La heroína, diacetilmorfina o diamorfina en su Denominación Común Internacional, es un opioide con propiedades analgésicas que también se utiliza de forma menos común como supresor de la tos y antidiarreico. Por sus efectos eufóricos, la heroína se utiliza como droga recreativa semisintética. Derivada de la morfina y originada a partir de la adormidera, planta de la que se extrae el opio, su administración frecuente y regular está asociada a la tolerancia y a una fuerte dependencia física. En algunos países se emplea en terapias en usuarios crónicos como sustituto de opiáceos en combinación con labores de asistencia y asesoramiento al paciente.

Administrada por vía intravenosa mediante inyección, la heroína puede ser entre dos y cuatro veces más potente que la morfina y es más rápida en comenzar sus efectos. La heroína ilícita suele presentarse en un polvo blanco mate al que se añaden diversos adulterantes. Una fracción importante de los consumidores de opioides, más de treinta millones de personas al año en todo el mundo según la ONU (2014), consumen heroína, la cual está relacionada con un efecto narcótico pronunciado, se clasifica dentro de las drogas depresoras del sistema nervioso central y se caracteriza por producir una dependencia psicológica y física intensa a un ritmo muy acelerado, siendo considerada una de las drogas más adictivas y dañinas.Pyatnitskaya I. Libro General de drogas y el abuso del alcohol. Guía para los médicos. - Moscú: Meditsina de 2008. - S. 200-204. - 640. -

La heroína fue sintetizada por primera vez por Charles Romley Alder Wright a finales del , que consiguió aislarla gracias a la acetilación del clorhidrato de morfina, un producto obtenido de la adormidera. «Heroína» fue el nombre comercial que la empresa Bayer puso a la nueva sustancia, que la lanzó al mercado como sustituta de la morfina, creyéndola menos adictiva. A nivel internacional, la heroína está controlada por las Listas I y IV de la Convención Única sobre Estupefacientes y por lo general es ilegal su fabricación, posesión y venta sin licencia. Producida sobre todo en Afganistán y Birmania, está íntimamente unida al tráfico internacional de drogas y ha sido responsable de epidemias severas en varios países de Occidente durante el . Afganistán produjo el 95 % del opio del mundo en 2012, y el 66 % en 2015, manteniéndose como el principal productor mundial de opio en las últimas dos décadas. Se ha registrado un aumento significativo de la oferta y la demanda a nivel mundial en los últimos años; en países como Estados Unidos el consumo de heroína se ha multiplicado en la segunda década del hasta convertirse en una verdadera epidemia (véase Fentanilo).

Etimología

En 1895, la compañía farmacéutica alemana Bayer comercializaba diacetilmorfina como uno más de sus productos bajo receta médica con el nombre comercial de Heroína. El nombre fue registrado en junio de 1898 y deriva del alemán la palabra heroisch (que quiere decir, heroica), debido a sus efectos «heroicos» (efectos beneficiosos, y de alivio de la tos) y el sufijo medicinal -in (-ina) (como en koffein / cafeína), con lo que se creó a la vez la connotación muy vendible de la Femme Héroïne (Alemania en esa época era muy francófila). Se desarrolló principalmente como un sustituto de la morfina, supresor de la tos «que no crea adicción ni otros efectos secundarios». La morfina en ese momento era una droga recreativa popular, y Bayer deseaba encontrar una similar, pero que no creara tanta adicción. Aunque la publicidad de Bayer la presentaba como un «sustituto no adictivo de la morfina», la heroína pronto generaría una de las mayores tasas de dependencia entre sus usuarios, superando a la morfina.

Historia thumb|170px|Botella de heroína comercializada por Bayer, años 1920. thumb|170px|Anuncio de heroína en un periódico español, 1912. thumb|170px|Anuncio de Bayer de aspirina y heroína (The Sedative for Coughs - el sedante contra la tos) en los Estados Unidos, antes de la prohibición federal en 1924. En 1874, Charles Romley Alder Wright aisló un opiáceo nuevo gracias a la acetilación del clorhidrato de morfina, con lo cual obtuvo diacetilmorfina. El invento de Wright no se popularizó inmediatamente y la diamorfina no comenzaría a ser conocida hasta 23 años después, cuando fue re-sintetizada de forma independiente por otro químico, Felix Hoffmann. Hoffmann trabajaba para la compañía farmacéutica Bayer en Wuppertal (Alemania) y su supervisor, Heinrich Dreser, lo había instado a que acetilase morfina para producir codeína, un constituyente de la adormidera y farmacológicamente similar a la morfina, pero mucho menos potente y adictiva. Sin embargo, el experimento produjo una morfina acetilada entre un 50 % y un 100 % más potente que la morfina. Aunque los investigadores de Bayer no fueron los primeros en producir heroína, si le dieron su nombre y fueron pioneros en su fabricación industrial y comercialización, que comenzó en 1898, pocos días después de sacar a la venta la aspirina. Se cree que el nombre de heroína se deriva de la palabra «heroica».

