Eusebio Puello y Castro (Santo Domingo, Partido de la Capital, 1811-La Habana, Departamento Occidental, 15 de diciembre de 1871) fue un militar y febrerista que, por sus servicios, fue condecorado con las órdenes de Carlos III e Isabel la Católica. Debido a su capacidad de liderazgo y valentía destacó durante la guerra de la República Dominicana contra Haití.
Después de servir en el régimen haitiano, se unió al movimiento independentista dominicano y firmó el manifiesto del 16 de enero de 1844. Participó en el histórico pronunciamiento de Santo Domingo de 1844 que dio lugar a la proclamación de la Primera República Dominicana el 27 de febrero de 1844 y destacó en la batalla de Santomé en 1855.
Además, tuvo un papel importante en el pronunciamiento de Santo Domingo de 1844, acontecimiento histórico que marcó el nacimiento de la Primera República Dominicana.
Fue admitido en 1861 en el Ejército Real español con el rango de general de las reservas dominicanas. Pronto tuvo que enfrentar el levantamiento de sus compatriotas que se oponían a la anexión, lo que le llevó a ascender al rango de mariscal de campo de los Reales Ejércitos españoles. Durante casi dos años de guerra, participó en innumerables combates del lado español.
Con el tiempo, España abandonó su presencia en Santo Domingo en 1865, lo que llevó a numerosos dominicanos, incluyendo a Puello, a emigrar a otros lugares como Cuba o Puerto Rico. Allí, en 1868, cuando estalló la guerra de los diez años, Puello defendió con convicción los intereses españoles y lideró operaciones militares al frente de tropas españolas contra los rebeldes mambises.
Se convirtió en el segundo afroespañol en alcanzar el generalato, después de Georges Biassou, quien, aunque originario de la misma isla, nació en Saint-Domingue, la actual Haití.
Biografía
Inicios y carrera militar como oficial de Haití Eusebio Puello y Castro nació en el año 1811 en la Ciudad de Santo Domingo, cuando la mitad occidental de la isla Española seguía bajo el dominio español. Provenía de una familia de negros libertos y era el segundo hijo del matrimonio de Martín Joaquín Puello y María Mercedes de Castro. Sus hermanos, José Joaquín y Gabino, también se destacaron en la guerra contra Haití y se les conoció como "Los Hermanos Puello".
En 1822, a principios de la ocupación haitiana de la parte española de Santo Domingo por las tropas del presidente haitiano Jean-Pierre Boyer, Eusebio fue reclutado para unirse a las Fuerzas Armadas de Haití debido a la implementación del servicio militar obligatorio. Aunque por su corta edad no pudo unirse al Ejército de inmediato, finalmente en junio de 1824 se integró como cabo primero del regimiento 31, y con el tiempo ascendió hasta alcanzar el rango de alférez. En 1840, alcanzó el grado de capitán, pero su carrera militar se vio truncada tras la caída de Boyer en 1843, lo que llevó a su retiro junto con otros oficiales fieles al Gobierno derrocado.
Terminado su servicio con el régimen haitiano, Eusebio se unió al movimiento independentista encabezado por Francisco del Rosario Sánchez, sumándose también sus hermanos. Mostró un decidido compromiso con la causa al firmar el manifiesto del 16 de enero de 1844. El 24 de febrero, asistió a la reunión de patriotas que tomó la histórica determinación de llevar a cabo el pronunciamiento en la noche del 27 al 28 de febrero, y estuvo presente en el pronunciamiento de Santo Domingo de 1844, realizado en la Puerta del Conde, donde se proclamó la Primera República Dominicana.
El camino hacia la independencia y más allá Puello demostró su valentía y habilidades militares durante su carrera en el Ejército Libertador de la República Dominicana. En diciembre de 1844, fue promovido a teniente coronel del Estado Mayor de Plaza. Al año siguiente, el Gobierno dominicano confió en él para sofocar una insurrección en la villa de San Cristóbal, una misión que logró con éxito.
