thumb|right|Emblema de CC. OO. hasta 2007 Desde la transición democrática hasta 1987 su secretario general fue el histórico dirigente obrero Marcelino Camacho, también dirigente del PCE y diputado entre 1977 y 1981.

Asamblea de Barcelona

El 11 de julio de 1976, más de 600 delegados de CC.OO. de toda España se reúnen en la iglesia de Sant Medir de Barcelona. Hacía escasos días que el presidente Carlos Arias Navarro había sido destituido. Aunque era una organización ilegal, CC.OO. da los primeros pasos para sentar las bases que permitan la transformación del sindicato de movimiento sociopolítico de base a confederación sindical de clase. La «etiqueta» de «comunista» que pendía sobre CC. OO. impidió su legalización al mismo tiempo que el resto de centrales sindicales.

El asesinato de los abogados laboralistas (militantes del sindicato y del PCE) de la calle de Atocha de Madrid a manos de un grupo terrorista de extrema derecha y el masivo seguimiento de su funeral y las huelgas de repulsa convocadas fue el detonante de la legalización de CC. OO. y el PCE en abril de 1977. En esos años el sindicato crece vertiginosamente en afiliación, al igual que el resto de centrales sindicales y partidos de la izquierda. De 1976 a 1978 CC. OO. pasa de 30 000 a 1 823 907 afiliados. Sin embargo, tras la firma de los Pactos de la Moncloa esta cifra comenzará progresivamente a descender, pasando a 702 367 en 1981 y a 332 019 en 1986, al igual que el nivel general de sindicación de los trabajadores españoles, que desde entonces no pasará del 20 %. Esta evolución negativa de la afiliación comenzará a cambiar de signo a partir de 1987.La evolución de la afiliación a CC. OO. . 1978-2007, Confederación Sindical de CC. OO. En el año 1980 recibe una parte importante de los militantes de la USO, pertenecientes a su corriente socialista autogestionaria.

Al año siguiente de su legalización, en 1978, celebró su I Congreso Confederal, donde Marcelino Camacho fue confirmado como secretario general con 1 103 votos a favor (90,9 %), 4 en contra (0,3 %) y 106 abstenciones (8,8 %), los mismos resultados que se produjeron en la elección de la primera Comisión Ejecutiva Confederal. Camacho fue asimismo reelegido el II Congreso (1981) y el III (1984). A partir de este último congreso se evidencia la diferenciación en sensibilidades que protagonizará la década de 1980, entre una mayoría ligada al PCE y encabezada por Camacho, y tres minorías vinculadas respectivamente al PTE-UC (denominados «carrillistas» y liderados por Julián Ariza); al PCPE, llamados «prosoviéticos» y encabezados por Alfredo Clemente; y a la LCR y el MC (conocida como «Izquierda Sindical» y cuyos portavoces eran Joaquín Nieto y Rafael Gisbert).Transición política y sindicalismo radical, Centro de Asesoría y Estudios Sociales. Ya en el II Congreso se presentaron dos listas a la Comisión Ejecutiva: la encabezada por Camacho obtuvo 667 votos (74,4 %) y 36 puestos, mientras la liderada por Clemente logró 229 (25,6 %) y 13 miembros. thumb|left|Antonio Gutiérrez En el III Congreso, Camacho fue elegido secretario general con 579 votos a favor (61,3 %), 312 en contra (33 %) y 54 en blanco (5,7 %). Se presentaron cuatro listas a la Comisión Ejecutiva: la encabezada por Camacho obtuvo 500 votos (52,9 %) y 26 puestos; la de Ariza logró 266 votos (28,1 %) y 14 puestos; la de Clemente, 144 votos (15,2 %) y 8 puestos; y por último la de Nieto, 27 votos (2,9 %) y un puesto en el órgano de dirección del sindicato. En 1986 participa en las históricas movilizaciones contra la permanencia de España en la OTAN.

El IV Congreso Confederal, celebrado en 1987, sancionó el relevo de Camacho en la secretaría general por Antonio Gutiérrez. Camacho fue nombrado presidente del sindicato por 733 votos a favor (77,2 %), 169 en contra (17,8 %) y 48 en blanco (5,1 %). Gutiérrez, por su parte, fue elegido secretario general con 716 votos a favor (75,6 %), 179 en contra (18,9 %) y 52 en blanco (5,5 %). A la Comisión Ejecutiva concurrieron tres candidaturas. La liderada por Camacho y Gutiérrez, que integró a los hombres de Clemente, logró el apoyo de 696 delegados (72,1 %) y se hizo con 37 puestos; la encabezada por Ariza, 188 votos (19,5 %) y 10 puestos; y la de Gisbert, 71 votos (7,4 %) y 5 miembros en la nueva ejecutiva.

El V Congreso (1991) confirmó a Marcelino Camacho en la presidencia, con 614 votos favorables (68,1 %), 161 en contra (17,9 %) y 127 abstenciones (14,1 %); y a Gutiérrez en la secretaría general, con 772 votos favorables (83,9 %), 58 contrarios (6,3 %) y 90 abstenciones (9,8 %). En este cónclave se presentó una lista unitaria a la Comisión Ejecutiva, que fue aprobada por 837 votos a favor (92,5 %), 24 en contra (2,7 %) y 44 abstenciones (4,9 %).

Comisiones convocó las huelgas generales de 1985, 1988, 1992 y 1994 contra la política económica y laboral del gobierno de Felipe González. Especialmente masiva e histórica fue la huelga general del 14 de diciembre de 1988, convocada junto a la UGT, que con un 95 % de seguimiento obligó a retirar el Plan de Empleo Juvenil al gobierno y sentarse a negociar. A raíz de dicha negociación, los sindicatos lograron un aumento significativo del presupuesto para pensiones (incluida la ampliación de las pensiones no contributivas), subsidios de desempleo y gasto sanitario; la subida del salario de los empleados públicos y la extensión de la negociación colectiva en la función pública.

De 1990 a la actualidad thumb|165px|José María Fidalgo