Eugenio Aguilar (n. Santiago Nonualco, El Salvador; 15 de noviembre de 1804 - f. San Salvador, El Salvador; 23 de abril de 1879) fue un político y médico salvadoreño que gobernó el país en calidad de Presidente de la República en dos períodos: del 21 de febrero al 12 de julio de 1846 y del 21 de julio de 1846 al 1 de febrero de 1848.

Vida Fue hijo póstumo de don José Antonio Aguilar y doña Juana de González y Batres.

Siendo huérfano de padre, fue trasladado a San Salvador en 1812 para que realizara sus estudios de humanidades en el Convento de San Francisco, localizado donde hoy está el Mercado Ex-Cuartel, bajo el tutelage de sus tíos paternos, los sacerdotes Nicolás, Vicente y Manuel Aguilar.

En 1818 viajó a Guatemala donde estudió filosofía en el Colegio Tridentino y obtuvo su doctorado en Medicina y Cirugía de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1838.

Regresó a El Salvador y se casó con doña Dolores Padilla y Castillo en el 8 de abril de 1838.

En 1839 fue elegido alcalde de San Salvador y al año siguiente fue Cirujano Mayor del Ejército Federal, un cargo que mantuvo hasta 1844. Era un catedrático distinguido y entre 1843 y 1845 fue rector de la Universidad de El Salvador.

En 1843, fue enviado por el gobierno de El Salvador a Guatemala para arreglar asuntos económicos y políticos y para evitar una guerra. Se recibió en Guatemala con mucha atención, pero no se accedió a ninguna de sus demandas. Después de 12 días de permanencia en Guatemala regresó a El Salvador.

En 1845 desempeñó junto al presbítero don Narciso Monterrey una misión diplomática cerca del gobierno de Nicaragua con el objeto de reanudar las relaciones interrumpidas por la guerra del año pasado.

Fue co-redactor del periódico El Salvador Regenerado entre 1845 y 1846.

Presidencia

Antecedentes y nombramiento El 28 de mayo de 1845, la Asamblea General convocó elecciones presidenciales. Un impreso firmado por "Un Opositor" circuló en San Salvador a mediados de enero de 1846 en la que se notó que había "dos partidos que entre sí chocan," siendo uno que trabajaba por la reelección del Joaquín Eufracio Guzmán y el otro que se oponía a la reelección por ser inconstitucional, siendo presentado Doroteo Vasconcelos como el candidato preferido del segundo.

En el 5 de febrero de 1846, las cámaras legislativas se instalaron y se reunieron el siguiente día en Asamblea General presidida por el senador Anselmo Paiz. El primer asunto de la asamblea era la elección del presidente. La opinión pública estaba muy dividida por causa de los diversos candidatos sostenidos por distintos círculos, y por esto no hubo elección popular. La asamblea se encargó de realizar la elección del presidente. En el 16 de febrero, la Asamblea General declaró electo presidente a don Eugenio Aguilar y como vicepresidente a don José Campo.

Aguilar, no creyéndose apto para mandar y por creer no tener los ocho mil pesos exigidos por el artículo 11 de la constitución, renunció al cargo en el 17 de febrero. Pero una comisión especial compuesta de los señores Lousel, Escolán y Velado dictaminó en contra de la renuncia en el 19 de febrero, y la Asamblea general del 20 de febrero aprobó el dictamen por unanimidad de votos. Tomó el cargo el siguiente día.

Presidencia Recibió el poder supremo el 21 de febrero de 1846 del senador Fermín Palacios. Nombró a Francisco Dueñas como ministro de relaciones y gobernación y nombró a José María San Martín como ministro de hacienda y guerra. thumb|Eugenio Aguilar presidente de El Salvador (circa 1846) En el 5 de marzo, la Asamblea General decretó que la Comandancia General quedará a cargo del presidente, intentando así poner fin a los conflictos entre el presidente y comandante general que habían ocurrido en períodos anteriores. En el 10 de marzo, la asamblea ratificó tres tratados firmados con estados centroamericanos el año pasado, el tratado con Nicaragua firmado en León el 25 de octubre, el tratado de paz y amistad con Honduras firmado en Sensenti el 27 de noviembre, y el tratado de amistad y alianza con Costa Rica firmado el 10 de diciembre en San José. En el 12 de marzo, la asamblea otorgó facultades al gobierno para que efectúe la construcción de los edificios necesarios para la propia habilitación del puerto de El Triunfo en la bahía de Jiquilisco. En la misma fecha se decretó amnistía general para los comprometidos en los últimos acontecimientos políticos y fijó el presupuesto de gastos del ramo ejecutivo para el año de 1846 en la suma de 118,071 pesos.

