Tahití (en francés: Tahiti, históricamente llamada Otaheite) es la isla más grande de la Polinesia Francesa,Bruno Saura, , Papeete, Au vent des îles, 2015 (1re éd. 2015), 376 p., 140 × 220 mm (ISBN 978-2-36734-081-4,) un territorio de ultramar francés localizado en las islas de la Sociedad,Généalogies commentées des Arii des îles de la Société, Société des études océaniennes. en el sur del océano Pacífico. Su capital es Papeete. Forma parte del grupo de las Islas de barlovento del archipiélago de la Sociedad.

Esta isla elevada y montañosa, de origen volcánico, está rodeada por un arrecife de coral y consiste principalmente en dos porciones de tierra conectadas por el istmo de Taravao: Tahiti Nui o Gran Tahití, ubicada al noroeste y Tahiti Iti o Pequeña Tahití, ubicada al sureste. En total el territorio comprende unos 1042 km² y su punto más alto es el monte Orohena. En 2002 la isla tenía 169674 habitantes, quienes se dedican principalmente a la industria del turismo. La lengua oficial es el francés.

En una expedición española de 1774 el navegante Domingo de Bonechea llegó a Tahití en una expedición organizada por el Virrey del Perú, Manuel de Amat y Juniet, en honor del cual la bautizó "Isla de Amat" .

Historia La historia de Tahití se ha caracterizado, en primer lugar, por el asentamiento en la isla por los navegantes polinesios, de origen austronesio, luego por la conquista de la isla por los exploradores europeos. Los intercambios con los europeos permitieron a una familia tahitiana, la dinastía Pōmare, imponer su autoridad sobre el conjunto de la isla. A partir del final del , algunos misioneros ingleses imponen el cristianismo en la isla. Luego se convirtió en protectorado francés a mediados del . La isla se transforma a continuación una colonia francesa, miembro de los Departamentos franceses de Oceanía, antes de estar vinculada con un conjunto de archipiélagos que se denominan la Polinesia francesa.

Los primeros pobladores La población nativa es polinesia, y se estima que se estableció en la isla sobre el 500 d. C. durante las migraciones y colonizaciones tempranas de todo el espacio polinesio a partir de los archipiélagos de Tonga y Samoa, y anteriormente, después de largas navegaciones desde el sudeste asiático, Taiwán o Indonesia.

Esta hipótesis de las migraciones desde el sudeste asiático es apoyada por numerosas pruebas lingüísticas, biológicas y arqueológicas. Por ejemplo, las lenguas de las Fiyi y de Polinesia pertenecen al mismo subgrupo oceánico, el de Fiyi-polinesio, que forma parte de la gran familia de las lenguas austronesias. Esta migración, a través de varios centenares de kilómetros de océano, fue posible por el empleo de canoas a balancín que podían alcanzar varias decenas de metros de longitud y transportar familias, plantas con tierra en cestas y animales domésticos. Así pues, en 1769, James Cook observa en Tahití un barco de 33 metros de longitud, pudiendo progresar a vela o con remos. En el año 2010, una expedición sobre una piragua simple a balancín y a vela efectuó con éxito, al revés, el camino de asentamiento, de Tahití a Asia. miniatura|las migraciones austronesias en el Índico y en el Pacífico.

Antes de la llegada de los europeos, la isla se dividía en distintos territorios bien precisos dominados por un clan. Estos territorios y sus caudillos estaban vinculados entre sí por lazos de lealtad basados en los vínculos de relación de sus dirigentes y su potencia guerrera. El clan más importante de la isla era el del Teva, cuyo territorio se extendía al sur de Tahití Nui hasta la península o istmo que la une a Tahití Iti.

El clan del Teva estaba compuesto del Teva i UTA (“Teva del interior”) y del Teva i TAI (“Teva del mar”), y era dirigido por Amo y Purea. Un clan estaba formado por un jefe (ari'i y rahi), nobles (ari'i) y subjefes (Īato'ai). Los ari'i, eran considerados como descendientes de dioses polinesios, y por tanto revestidos del mana (poder, potencia sobrenatural). Llevaban tradicionalmente cinturones de plumas rojos, símbolo de este poder.

El jefe de clan no tenía poder político absoluto: debía componer con los subjefes y nobles consejos o asambleas generales, en particular, en caso de guerra. Cuanto más distantes son los nobles del jefe de clan, más autónomos se volvían y hacían contrapeso a su autoridad centralista. Se organizaba a los clanes alrededor del "marae”, lugar de culto consagrado al aire libre.

Estos marae eran el verdadero corazón de la vida religiosa y social del clan: allí se adoraba a los dioses, se establece a los jefes, se prepara la guerra y la pesca, se celebran los nacimientos y las muertes. Existe una jerarquía de marae, yendo del simple marae familiar al marae real. El tamaño del marae es proporcional a la influencia de la familia. Uno de los marae reales de Tahití es Farepu. Los maraes son protegidos por el tapu, (lo prohibido absoluto y consagrado) cuya transgresión atrae la maldición. El término pasará por otra parte a integrarse en las lenguas occidentales como tabú.

El suelo fértil y la pesca abundante proveyeron un alimento fácil a los habitantes. La percepción del carácter relajado y alegre de los nativos y la caracterización de la isla como un paraíso impresionaron a los primeros exploradores europeos, estableciendo un mito romántico y utópico en el mundo occidental que dura hasta hoy.

La llegada de los europeos Se ha especulado que Tahití fuera la misma isla Sagitaria que describió Pedro Fernández de Quirós el 1606. Pero es más probable que esta se tratara de Rekareka situada en el mismo paralelo de las Tuamotu. Oficialmente, se considera que la isla fue descubierta en 1606 por el marino y explorador español Pedro Fernández de Quirós. El primer europeo en desembarcar en ella fue Samuel Wallis, más de un siglo y medio después, concretamente el 19 de junio de 1767, dándole el nombre de Isla del Rey Jorge en homenaje a su rey Jorge III de Inglaterra.

Unos meses más tarde, Louis Antoine de Bougainville desembarcó y le dio el nombre de Nouvelle-Cythère. Bougainville hizo a Tahití famosa en Europa con la publicación del relato de su viaje. Denominándola Nueva Citera, en referencia en la isla griega de Citera donde nació Venus, él describe la isla como un paraíso terrenal con un pueblo que vive feliz en la inocencia, lejos de la corrupción de la civilización. Sus descripciones ilustraban el concepto del noble salvaje de Jean-Jacques Rousseau, e influyeron en los pensamientos utópicos de filósofos como Denis Diderot. miniatura|Los buques británicos Resolution y Adventure, en la bahía de Matavay (Tahití)- 1776. Segunda expedición de James Cook.

El capitán James Cook visitó Tahití varias veces en sus tres viajes entre 1769 y 1779. Fue encargado en julio de 1768 por la Royal Society para observar el tránsito de Venus delante del sol, fenómeno que debía ser visible desde Tahití el 3 de junio de 1769. Llega a Tahití a bordo del Endeavour en abril de 1769 y permanece en la isla durante 3 meses.

Su base principal fue la bahía de Matavai, donde construyó el fuerte Venus para observar el tránsito del planeta. Todavía hoy el lugar se llama Punta Venus. Esta estancia permite realizar por primera vez un verdadero trabajo científico de observación etnográfica y naturalista de la isla. Asistido por el botánico Joseph Banks, y por el dibujante Sydney Parkinson, Cook reúne preciosa información sobre la fauna y la flora, así como sobre la sociedad, la lengua y los hábitos.

Su equipo mantiene, por otra parte, relaciones amistosas con la caudillo Oberea (Purea), en el origen de la dinastía Pōmare. Cook vuelve de nuevo a Tahití entre el 15 de agosto y el 1 de septiembre de 1773, y una última vez entre el 13 de agosto y el 8 de diciembre de 1777. En esta última estancia, acompaña al jefe Tū (sobrino de la reina Oberea/Purea) en una expedición belicosa a Mo'orea (Aimeo). Cook se niega sin embargo a aportar su apoyo militar y se limita a visitar la isla.

