Abu Muhammad Al-Maqdisi (en árabe: أبو محمد المقدسي) (3 de julio de 1959 en Barqa, Nablus, Palestina) es un pensador jordano-palestino islamista que destaca por ser el primero en declarar el takfir a los dirigentes saudíes y el mentor del fallecido líder de Al Qaeda en Irak Abu Musab al-Zarqaui, con el cual posteriormente entraría en discusión ideológica y metodológica. Según la institución académica militar Combating Terrorism Center, en una publicación de 2008, se le definía como el “ideólogo islamista vivo más importante”. Dispone de una página web propia a través de la cual se pueden descargar sus escritos.

Nombre Al Maqdisi nació con el nombre de “Isam al-Barqawi”, no obstante, posteriormente cambió “Isam” por “Asim” ya que este último hacía referencia a numerosos compañeros del profeta Mahoma. En relación con “Al-Maqdisi” cabe destacar que hace referencia a la ciudad de Jerusalén, siendo la ciudad importante para el islam más cercana a su lugar de nacimiento. Al-Hafi sería la subrama tribal a la que pertenece siendo la gran raíz la parte de “al-Utaybi” mostrando que sus ancestros provenían de Najd en Arabia Saudí.WAGEMAKERS, Joas (2012): A Quietist Jihadi: The Ideology and Influence of Abu Muhammad al-Maqdisi, Nueva York, Cambridge University Press, p. 30.

Biografía Nacido en Barqa, Nablus, en Cisjordania, el 3 de julio de 1959. Cabe destacar que algunos de sus ancestros provienen de la zona del Najd en Arabia Saudí, derivado de una emigración de numerosas familias desde el actual Arabia Saudí hasta Cisjordania.Ibidem. No obstante, su familia iniciaría, previamente a su nacimiento, otra migración desde Palestina hasta Kuwait como resultado de la guerra árabe-israelí de 1948.

Según el propio Maqdisi, su familia nunca fue muy religiosa destacando que su madre rezaba poco y su padre nunca lo hacía. Por consiguiente, su primer contacto con asuntos religiosos fue a través de sus amistades y la escuela.Ibidem, p.32.

El interés por incrementar su conocimiento religioso le llevó a querer estudiar en la Universidad de Medina (Arabia Saudí), sin embargo, su primer destino fue la Universidad de Sarajevo, en la cual consiguió entrar gracias a los contactos de su mentor Muhammad Surur junto a unos amigos. No obstante, al tener que aprender serbio y, según el propio Maqdisi, al ver a hombres y mujeres juntos en la facultad se decidió a trasladarse a Mosul para estudiar biología.

Durante su estancia en Irak fue detenido un par de veces por “poseer libros islámicos” e intentar acercarse a diversos grupos islamistas. Por tanto, su experiencia tampoco acabó de ser lo que él esperaba tanto por los estudios que cursaba como por la poca rigurosidad a la hora de diferenciar hombres y mujeres.

Ante esta situación, volvió a Kuwait durante un breve período de tiempo tras lo cual se decidió a cumplir su sueño de ir Arabia Saudí a realizar estudios religiosos.Ibidem, p.33. Aunque nunca fue aceptado como estudiante en la Universidad de Medina, se le permitió acudir a las clases para que pudiera formarse. En una entrevista que se publicó en 2009, Al Maqdisi considera este período como el punto de inflexión en su pensamiento ya que gracias a la biblioteca de la mezquita del profeta Mahoma en Medina pudo conocer la obra Al-Durar al-Saniyya y conectar fatuas de los imames de Najd con el período contemporáneo.Ibidem, p.36.

A principios de los años 80, finalizó sus estudios en Arabia Saudí y volvió por un breve período de tiempo a Kuwait, país desde el cual se marchó a Peshawar (Pakistán) entrando finalmente en Afganistán para apoyar la lucha contra la invasión soviética. Cabe tener en consideración que él nunca luchó, apoyándose fundamentalmente sus esfuerzos en la dawa.Ibidem, p.38.