En el 20 de marzo, las cámaras decretaron que el presidente visite a todo el estado con el fin de conocer las necesidades y exigencias de los pueblos para que pueda resolver lo más conveniente. En ese mismo día, unos emigrados de Honduras y Nicaragua bajo el mando del bandido Bernabé Somosa asaltaron las armas del estado en el puerto de La Unión y se apoderaron de un buque llamado Velóz que era propiedad del estado. Estos se dirigieron a Nicaragua y procedieron a desembarcar en y asaltar al puerto de El Realejo. Tan pronto como lo dejaron libre los aprehensores en el puerto de El Realejo, el capitán William Yates regresó con el buque a La Union. Este evento fue utilizado por opositores del gobierno salvadoreño, quienes trataron de atribuir complicidad al presidente Aguilar, para decir que la unión de Centroamérica era imposible. El gobierno de Nicaragua reconvino al gobierno salvadoreño y le pidió explicaciones. Tras esto el ministro José María San Martín demostró que el gobierno no tuvo parte en los hechos de Somosa con una serie de documentos justificativos. El gobierno procedió a emitir un decreto que prohibió lo la admisión de personas que no llevaban pasaportes de sus respectivos gobiernos y la permanencia de personas en el territorio sin permiso del gobernador departamental respectivo. En el 24 de marzo, el presidente Aguilar decretó la expulsión del país de los hondureños y nicaragüenses implicados con la facción del nicaragüense José María Valle que habían inmigrado al país desde el último diciembre.

Después del incidente, el gobierno volvió a pensar en el desarrollo del estado. Para estimular el aumento de los frutos de exportación, puntualizaron terrenos que se decía que eran aptos para el cultivo del café; esto despertó el interés en el cultivo del café en el país. Se dictaron importantes disposiciones en el ramo de justicia y de hacienda y se nombró una comisión para liquidar la deuda pública. Se desarrolló la educación con la instalación de cátedras de Matemáticas y Gramática castellana en el colegio nacional bajo la dirección del doctor don Manuel Muñoz, y se abrieron escuelas de primeras letras que funcionarían bajo el sistema de Lancaster en diversas poblaciones. También se instaló una junta itineraria en San Miguel que benefició el camino que conduce desde el puerto de La Unión al interior del estado. En el 25 de mayo, el gobernador del departamento de San Miguel comunicó al gobierno que la junta itineraria pidió varios arbitrios y fondos para emprender la construcción de los caminos carreteros y puentes.

En el 15 de abril nombró los miembros de la Junta Directiva de Instrucción Pública (Isidro Menéndez, Francisco Dueñas, Andrés Castro); la junta se instaló en el 18 de abril. Esta junta se encargó de elaborar los estatutos de la Universidad y del Colegio Nacional de La Asunción. En el 23 de mayo, emitió un decreto sobre la manera de verificar la recaudación del impuesto a favor de la instrucción pública. En el 24 de mayo, decretó un reglamento para la manera de verificar los exámenes para bachillerato en filosofía.

El gobierno deseaba proteger y fomentar la agricultura del país y consideró que los puertos que tenía el país así como los que estaban en propuesta como el de El Triunfo facilitarían el comercio de productos agrícolas; el añil, cultivo que había sido tan importante desde la colonia, estaba decayendo en precio y se empezó a mirar al cultivo de café como un cultivo que podría proporcionar al estado un buen ramo de exportación que podría reemplacer al añil. Por tanto, deseando fomentar el cultivo del café, el gobierno emitió un decreto en el 28 de mayo de 1846 que exceptuó de cargos concejiles por diez años a los que se dedicaban al cultivo del café y tuviesen un plantío de cinco mil pies o más; exceptuando también del servicio militar, por diez años, a los operarios que se ocupaban en el mismo cultivo. El decreto también libró de todo derecho e impuesto la extracción del café cosechado por siete años.

En el sistema de gobierno existente en este tiempo, el ramo de hacienda estaba atribuido a un ministro que a la vez era encargado del ramo de guerra. Por la situación del país, el ministro de Hacienda y Guerra se tenía que ocupar en asuntos urgentes en el ramo de guerra; por esto, los asuntos relativos a la hacienda pública estaban desatendidos y las medidas empleadas para mejorar el sistema fiscal del estado quedaban sin efecto por la falta de un empleado encargado exclusivamente de dirigir el ramo de hacienda. Para remediar esto, el presidente estableció una Inspectoría General de Hacienda en el 1 de junio. No se pudo autorizar competentemente al Inspector General de Hacienda, y terminó siendo de poca utilidad. El gobierno tuvo que recorrer a otras medidas el año siguiente y creó la Intendencia General.

En el 2 de junio se emitió un decreto gravando los géneros que salen de El Salvador con un impuesto igual al que pagan en los otros estados centroamericanos. Estableció las cátedras de matemáticas y gramática castellana, dotadas ambas con 80 pesos mensuales y a cargo del doctor Manuel Muñoz en el Colegio de la Asunción en el 4 de junio; el mismo día hizo un decreto sobre la manera de pagar los vales existentes contra el gobierno por deudas y otro sobre quiebras. Estableció un Agente fiscal para el reconocimiento de las deudas en el 7 de junio. En el 17 de junio estableció el Cuerpo de Reclutas. En el 9 de julio autorizó la circulación de las monedas llamadas macacos, morlacos o monedas macuquinas.

Para junio, el general José Escolástico Marín, que había fungido como presidente en 1842, estaba organizando una invasión al territorio salvadoreño desde la frontera de Honduras como parte de una rebellión en contra del gobierno. El ministro general José María San Martín comunicó al gobierno hondureño acerca de los movimientos del general Marín en el 22 de junio. En este tiempo, el obispo Jorge de Viteri y Ungo era un crítico fuerte del gobierno liberal y atacaba al gobierno del presidente Aguilar. En el 11 de julio, el obispo circuló una especie en que implicó que el gobierno iba a desterrarlo del país y dirigió una carta al presidente en la que escribió: