Lucio Norberto Mansilla (Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, 4 de marzo de 1792 - Buenos Aires, Argentina, 10 de abril de 1871) fue un militar, agrimensor y político argentino destacado en la guerra de la Independencia, la guerra del Brasil y, especialmente, en la Guerra del Paraná.
Sus inicios
Fueron sus padres Andrés Ximénez de Mansilla, bautizado en la parroquia de Santa Cruz de Cádiz, España, el 23 de julio de 1737 - Libro de bautismos N.º 48, folio 43 - quien fuera uno de los más aguerridos defensores de la ciudad de Buenos Aires en la primera invasión inglesa en 1806 y muerto trágicamente en 1807 durante la segunda invasión inglesa, y Eduarda Bravo de Oliva, nacida en Buenos Aires y fallecida en la misma ciudad el 30 de enero de 1806.
Lucio Norberto Mansilla comenzó su carrera militar prestando servicio durante las invasiones inglesas de 1806 bajo las órdenes de Santiago de Liniers en las jornadas del 10, 11 y 12 de agosto, en el Tercio de Gallegos. En octubre del mismo año, participó en la misión de aprehender al virrey Rafael de Sobremonte, bajo las órdenes del teniente coronel Prudencio Murguiondo. Al año siguiente, en las invasiones de 1807, participó en el combate de los corrales de Miserere el 2 de junio de ese año y posteriormente en las acciones del 5 y 6 de julio.
En 1809, fue nombrado agrimensor patentado, por el virrey Liniers, previo examen ante peritos. El mismo año con su título de agrimensor, se presentó al Cabildo y obtuvo el permiso para abrir y regentear una Escuela rudimentaria de matemáticas. El 29 de marzo de ese mismo año había contraído matrimonio en primeras nupcias con Polonia Durante Olivares, con quien tuvo tres hijos: Juan (nacido a finales de 1809), Mauricia (en 1810) y Josefa (en 1815).
Al producirse la Revolución de Mayo de 1810 se sumó a la misma, al respecto dice en sus Memorias: En 1812, ya con el grado de teniente, bajo las órdenes del general José Gervasio Artigas hizo la campaña contra las fuerzas portuguesas que habían invadido ese territorio. Posteriormente pasó bajo el mando de José Rondeau en el sitio y posterior liberación de la ciudad fortificada de Montevideo, capital de la Banda Oriental, la cual se encontraba en poder de los realistas.
En 1813, pasó a las órdenes del coronel Domingo French, hizo la campaña para atacar la fortaleza denominada "El Quilombo" situada a orillas del río Yaguarón (actualmente en la frontera con el Brasil). En el asalto, llevado a cabo el 12 de mayo de dicho combate, fue herido gravemente por una bala de fusil que le atravesó el cuerpo. Por su valor fue recomendado por el gobierno y dada a conocer públicamente la distinción, en el periódico La Gaceta del 5 de junio de 1813. Una vez repuesto de sus heridas, volvió al ejército sitiador y sirvió en él hasta la capitulación de los realistas, ocurrida el 23 de julio de 1814. Por sus acciones durante el sitio fue reconocido por el gobierno con un escudo de plata y la condición de "Benemérito a la Patria en grado heroico".
El Ejército de los Andes thumb|200px|left|L.N. Mansilla, Acuarela de C.E. PellegriniEn las batallas de la Independencia, participó en la organización del Ejército de los Andes, a las órdenes del general José de San Martín. Mansilla, nombrado mayor de Plaza en San Juan, instruyó 600 reclutas, para el futuro ejército y que pasaron a formar parte de los célebres regimientos 7 y 11. Inmediatamente fue designado comandante político y militar del pueblo de San José de Jáchal. En dicha localidad, logró reclutar 400 voluntarios y fue nombrado por el General San Martín como "Comandante General de las Cordilleras del Sud de los Andes".