El fármaco fue comercializado entre 1898 y 1910 como un sedante para la tos y como sustituto de la morfina pensando que era menos adictiva. Esto se vio facilitado por el hecho de que se creía que la heroína, producía algo menos de euforia con desviaciones mínimas en el comportamiento y la inteligencia, suponiendo un uso breve. En su 11.ª edición de 1910, la Enciclopedia Británica, en su artículo sobre los estados de la morfina afirmaba:

Más tarde se descubrió que la heroína se convierte en gran medida en morfina al ser absorbida en el hígado. En poco tiempo se demostró que la adicción generada por utilizar este compuesto es mucho más intensa en comparación a la de la morfina. Durante muchos años, los médicos no se dieron cuenta de los peligros de usar clínicamente la heroína. Finalmente, se descubrió que algunos pacientes que habían estado usando grandes cantidades de heroína durante mucho tiempo comenzaban a presentar síntomas de adicción. En 1913, Bayer suspendió la producción de heroína y desde 1919, al igual que con la aspirina, Bayer perdió parte de sus derechos de marca sobre la heroína debido al Tratado de Versalles de 1919, consecuencia de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. En los Estados Unidos se estableció, a través de la Ley de Impuesto sobre la Droga de 1914, un control exhaustivo sobre el uso de opiáceos, permitiendo el uso de la heroína únicamente con fines terapéuticos. Diez años después, en 1924, el Congreso de Estados Unidos estableció que no existía ningún uso legal de la heroína y prohibió su venta, importación o fabricación, y un año después el Comité de Salud de la Sociedad de Naciones prohibió la diacetilmorfina (1925), aunque se tardó más de tres años en hacer efectiva la restricción. Aun así, la producción de heroína fue grande y continua, ya que se calcula que en el mundo, entre 1925 y 1930, se vendieron 34 toneladas de esta droga.

Desde 1920 a 1930 la heroína fue utilizada en algunos países para la terapia de reemplazo en pacientes con adicción a la morfina y la cocaína. Además, en las farmacias alemanas se pudo adquirir heroína hasta 1971.

Con la firma de la Convención Única sobre Estupefacientes en 1961 y su posterior reforma de 1971, la heroína pasó a la Lista I y quedó ilegalizada prácticamente en todo el mundo. En la actualidad, casi ninguna empresa del mundo produce o vende heroína como droga legal: únicamente se sintetiza en algunos casos para realizar investigaciones o también para tratamientos paliativos (para aliviar el sufrimiento del paciente en situaciones extremas o terminales) y en muy pequeñas cantidades, como, por ejemplo, en corporaciones como Sigma-Aldrich, en particular, en el directorio «Fluka» (una empresa perteneciente a la mencionada anteriormente).

Expansión y tráfico internacional (desde 1945)

310px|miniaturadeimagen|derecha|Principales centros mundiales de producción de heroína, encabezado por la «Media Luna Dorada» de Oriente Medio, seguido por el «Triángulo de Oro» del Sudeste Asiático, México y Colombia El tráfico de heroína fue prácticamente eliminado en los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, debido a las interrupciones temporales en el comercio causadas por la guerra. La guerra de Japón con China había cortado las rutas de distribución habituales de la heroína y la guerra en general había interrumpido la circulación de opio. Después de la Segunda Guerra Mundial, la mafia se aprovechó de la debilidad del gobierno italiano de posguerra y estableció laboratorios de heroína en Sicilia. La mafia se aprovechó de la ubicación de Sicilia, que atravesaba la ruta histórica del opio que se dirigía hacia el oeste en Europa y los Estados Unidos.Eric C. Schneider, Smack: Heroin and the American City, University of Pennsylvania Press (2008), capítulo uno. Con la victoria del Partido Comunista de China en la guerra civil de aquel país a finales de la década de 1940 se eliminó casi por completo la producción de opio, un descenso paralelo que ocurría al mismo tiempo que aumentaba el peso de Sicilia en el comercio internacional.

Aunque se mantuvo legal en algunos países hasta después de la Segunda Guerra Mundial, los riesgos para la salud, la adicción y el uso recreativo generalizado llevaron a la mayoría de los países occidentales a declarar a la heroína una sustancia controlada en la segunda mitad del . Entre finales de 1960 y principios de 1970, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ayudó al Kuomintang (los nacionalistas chinos que tras la victoria comunista huyeron a Taiwán) a establecer centros en la frontera con la China continental y Laos; esto ayudó al desarrollo del Triángulo de Oro, una región productora de opio que en 1973, momento en que Estados Unidos se retiró de Vietnam, se estimaba que suministraba un tercio de toda la heroína que se consumía en Estados Unidos. El historiador estadounidense Alfred McCoy sostiene que la CIA fue un colaborador necesario, a través de la llamada «Conexión francesa», en la exportación de heroína desde el Triángulo de Oro e Italia hacia Estados Unidos. 260px|miniaturadeimagen|derecha|Un soldado del Cuerpo de Marines de Estados Unidos patrulla junto a una plantación de adormidera en la provincia afgana de Helmand, 2011. A finales de la década de 1970 y la década de 1980, la guerra de Afganistán, en la que intervino la Unión Soviética, condujo a un aumento de la producción en las regiones fronterizas de Afganistán y Pakistán, ya que los rebeldes muyahidines que luchaban contra la URSS y el gobierno socialista afgano necesitaban financiación para la compra de armas; este hecho contribuyó en gran medida a la formación de la actual Media Luna de Oro. En 1980, el 60 % de la heroína vendida en Estados Unidos, país que apoyaba a los muyahidines, provenía de Afganistán. Así, durante la década de 1980 se produjo un aumento en la producción mundial, lo que redujo los precios, por lo que desde ese momento las rutas comerciales se alejaron de Sicilia, ya que las organizaciones criminales se enfrentaron entre sí por el control, a lo que se sumó un mayor esfuerzo del gobierno italiano por imponer la ley en la isla.