miniatura|300px|Camino del edificio de las Naciones Unidas en Ginebra, escoltado a ambos lados por una fila de banderas. Una nación se ha definido de distintas maneras en diferentes momentos de la historia y por distintos autores, sin que exista un consenso. No obstante, en un sentido actual amplio, es una comunidad poblacional con un territorio del cual se considera soberano y que se ve a sí misma con un cierto grado de conciencia, diferenciada de los otros. Este sentido moderno de nación nace en la segunda mitad del , tanto en su concepción de «nación política» o «cívica», como conjunto de los ciudadanos en los que reside la soberanía constituyente del Estado, como en su concepción de «nación orgánico-historicista», «esencialista» o «primordialista» –vinculada por su origen ideológico al romanticismo alemán del –, como una comunidad humana definida por una lengua, unas raíces, una historia, unas tradiciones, una cultura, una geografía, una «raza», un carácter, un espíritu (Volksgeist),… específicos y diferenciados, o en su concepción «voluntarista», que se define como un grupo humano con voluntad de constituir una comunidad política y tener un futuro común.
Por otro lado, en sentido laxo, nación se emplea con variados significados: Estado, país, territorio o habitantes de ellos, etnia, pueblo y otros.
No obstante, desde un análisis racional, la literatura científica moderna expone en generalBenedict Anderson en su libro Comunidades Imaginadas expone que las naciones no son entes objetivos ni naturales, sino comunidades imaginadas solo existentes en la mente de los que creen en ellas. Eric Howsbawn llegó a las mismas conclusiones tras analizar todos los componentes en los que dice sustentarse una nación, como la cultura, la historia o la lengua. También señaló que no es posible circunscribir nitidamente los límites culturales en compartimentos bien definidos, ya que en realidad existe una red cultural humana mezclada y que nunca ha habido una coincidencia entre un grupo culturalmente homogéneo y un territorio determinado. Álvarez Junco por su parte, tras analízar la literatura científica actual de la cuestión, señala que las naciones no son entes objetivos y por tanto no son analizables desde un punto de vista empírico, sino comunidades humanas conformadas por personas con la creencia subjetiva de poseer unos rasgos comunes y estar establecidos en un territorio sobre el que creen poseer derechos, sin importar si se trata de una realidad científica o no. que la nación no es un ente objetivo y natural que pueda ser definido en términos objetivos, como lo es por ejemplo una montaña o un río, sino que se trata por el contrario de una construcción social. Asimismo, la nación en su sentido actual es de origen contemporáneo y se basa en la interpretación subjetiva realizada por parte de unas personas de una serie de hechos, bajo el prisma ideológico del nacionalismo y su forma particular de entender las sociedades humanas. De esta manera, los nacionalistas exponen una visión estereotipada de una comunidad humana y un territorio, que consideran nación, aunque la realidad sea siempre diferente y mucho más compleja. Asimismo, en el caso de los nacionalismos que recurren al pasado, los nacionalistas realizan una lectura esencialista y determinista de la historia, donde además la nación tiene un destino teleológico. Con todo ello se construye un relato nacional que debe ser inculcado y transmitido a la población. De esta manera se logran construir naciones e identidades nacionales. Toda esta visión está constituida por un conjunto de creencias plausibles que acaban siendo integradas por algunas personas y que pueden ser compartidas o no con otras. Por tanto, la literatura científica actual descarga la definición de nación en las propias creencias subjetivas del grupo poblacional nacionalista, en lugar de en hechos objetivos. Así pues, por ejemplo, el filósofo Roberto Augusto dice que la nación es «lo que los nacionalistas creen que es una nación», ya que la nación no significa nada fuera de la ideología nacionalista, ni existe como una realidad natural fuera de la creencia en su propia existencia.
Con el fin de explicar la naturaleza y el surgimiento de las naciones han existido dos corrientes de pensamiento dentro de la comunidad académica. Estos son los llamados primordialistas o perennialistas y los modernistas o constructivistas.
Etimología
La palabra nación es un préstamo () del latín natio, nationis, 'lugar de nacimiento', 'pueblo, tribu, raza'. De la familia etimológica de nacer (V.). En sus orígenes romanos el término natio significaba 'comunidad de extranjeros', es decir, conjunto de personas unidas por un mismo origen común, diferente al de la ciudad o país que habitaban. En los barrios periféricos de la antigua Roma imperial vivían las nationes de comerciantes asirios y judíos de la diáspora. En las universidades de la Edad Media el término se aplicaba a los grupos de estudiantes venidos de distintos países. De esta manera por ejemplo en la Universidad de París estos se dividían en la nación de Francia que incluía a itálicos e hispanos, la de Picardie que incluía a picardos y flamencos y la de Germanie que incluía a alemanes, austriacos e ingleses. Así pues, la palabra en esta época no tenía el mismo significado que hoy en día.