Debido a su óptima respuesta a las labores encargadas, el general San Martín lo designó 2.º jefe de la 1.ª división de Vanguardia, a pesar no de ser sino graduado de mayor. Como 2.º jefe de la mentada división, participó en la célebre batalla de Chacabuco y en el sitio de Talcahuano, a las órdenes del libertador José de San Martín. En reconocimiento a sus acciones, el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata le acordó el uso de una medalla de oro y el Gobierno de Chile lo nombró oficial de la Legión de Mérito y le acordó además, otra medalla y cordones. Al año siguiente participó en la batalla de Maipú a las órdenes del, entonces coronel, Juan Gregorio de Las Heras.
Regresó a Buenos Aires, con sus obtenidos méritos pero se encontró en medio de la crisis del año 1820. Tuvo algunas actuaciones de mediación ante los caudillos federales, y se mantuvo leal al gobierno del cabildo de la capital, en las conversaciones que llevarían a la firma del Tratado del Pilar. Apoyó la idea de un Congreso Federativo Argentino y se opuso a la política del general Soler.
Gobernador de Entre Ríos
El general Francisco Ramírez, mal avenido con la supremacía de José Gervasio Artigas, invitó a Mansilla a que fuese a trabajar para que el patriota oriental aceptara su tratado. Previa licencia del gobernador Manuel de Sarratea, aceptó la misión. Se incorporó al ejército del caudillo entrerriano Francisco Ramírez, en la lucha contra Artigas, que había ocupado Entre Ríos. Tuvo un papel importante en la victoria de Las Tunas sobre las fuerzas de este, como comandante de su infantería. Acompañó a Ramírez en su avance hasta el campamento del caudillo oriental en Ábalos, cerca de Curuzú Cuatiá, y la victoria ocurrida allí obligaría más tarde a Artigas a exiliarse en Paraguay. Volvió a Paraná, donde fue puesto al mando del ejército de reserva en esa ciudad mientras Ramírez organizaba la “República de Entre Ríos”, anexando la provincia de Corrientes y las Misiones, declarándolas departamentos de Entre Ríos, y obteniendo la hegemonía en la Mesopotamia Argentina. Estas acciones fueron reprobadas por Mansilla, quien rehusó participar en las acciones que Ramírez emprendió en 1821 al invadir Santa Fe. Muerto Ramírez y encontrándose Mansilla al mando de la única fuerza regular, el pueblo de Paraná y los demás departamentos lo nombró gobernador y capitán general.
Como Gobernador de la provincia de Entre Ríos, lo primero que hizo fue buscar la paz con la provincia de Santa Fe, para lo cual se presentó una noche en persona, solo y desarmado al campamento del general Estanislao López y le declaró que no regresaría a Entre Ríos sin haberla conseguido. Ante esta insistencia, finalmente López accedió y la paz se concretó.
Posteriormente, erigió nuevamente las provincias de Corrientes y Misiones en soberanas y ordenó a sus comandantes militares Evaristo Carriego y Félix Aguirre, que convocasen a los vecindarios para que éstos eligieran un gobierno popular.
Con respecto a su política interna para con la provincia, trabajó intensamente con Pedro José Agrelo y Domingo de Oro, culminando con la sanción de la segunda constitución provincial de la República Argentina en 1821.
Firmó con Buenos Aires, Corrientes y Santa Fe el Tratado del Cuadrilátero en la ciudad de Santa Fe. Este afirmaba la paz entre estas provincias, pero también condenaba a muerte el congreso federal de Córdoba, en beneficio de Buenos Aires, que organizaría otro en 1824.
Llegado al fin de su mandato, fijado por ley a los gobernadores, fue reelegido en tres ocasiones. Sin embargo, agradeció la voluntad popular pero rehusó continuar en el cargo. Estimaba que las reelecciones eran incompatibles con la condición que un gobierno democrático debe exigir a sus gobernantes. El cuerpo legislativo de la misma le acordó el uso de una medalla de oro por su actuación.
En cambio, sí aceptó el honor de ser convencional constituyente por la provincia de Entre Ríos, en la Convención Constituyente, cargo en el que permaneció durante un año. Su desempeño en la Convención hace inferir que compartía en cierto grado los ideales de los llamados "unitarios" de aquel entonces.
La Guerra del Brasil
Fue ascendido al grado de general del Ejército Argentino y en 1826 fue designado "Comandante General de la Costa", cargo en el cual organizó varios cuerpos para el ejército, remitiendo al cuartel general todo el parque, armamento, vestido y caballadas. Finalmente fue él mismo al frente de una división y se incorporó al "Estado Mayor" del Ejército Argentino a las órdenes de Carlos María de Alvear el "Río Grande do Sul" en la Guerra del Brasil. Con posterioridad se desempeñó como jefe del asedio a la ciudad fortificada de Montevideo que se encontraba ocupada por los brasileños.
Como General de División, tomó parte principal en la batalla de Camacuá, acción por la cual mereció la recomendación del gobierno argentino. Posteriormente, el General Alvear lo destacó al frente de la división fuerte del ejército, que contaba con unos 1800 hombres. Con esta división se batió en la batalla de Ombú contra la mejor caballería del Imperio del Brasil (compuesta por muchos nobles del "Río Grande do Sul") al mando del famoso general brasileño Bento Manuel Ribeiro, derrotándolo.Las fuerzas de Bento Ribeiro fueron dispersadas en tal medida que la gran mayoría de ellas no participó en la posterior batalla de Ituzaingó. Participó en la batalla de ItuzaingóEntonces Cutizaingó donde se desempeñó en forma tan satisfactoria que fue distinguido con el uso de un escudo y cordones de oro, siendo después nombrado "Jefe de Estado Mayor" hasta la retirada del ejército a cuarteles de invierno en 1827.
Más tarde ese mismo año, previa consulta al gobierno, renunció a su puesto en el ejército al ser nombrado diputado por la provincia de La Rioja a la Convención Constituyente de Santa Fe.
Al servicio de Rosas
Regresado a Buenos Aires, luego de enviudar de su primer matrimonio con Polonia Durante, se casó con Agustina Ortiz de Rozas,considerada la mujer más hermosa de su época hermana menor de Juan Manuel de Rosas, con quien tuvo seis hijos: Lucio Victorio (23 de diciembre de 1831), Eduarda Damasia (11 de diciembre de 1834), Agustina Martina (3 de agosto de 1836), Lucio Norberto (11 de abril de 1838), Agustina (15 de mayo de 1840) y Carlos Alberto (15 de diciembre de 1841). Si bien no apoyó la revolución de diciembre de 1828, dirigida por Juan Lavalle, evitó involucrarse en la guerra civil.
En 1834, el general Juan José Viamonte lo nombró jefe de la policía de la ciudad. Se destacó por la organización que le dio a la fuerza, dotando a dicha repartición de los medios necesarios para desempeñar sus funciones y fundando la institución de serenos y redactando los reglamentos generales de funcionamiento. Más tarde, esas normas fueron requeridas por los gobiernos de Brasil y Uruguay para ser adoptados como modelos. También emprendió varias obras públicas como el camino al Riachuelo de La Boca y el muelle de margen.
Iniciada la Guerra entre la Confederación Argentina y la Confederación Perú-Boliviana en 1837, Mansilla deja su cargo al frente de la policía de la ciudad para ocupar el de Jefe del ejército de reserva en la provincia de Tucumán y organizarlo en consecuencia.
Ante la invasión del general Juan Galo de Lavalle en 1840, Mansilla no quiso tomar parte en la lucha entre su cuñado y su antiguo compañero de armas, por lo que se limitó a acompañar al comisionado del gobierno francés -Mr. Halley- para ofrecerle las seguridades y garantías que pudiese para concluir la paz luego de sus derrotas en Santa Fe y Quebracho Herrado proponiéndole (amén de la amnistía) un puesto diplomático en el exterior; pero Lavalle le prohibió la entrada en su campamento.
Entre 1840 y 1844 se desempeñó como legislador provincial. A su vez, desde 1839 en adelante fue jefe del ejército de reserva de la ciudad, cargo que ocupó por varios períodos, alternando con la comandancia de la costa del río Paraná hasta el final del gobierno de Rosas.
La Vuelta de Obligado