En 1845, el coronel Puello fue elegido por el presidente de la República Dominicana, Pedro Santana, para transportar suministros de guerra por mar y enfrentar la amenaza de corsarios haitianos en las costas de la ciudad de Compostela de Azua. En esta ocasión, el jefe del Estado expresó su total confianza en Puello al decirle que, si era atacado por los corsarios enemigos, se hundiera con todo y que él se haría cargo de su familia. Cumpliendo fielmente las instrucciones, Puello llevó a cabo la misión sin incidentes.
En agosto de 1845, Puello tuvo que dirigirse a la ciudad de Puerto Plata por una misión importante, pero el gobernador local le impidió partir debido a rumores de una flotilla haitiana que capturó barcos dominicanos. Ante esta situación, Santana lo nombró jefe de toda la infantería y comandante de una flotilla. Puello permaneció en este cargo durante cuatro meses hasta su regreso a Santo Domingo.
miniaturadeimagen|Retrato del general José Joaquín Puello, quien meses antes de su fusilamiento fungió como ministro del presidente Santana.
Posteriormente, en diciembre de 1845, fue enviado nuevamente a Puerto Plata para enfrentar a una flotilla haitiana. Durante esta operación, la flotilla enemiga encalló en las costas de Puerto Plata. Desde mayo de 1846, desempeñó importantes cargos como el mando del 2.º batallón del 1.º regimiento hasta que en noviembre de 1847 fue nombrado coronel del Estado Mayor del presidente Santana. Sin embargo, la vida de Puello daría un giro cuando sus hermanos, Joaquín y Gabino, fueron acusados de conspirar contra el Gobierno dominicano. Eusebio también fue implicado como cómplice y condenado a tres años de prisión, perdiendo su rango de coronel. Aunque Puello fue liberado posteriormente, sus hermanos sufrieron un destino trágico, siendo fusilados en diciembre de 1847.
A pesar de estos acontecimientos, Puello continuó sirviendo en el Ejército dominicano. A finales de 1852, fue nombrado subgobernador de la ciudad de Santa Cruz del Seybo e instructor del regimiento que comandó interinamente en enero de 1853.
En septiembre de 1854, asumió el cargo de gobernador de la villa de San Juan de la Maguana y en 1855, se le otorgó el mando de todas las fronteras del Sur. Su habilidad y coraje quedaron demostrados en la batalla de Santomé del 22 de diciembre de 1855, donde las fuerzas dominicanas, lideradas por el general Juan Contreras, lograron una gran victoria contra una fuerza invasora haitiana superior en número.
Puello fue ascendido a general de brigada por sus méritos en esta batalla en la que se desempeñó como segundo jefe de las fuerzas dominicanas y se le asignó el puesto de Comandante de Armas de San Juan de la Maguana hasta 1856. En los años siguientes, continuó desempeñando funciones importantes y enfrentó diversos desafíos, siempre con determinación y valor.
En 1857, cuando el presidente Buenaventura Báez deportó al general Santana y se produjo un fraude monetario que perjudicó a los comerciantes cibaeños, un grupo de cibaeños liderados por José Desiderio Valverde estableció un Gobierno de tendencia liberal en la ciudad de Santiago de los Caballeros, que luego permitiría el regreso de Santana al país para unirse a la causa antibaecista. El general Puello se unió al movimiento y fue nombrado Comandante General de las fuerzas que sometieron la península de Samaná. Gracias a su tenacidad y valentía, Puello logró una victoria significativa al tomar por asalto tres fortalezas con más de 20 piezas de artillería.
Su carrera militar siguió ascendiendo, y en mayo de 1858, fue promovido a general de división. Más adelante, en septiembre de 1858, se destacó nuevamente al sofocar una sublevación en Compostela de Azua, ganándose el título de gobernador de esa ciudad.
En enero de 1859, restableció el orden en las fronteras del Sur, peleando con bravura y liderando a sus soldados. Posteriormente, en la villa de San Juan fue nombrado Comandante General y Delegado del Gobierno en las fronteras del Sur.
