La Virgen de la Cama de Escalante es la patrona de Escalante (Cantabria), cuya imagen se ve acogida desde el año 1638 en el monasterio de San Juan de Monte Calvario,Patrimonio Periódico El Diario Montañés. Consultado el 9 de diciembre de 2021. regentado por las monjas clarisas de Escalante. También es conocida como Virgen del Tránsito debido a la representación del momento en el Virgen María, cumplida su vida en la tierra, quedará dormida (Dormición), para ser elevada al Cielo conjuntamente con su cuerpo y alma, y alcanzar así, finalmente, la inmortalidad gloriosa por el otorgamiento de Dios y la autoridad de su Hijo Jesucristo. Esta virgen supone una arraigada expresión de devoción que muestra el gran fervor religioso hacia su figura presente tanto en la población de la localidad de Escalante, como en la totalidad de la comarca de Trasmiera. La Virgen de la Cama es considerada como símbolo del amparo y el cuidado divinos como consecuencia de los milagros que se le atribuyen.La Virgen de la Cama de Escalante es la 'Pieza del mes' de la UC Agencia de noticias Europa Press. Consultado el 9 de diciembre de 2021. Además, se recurre a su imagen como medio de intercesión entre la divinidad y los fieles para lograr su curación o milagro.
Nuestra Señora de la Cama estuvo en Santander en el año 1955 para asistir a la coronación de la Bien Aparecida.
Templo El convento de clarisas de San Juan de Montecalvario de Escalante fue fundado en 1603 por Juan de Castillo Río. El encargado de llevar a cabo esta fundación, inaugurada en 1618, fue Alonso de Camino.
Posee una iglesia de gran simplicidad, con una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos, testero plano y coro alto a los pies. Su decoración apenas se reduce al retablo prechurrigueresco que adorna su capilla mayor, fechado hacia 1665. Se cree que es el mismo que labró Francisco Martínez de Arce para el convento de San Sebastián de Hano y que, posteriormente, fue trasladado al de San Juan de Montecalvario.
En su calle lateral izquierda aparecen las imágenes, en su mayoría santos vinculados con la Orden Franciscana, de arriba abajo, de San José de Nazaret y San Francisco de Asís y en la calle lateral opuesta las de San Antonio de Padua y Santa Clara de Asís. En el segundo piso aparece una clásica representación del Calvario, a las afueras de Jerusalén, y en el ático, una Inmaculada Concepción de modelo castellano de disposición frontal, simétrica y muy estática. En el primer piso del retablo se abrió en el un camarín que alberga en su interior la imagen de la Virgen de la Cama, que llegó procedente de Valladolid en 1638 junto a diversas reliquias, de manos de la condesa de Lemos. El hecho de que el primer milagro atribuido a esta imagen aconteciese en 1639 parece probar la veracidad de esa fecha.
Historia Es en el Convento de San Juan de Monte Calvario donde las monjas clarisas profesan y muestran su gran amor hacia la Virgen de la Cama. Este lugar sagrado fue construido por Juan de Castillo Río en el (1618), y fundado por cuatro monjas: Sor María Gabriela de la Anunciación, Sor Juana de San Juan Evangelista, Sor Catalina del Espíritu Santo y Sor mariana de San Juan Bautista. Contiene una iglesia de una única nave recorrida por una bóveda de medio cañón. En el presbiterio aparece un retablo perteneciente al periodo pre-churrigueresco español acompañado por unas columnas onduladas, que constituye uno de los más antiguos de Cantabria, datado en 1665. Este retablo, desde su camarín, se encuentra regido por la figura de la Virgen de la Cama. El convento recibió graves daños durante la Guerra Civil Española, sin embargo, su claustro clasicista con planta cuadrada y dos alturas, junto con la iglesia se mantienen. Las monjas clarisas, en vista de no disponer una imagen de la virgen a la que tan devotamente veneraban, decidieron encargársela a un escultor vallisoletano. Sor Juana había comenzado su formación religiosa en Valladolid y sus padres, que residían allí, poseían suficiente dinero como para poder mandar realizar una auténtica pieza artística. Es por eso, por lo que se decidió optar por este escultor, del que no se sabe el nombre.
Imagen thumb|Detalle del rostro de la Virgen de la Cama desprovisto de ornamentos. Nótense la boca ligeramente entreabierta, los ojos vueltos hacia arriba y el peinado a la romana, con mechones cayendo por delante de las orejas. Cubre la cabeza con una toca corta labrada y policromada. La imagen de la Virgen de la Cama supone una escultura de gran calidad,Isabel Cofiño Fernández. Patrimonio cultural de Cantabria. Cien piezas artísticas singulares Ed. Universidad de Cantabria, 2019. Consultado el 9 de diciembre de 2021. y es que la tradición explica como las monjas clarisas rezaron fervientemente durante nueve días para que el encargado de realizar tal trabajo fuese guiado por el Señor y lograse una imagen perfecta de la patrona de Escalante. Y, así, en 1638 llegó la imagen al convento. La escultura de tamaño real y tallada en madera muestra el momento en el que el cuerpo y el alma de la Virgen María van a ser asuntos al reino celestial. Su muerte no se puede deber a ningún pecado, pues estaba libre incluso del original, lo que supone que el abandono del mundo terrenal se explica por el intenso amor y la misericordia que sentía la virgen. El rostro, de expresividad insólita, está ligeramente sonrosado y encendido y pretende recoger estas apasionadas emociones, como es propio en el estilo barroco.
La Virgen aparece tumbada en su lecho de rica madera, en cuyo cabecero aparece un medallón flanqueado por hojas de acantos con la inicial de su nombre (María), cubierto por una mampara y sus brazos están articulados, lo que permite su movimiento, aunque está íntegramente labrada. Se presenta ataviada con vestimentas de tela bordadas y cuenta con varios juegos, blancos y azules, de gran belleza y que la cubren hasta los pies. Estos últimos están enfundados en unas sandalias abiertas en los dedos del pie, lo que posibilita su veneración mediante las tradicionales muestras de cariño del besapiés. Aparece con las manos unidas sobre el pecho, la boca levemente entreabierta y los ojos abiertos en dirección al cielo. Además, su cabeza porta una gran corona imperial realizada por suscripción popular con motivo del primer centenario de su voto, en 1955. Asimismo, su ajuar de joyas es rico en sortijas, fruto de años de donaciones de sus fieles a modo de exvotos.
Autoría Se desconoce la autoría del encargo de esta obra, aunque sí se cree que pueda estar tallada por la mano de algún escultor vallisoletano, puesto que la entonces superiora del convento tomó los hábitos en dicha localidad castellana. Allí, de hecho, residían sus padres, don Luis de Morillas y doña Margarita Flórez, cuyos holgados estatus económicos y elevadas posiciones de clase facilitarían el encargo de la imagen. Entre los nombres que se han señalado para su autoría, se encuentra el del célebre escultor Gregorio Fernández, debido a que el conjunto del rostro encajaría con el estilo final de este. No obstante, es más probable que sea obra de algún artista contemporáneo al mismo.
Asimismo, su semejanza con la imagen que custodiada en el convento del Corpus Christi (Zamora) y su proximidad cronológica (1618-1619), ha llevado a pensar en un mismo autor para ambas imágenes. Incluso, existe una tercera Virgen con estas características en el convento de las Comendadoras de Santiago, lo que ha llevado a afirmar que las tres pudieron ser obra del mismo interventor.
Resulta una iconografía muy habitual en el Levante español. En Gandía (Valencia) y Torreblanca (Castellón) hay otras imágenes de la Dormición de María con ciertas similitudes en común.
Milagros Desde que la imagen de la Virgen de la Cama llegó a la localidad de Escalante, se han sucedido cuatro acontecimientos considerados como milagrosos.
1639 Escalante se encontraba el marco de un conflicto entre España y Francia, del que salió perjudicado junto con otros territorios de la zona. Con la intención de suprimir el poder de Carlos I de España que se estaba extendiendo internacionalmente, Francia decide debilitar al territorio español aprovechando que gran parte de su ejército está dividido entre el Sacro Imperio Romano Germánico, distintos territorios de la actual Italia y el Reino de Dinamarca y Noruega. Así, se sucede una progresiva penetración de Francia en la península ibérica. En el contexto de este conflicto, el 13 de agosto de 1639 saltan las alarmas en la ría de Santoña, donde se divisan los navíos franceses comandados por el Arzobispo de Burdeos y el Conde de Tonerre. Entonces, todos los pueblos cercanos son avisados de inmediato, incluido Escalante. En este municipio, la abadesa es informada a través del Guardián de Montehano sobre la necesidad de que en cuanto se oiga el sonido de la campana del convento, trate de huir junto con todas las monjas clarisas. Al mismo tiempo, la tropa francesa integrada por 33 navíos está introduciéndose en el puerto de Santoña. Al día siguiente, los franceses logran desembarcar en el municipio de Colindres, dirigiéndose a Laredo y finalmente llegando al puerto de Escalante. Entonces, los habitantes del municipio huyen de sus hogares, junto con las monjas clarisas, ante el sonido proveniente de la campana del convento de Montehano. No obstante, algunos grupos de vecinos decidieron enfrentarse a los invasores, terminando en la muerte de un sobrino del Arzobispo de Burdeos. Esto provocó aún más miedo entre los habitantes de Escalante, ante la convicción de que el ejército francés incrementaría su violencia como represalia por este acontecimiento. Así, el pueblo de Escalante es incendiado y asaltado durante siete días resultando en una destrucción de las dos terceras partes de su territorio, junto con otros municipios vecinos como Santoña, Laredo, Argoños y Colindres. A pesar de estos acontecimientos la figura de la Virgen de la Cama permaneció intacta, considerándose este hecho como milagroso, al simbolizarse como una protección de la virgen al Convento de San Juan de Monte Calvario. Se cuenta que las monjas clarisas escondieron a la virgen antes de huir en una cueva que solo la comunidad conoce, pero no se sabe la veracidad de esta información. A partir de este suceso considerado como milagroso, el pueblo de Escalante pidió a las monjas que, al menos una vez al año, la Virgen de la Cama pudiera estar a la vista de los vecinos del municipio. Así, decidieron situarla en el presbiterio de la capilla desde el 15 de agosto hasta el 24 de ese mismo mes.
Segunda década del Un incendio ocurrido en la segunda década del asoló al pueblo de Escalante, destruyendo más de la mitad del municipio. Los vecinos decidieron recurrir entonces al auxilio de la Virgen de la Cama antes de que las llamas se extendieran por la totalidad de la villa. De esta forma, el viento cambió repentinamente de dirección y una copiosa lluvia comenzó a caer, por lo que las llamas empezaron a desaparecer y no llegaron a destruir el resto del municipio que aún quedaba en pie. A esta protección otorgada por la Virgen de la Cama se unen otras demostraciones de su amparo al pueblo de Escalante con el auxilio ante diversos casos de peste entre algunos vecinos o con aquellos que se quedaron sin vivienda tras el incendio.