La característica esencial de la nación en su sentido actual es su surgimiento moderno. Así pues, la palabra no empieza a adquirir su significado presente hasta fechas relativamente recientes. De esta manera, antes de 1884, el diccionario de la Real Academia Española definía la palabra nación como «la colección de habitantes en alguna provincia, país o reino» así como también significaba «extranjero» pero en 1884 pasa a significar «estado o cuerpo político que reconoce un centro común supremo de gobierno» y también «territorio que comprende, y aun sus individuos, tomados colectivamente, como conjunto» para a continuación significar el «conjunto de los habitantes de un país regido por un mismo gobierno». El año 1925 será cuando el diccionario de la Real Academia Española recoja el significado «conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común». De esta manera, hasta 1884 la palabra nación no se adscribe a la idea de gobierno sobre un territorio.
Definición Partiendo de la base de que las definiciones y conceptos de términos no versan sobre la realidad de la naturaleza de las cosas, sino sobre convenciones lingüísticas en el habla popular, (para intentar definir la naturaleza y origen de la nación existen los postulados perennialistas y los modernistas) existen tres definiciones distintas del término nación. Estas son la estatalista, la primordialista y la voluntarista:
La definición estatalista: Está muy arraigada en el habla popular. Identifica el término nación con el de estado, es decir, define la nación como una estructura política y administrativa, aunque para ello el estado se conceptúa en términos poco rigurosos, no como la propia estructura política, sino como el territorio que cubre y a su población. Es similar a la definición de país. Este concepto lo recogen las dos primeras acepciones del diccionario de la D.R.A.E. que dice: «Conjunto de habitantes de un país regido por un mismo gobierno» y «territorio de ese país». La definición primordialista: Muy generalizada también en el habla coloquial. La define como una comunidad humana dotada de una unidad cultural esencial. Está asociada a la tercera acepción del término del diccionario de la D.R.A.E: «Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común». Se trata de una visión heredada de Herder y del romanticismo y es dominante en los medios nacionalistas. No obstante, esta visión plantea problemas si se intenta utilizar para definir la realidad nacional desde el punto de vista científico, puesto que no es posible delimitar de manera nítida y objetiva los grupos humanos marcados por rasgos étnicos, ya que en realidad existe una intrincada red cultural imposible de delimitar e incluso aunque eso fuera posible, esos rasgos no coinciden con los grupos que mayor conciencia nacional tienen, existiendo países y comunidades humanas con una innegable conciencia nacional, pero constituidos por personas con diferentes culturas, idiomas y religiones. De hecho, la mayoría de los estados no poseen religiones homogéneas, lo cual no impide que sean definidos por sus habitantes como naciones y que estos tengan conciencia nacional. Esta definición se diferencia especialmente de la estatalista en que prescinde de lo político, del estado, asimismo es coincidente con los preceptos primordialistas o perennialistas. La definición voluntarista: Se define por un grupo humano caracterizado por su voluntad de constituir una comunidad política. Muchos autores recurren a esta acepción desde que Ernest Renan observara la importancia de definir la nación en términos de recuerdos comunes, proyectos de futuro compartido y sentimiento de pertenencia a un grupo. Esta visión no aparece en el diccionario de la D.R.A.E bajo el término nación, aunque sí en el de patria: «tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos». Esta acepción prescinde por tanto de la visión en ella de unos rasgos étnicos nítidos, aunque necesita que en el grupo humano exista una conciencia de constituir un grupo diferenciado y una voluntad de construir un estado. Desde el punto de vista científico, según Álvarez Junco, esta acepción parece más adecuada para describir la nación que cualquier enfoque que vea en ella unos rasgos culturales definidos en términos objetivos.
Dos formas de explicar la naturaleza y surgimiento de la nación: Perennialistas y Modernistas Al margen de la variedad de definiciones y conceptos del término nación, las cuales versan sobre convenciones lingüísticas y no de la explicación científica de distintas realidades, existen dos corrientes que intentan explicar la naturaleza y surgimiento del fenómeno. Estas son la perennista o primordialista y la modernista o constructivista. Esta segunda surge como una crítica a la primera.
Perennistas o primordialistas Hasta mediados del la única visión consagrada que trataba de explicar el surgimiento de las naciones y el nacionalismo establecía que estas habían existido desde siempre, puesto que el sentimiento de pertenencia a una colectividad nacional era natural en el ser humano. Por ellas se entendía a los pueblos con una determinada lengua, raza, historia, religión o cultura, de los cuales surgirían espontáneamente unos sentimientos de pertenencia a una colectividad y solidaridad entre los integrantes, para más tarde con el moderno despertar de los derechos políticos desencadenar unas reivindicaciones de autogobierno.
De esta manera por ejemplo, el ensayista británico Walter Bagehot escribió en el que las naciones son «tan viejas como la historia».
La concepción primordialista cree por tanto que la nación es lo natural e inherente al ser humano, mientras que el estado, entendido como la estructura política, es lo artificial, una construcción humana.