En diciembre de 1860, se unió a una reunión de oficiales generales para tratar la reincorporación de la República Dominicana al Reino de España.
Inicios al servicio de España miniaturadeimagen|Jura del gobernador capitán general de Santo Domingo, don Pedro Santana (1862). Obra de Wenceslao Cisneros (Museo del Prado, Madrid). En la derecha, en la ventana se encuentra Eusebio Puello vestido de traje y con sombrero de copa en las manos.|izquierda|500x500px El 4 de enero de 1861, el presidente le asignó la tarea de preparar los pueblos fronterizos del Sur para la reincorporación y anexión a la monarquía española. El 20 de marzo, enarboló la bandera castellana en San Juan, las villas de Las Matas de Farfán, El Cercado y Sabana Mula. Fabre Geffrard, presidente haitiano, protestó y apoyó a emigrados partidarios de Báez, liderados por los generales Cabral y Sánchez, que, unidos a haitianos, invadieron y tomaron Las Matas de Farfán. Puello los enfrentó, forzándolos a huir. Por estos actos, la reina de España, Isabel II, le concedió la Encomienda de Carlos III.
El 8 de agosto de 1861, asistió a la ceremonia de juramentación del capitán general Santana como teniente general, gobernador y capitán general de la Provincia Santo Domingo, juramentado por Francisco Serrano y Domínguez, gobernador y capitán general de Cuba.
En septiembre de 1861, se convirtió en gobernador del distrito de Compostela de Azua. Puello ingresaría al Ejército Real español siendo clasificado como general de las reservas provinciales de Santo Domingo.
A principios de 1863, Manuel Santana y Joaquín Aybar redactaron un conjunto de Instrucciones dirigidas a los alcaldes pedáneos, presentando estas propuestas a los gobernadores provinciales. Los gobernadores consideraron estas directrices apropiadas, pero identificaron una problemática: muchos futuros alcaldes pedáneos, en su mayoría líderes de sección hasta ese momento, carecían de habilidades de lectura. Puello ofreció una solución: que las Instrucciones fueran leídas dos o tres veces a los alcaldes pedáneos para que pudieran memorizarlas.
En febrero de 1863, sofocó un pronunciamiento en la villa de Santa Cruz de Neyba, restaurando el orden sin derramamiento de sangre. Fue recompensado con la Encomienda de Isabel la Católica. Sabiendo de conspiraciones haitianas, fue a la capital de Santo Domingo para informar al capitán general de Santo Domingo, Felipe Rivero y Lemoine.
Guerra de Santo Domingo
miniaturadeimagen En agosto de 1863, una revolución estalló en el Cibao con el objetivo de restaurar la República en Santo Domingo. Puello pidió una compañía para guarnecer a San Juan pero su petición fue denegada, esto provocó que la revolución se extendiera a todos los poblados del distrito de Azua.
El 30 de septiembre de 1863, Puello recibió información sobre la aproximación de los rebeldes desde San Juan hacia la ciudad de Azua. Organizó a sus tropas en puntos estratégicos y, tras recibir un aviso temprano el 1 de octubre de 1863, se enfrentó a los facciosos en el río Jura. A pesar de las dificultades de la batalla debido al estrecho camino y el fuego enemigo desde los bosques, Puello ordenó un avance enérgico y logró una victoria, capturando municiones, metralla y prisioneros de guerra.
El 6 de octubre, los revolucionarios tomaron la ciudad de Baní, y el 7 de octubre, San Cristóbal se sublevó, dejando a Azua incomunicada con la capital dominicana. Ante esta situación, Felipe Rivero ordenó a Puello evacuar Azua, sumándose también la noticia de una supuesta conspiración independentista en Santo Domingo. Tanto Puello como otros líderes militares fueron convocados a Santo Domingo. El día 9, las tropas españolas y las familias leales a España evacuaron Azua rumbo a Santo Domingo. Ese mismo día, el general Pedro Florentino tomó el control de la ciudad.