Allí conoció a numerosos salafistas famosos como Abdallah Azzam o el actual líder de Al Qaeda Aymán al-Zawahiri, aunque reconoció no haber conocido a Osama Bin Laden en persona.Ibidem, p.39.

Empero, su estancia tampoco fue longeva y, finalmente, volvió a Kuwait. Allí, continuó produciendo escritos religiosos tal y como hizo durante su estadía en Arabia Saudí y Pakistán/Afganistán. Así, en última instancia, llegó a Jordania en el año 1992, lugar en el cual reside actualmente.Ibidem, p.42. En Jordania, empezó a conseguir una influencia importante entre ciertos sectores salafistas jordanos, asistido por Al-Zarqawi, posterior líder de Al Qaeda en Irak y considerado discípulo de Al Maqdisi durante aquel período. El grupo que conformaban los seguidores de Al Maqdisi era conocido con el nombre de Bayat al-Imam que, pese a que se caracterizaba por la transmisión de la palabra de Alá a través de la dawa, participó en algún tipo de intentona violenta que acabó provocando que acabarán en la cárcel sus miembros.

Al Maqdisi estaría entre rejas entre 1994 y 1999 y perdería el liderazgo de la mayor parte de sus segudiores en favor de Al Zarqawi, más violento y duro en su interpretación.Ibidem, p.43. En 1999 permaneció fuera de prisión durante unos meses y ese mismo año fue detenido ante el llamado “Complot del Mileno” en el cual se pretendía llevar a cabo actos terroristas en diferentes lugares el mundo. Al parecer encontraron libros suyos entre los objetos personales de los terroristas. El 28 de junio de 2005 fue puesto en libertad tras ser considerado inocente.Ibidem, p.43.

Al salir de prisión, ofreció declaraciones a la prensa atacando a su ex discípulo Al Zarqawi, por lo que recibió numerosas críticas por parte de numerosos salafistas favorables a la yihad armada El hecho de que diera numerosas entrevistas pese a que las autoridades jordanas se lo habían prohibido,Ibidem, p.47. le llevó de nuevo a prisión el 6 de julio de ese mismo año. Así, permaneció recluido hasta 2008 sin siquiera tener ningún cargo judicial a las espaldas, lo cual fue criticado por la ONG Human Right Watch. Esto, junto a sus problemas de salud debido a una huelga de hambre, podrían ser las razones por las que fue liberado.

En 2010, fue reencarcelado de nuevo y condenado a 5 años de prisión en julio de 2011 acusado de “reclutar terroristas.”WAGEMAKERS, Joas (2012). A Quietist Jihadi: The Ideology and Influence of Abu Muhammad al-Maqdisi (en inglés). Cambridge University Press. p.49. ISBN 978-1107606562. No obstante, no cumplió completamente su condena y fue puesto en libertad en junio de 2014 supuestamente debido a que los intereses de las autoridades jordanas habrían pasado por utilizar a Al Maqdisi como punta de lanza frente al autodenominado Estado Islámico (EI) al que había criticado previamente. No obstante en octubre, vuelve a ser detenido justo cuando estaba negociando la liberación de Peter Kassig con el autodenominado EI, alegando las autoridades el "uso de internet para promover e incitar puntos de vista de organizaciones yihadistas". Al parecer el poder jordano habría querido que estas negociaciones no llegaran a buen puerto, tal y como sucedió con la muerte de Kassig Tras cinco meses, en febrero de 2015 es finalmente liberado justo después de la muerte del piloto jordano Muath al-Kasasbeh, lo cual podía haber estado promovido de nuevo para que Al Maqdisi criticara a la organización yihadista, lo cual hizo. A partir de este momento, ha ofrecido numerosas declaraciones en contra de las acciones del grupo terrorista. Pensamiento

En relación con la aqida hay que destacar el concepto de yihad y la visión de Al Maqdisi en este sentido. Es importante tener en consideración que él no intenta explicar en su obra qué es la yihad o cómo se debe de llevar a cabo, sino que se interesa en sobre quién debe ser dirigida y por qué.WAGEMAKERS, Joas (2012). A Quietist Jihadi: The Ideology and Influence of Abu Muhammad al-Maqdisi (en inglés). Cambridge University Press. p.52. ISBN 978-1107606562.

Al Maqdisi mantiene una postura ambivalente sobre cómo llevar a cabo la yihad mezclando tanto la acción violenta como la dawa.Ibidem, p.58. Asimismo, para él todo el mundo está bajo planteamientos apóstatas. Sin embargo, otorga prioridad a los países con población de mayoría musulmana y a la lucha contra los gobernantes de dichos países. Por consiguiente, busca más consolidar la aplicación de la Sharia en territorios de mayoría musulmana que la expansión del islam a aquellos lugares donde son minoritarias las personas de este credo.Ibidem, p.59.

De tal modo, Al Maqdisi explica cómo un gobernante se puede calificar de kafir. Desde su punto de vista, en el momento en el que el gobernante aplica un sistema legal no basado en la Sharia, este deja de ser musulmán directamente. No obstante, no queda ahí su planteamiento y llama a rebelarse contra estos gobernantes por dicha razón, por lo que no se conforma con un planteamiento quietista de simple excomulgación.Ibidem, p.66.

Para justificar este razonamiento, Al Maqdisi conecta el takfir al gobernante con la idea del tawhid alegando que no hay más dios que Alá y, por tanto, no puede existir un cuerpo legislativo que no se base en lo descendido por Alá.Ibidem, p.67. Sin embargo, no aplica esto a toda la población, ya que el hecho de que una persona pertenezca a una sociedad en la que le gobernante aplique estas reglas seculares no significa que esta persona deba ser blanco de excomulgación. Por tanto, rechaza que se pueda dar el takfir a una sociedad o nación al completo.Ibidem, p.70.

Así, aunque llegó a apoyar los atentados del 11-S, él no concibe a EE. UU. e Israel como los grandes enemigos del Islam, sino a los gobernantes de los propios países musulmanes, por lo que tampoco se muestra como ferviente defensor de la yihad global, mostrando un pensamiento más cercano al de la yihad defensiva.Ibidem, p.74.

En el tema de la manhaj, Al Maqdisi resulta ser un híbrido que busca combinar tanto dawa como yihad, aunque teniendo como prioridad la primera. Asimismo, se muestra contrario a una yihad global descentralizada ya que considera que generalmente las acciones que se llevan a cabo están mal planeadas y mal ejecutadas por jóvenes que no tienen experiencia.Ibidem, p.82. También critica acciones como la grabación de los ataques terroristas y su posterior subida a internet ya que considera que no es inteligente.Ibidem, p.83.

Por tanto, no es que rechace los ataques por falta de legitimidad de la yihad sino que se muestra en contra de que sean mal organizados y para ello pone el ejemplo del 11-S y el buen hacer del mismo a nivel de preparación. Por consiguiente, para hacer frente a estas dificultades, defiende la organización en grupos y el surgimiento de expertos islámicos que emitan fetuas que permitan poder actuar sincronizadamente a los ejecutores de los actos en vez de actuar de manera individual cada uno de ellos. De tal modo, surgió el Consejo de la Sharia del Minbar al-Tawhid wa-l-Jihad con el objetivo de regular fetuas vinculadas a la yihad.. No obstante, no deslegitima las acciones de carácter individual.Ibidem, p.84.

En relación con los objetivos de la yihad, Al Maqdisi es muy claro a la hora de establecer quienes no son susceptibles de ser atacados. En primer lugar, habla de mujeres y niños los cuales no pueden ser un objetivo salvo que colaboren con el “enemigo” y extiende este planteamiento a toda la población no combatiente, aunque acepta la posibilidad de que haya daños colaterales.WAGEMAKERS, Joas (2012). A Quietist Jihadi: The Ideology and Influence of Abu Muhammad al-Maqdisi (en inglés). Cambridge University Press. p.88. ISBN 978-1107606562.

En segundo lugar, destaca que los chiíes no merecen ser considerados como un todo al que atacar ya que muchos de ellos sólo saben rezar y ayunar y no son conscientes de cuál escuela jurídica están siguiendo, lo cual le diferencia de otros pensadores salafistas.Ibidem, p.90.