La Corona de España, por orden del Virrey del Perú Manuel de Amat y Juniet, también la explora y decide tomar posesión de la isla en 1772, dándole el nombre de Isla de Amat. El objetivo es controlar la expansión de otras potencias europeas en el Pacífico, y evangelizar a su población. El Virrey envía una primera expedición capitaneada por Domingo de Bonechea, natural de Guetaria, en 1772-1773, que parte del puerto del Callao.

Le sucede otra mucho más evangelizadora, con el mismo origen, en el bienio 1773-1774, con la misma nave llamada El Águila y el mismo capitán, y otro pailebote llamado Júpiter, bajo el mando de José Andía, propiedad de Juan Malo de Molina. Aún se suceden dos expediciones más unos años más tarde, pero la política laicista de Carlos III suspende de modo definitivo en 1775 la obra emprendida.

Lo más notable de estas expediciones fue la redacción del "Diario" del soldado de marina Máximo Rodríguez, que abarca un periodo de 12 meses y narra muchos detalles etnológicos de los tahitianos del siendo el documento más antiguo y completo que se conserva en este sentido. «Cuentan que en la isla de Todos los Santos (una de las Tahití) tienen muchos perros y que se los comen y que son los descendientes de los que, a principios del , Fernández de Quirós dejó allí». Quirós dejó escrito que en esa isla clavó una cruz y esa misma cruz, muy maltrecha, la encontró una expedición española entre 1774-1775.

La influencia británica y la dinastía Pōmare miniatura|El motín del Bounty. El 26 de octubre de 1788, el buque británico Bounty, dirigido por el capitán William Bligh, llega a Tahití con misión de hacerse con los árboles de panes tahitianos (Uru) y llevarlos en grandes cantidades al Caribe. Joseph Banks, el botánico de la primera expedición de Cook, considera en efecto que esta planta sería ideal para alimentar a menor coste a los esclavos africanos que trabajan en las plantaciones del Caribe. La tripulación permanece en Tahití alrededor de 5 meses, el tiempo para trasplantar de forma conveniente estos árboles. Tres semanas después de la salida de Tahití, el 28 de abril de 1789, la tripulación se amotina bajo la iniciativa de Christian Fletcher.

Los amotinados se apoderan del buque y abandonan al capitán y a los miembros de tripulación que han permanecido fieles en una barca. En una hazaña extraordinaria, el capitán y lo que queda de la tripulación, después de un viaje de miles de kilómetros alcanzan una colonia holandesa del sureste asiático, y desde allí Gran Bretaña. Una parte de los amotinados vuelve de nuevo a instalarse en Tahití. Mientras que los exploradores se negaron a participar en los conflictos tribales, los amotinados del Bounty ofrecen sus servicios de mercenarios y proporcionan armas de fuego a la familia que se convertirá en la dinastía Pōmare.

El jefe Tū sabe en efecto obtener partido de su presencia sobre los puertos preferidos de los navegantes. Gracias a la alianza con amotinados, llega a aumentar considerablemente su supremacía sobre la isla de Tahití. Hacia 1790, el ambicioso jefe Tū toma el título de rey y se da el nombre de Pōmare. El capitán Bligh explicará que este nombre era un homenaje a su hija mayor, llamada así, y muerta recientemente de tuberculosis, una “enfermedad que la hacía, sobre todo de noche (pō), toser mucho (mare) (Pōmare = toser mucho de noche). En 1791, el capitán Bligh regresa a Tahití con la esperanza de encontrar amotinados. El nuevo rey Pōmare I le entrega a los rebeldes refugiados en Tahití. La salida del capitán Bligh señala el final de la aventura de los amotinados del Bounty sobre la isla de Tahití, pero su presencia habrá señalado duraderamente la historia tahitiana. Otra parte de los amotinados esquivarán la persecución. miniatura|El rey Pōmare I.

Las escalas de los balleneros