La guerra grancolombo-peruana, conocida en el Perú como la guerra con la Gran Colombia, fue un conflicto bélico entre la Gran Colombia, representada por Simón Bolívar, y el Perú, representado por José de La Mar.
El origen del conflicto se encuentra en una disputa territorial que surgió al consolidarse las respectivas independencias de ambos países: la Gran Colombia reclamaba los territorios de Jaén de Bracamoros y Maynas según la Ley de División Territorial de la República de Colombia, los cuales el Perú consideraba como suyos siguiendo la Real Cédula de 1802 y la libre determinación de los pueblos; el Perú a su vez reclamaba el territorio de Guayaquil desde las guerras de independencia hispanoamericanas, por haber formado parte en otros tiempos del Virreinato del Perú.
La guerra se dividió en dos campañas: la naval y la terrestre. La naval resultó favorable al Perú, que bloqueó la costa del Pacífico de la Gran Colombia desde Tumbes hasta Panamá y ocupó Guayaquil; mientras que la terrestre resultó favorable a la Gran Colombia, en la cual el encuentro más relevante fue la batalla de Tarqui, aunque sin producirse la capitulación definitiva del Ejército Peruano.
La guerra culminó con la firma del Tratado Larrea-Gual o Tratado de Guayaquil, por el cual ambos países acordaron solucionar el conflicto limítrofe diplomáticamente; sin embargo, tras la disolución de la Gran Colombia, el Perú desconocería el Tratado, derivando en el conflicto limítrofe entre el Perú y Colombia y el conflicto limítrofe entre el Perú y Ecuador.
Antecedentes El fracaso de la Federación de los Andes y la crisis interna de la Gran Colombia
Después de poner fin al dominio español en el Perú, el Libertador Simón Bolívar se enfocó en unir a las Repúblicas Andinas en una gran Federación, pero su acción fue considerada inaceptable en Chile y Buenos Aires, donde despertó amargos celos.
Ante la imposibilidad de llevar a cabo su proyecto, Bolívar decidió regresar a la Gran Colombia en 1826 para atender el desorden interno de aquel país, pues habían estallado varias rebeliones en contra de su autoridad en los distritos del Norte y del Centro.
El nacionalismo peruano Después de que Bolívar abandonara el Perú, se alzó en este país un sentimiento nacionalista, contrario al Libertador y a la Gran Colombia. Dentro de las principales causas se encuentran las siguientes:
La larga presencia de Bolívar en el Perú. La prepotencia de sus lugartenientes. El alto costo del mantenimiento privilegiado de sus tropas. La criticada Constitución Vitalicia de 1826.
El conflicto limítrofe entre el Perú y la Gran Colombia
400px|miniatura|Localización del territorio en disputa. Existían también desacuerdos respecto a las cuestiones fronterizas entre ambos países. La Gran Colombia reclamaba los territorios de Tumbes, Jaén de Bracamoros (actualmente en Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas), pertenecientes al Perú de acuerdo al principio de la libre determinación de los pueblos y al uti possidetis de 1810, fórmula jurídica que implicaba tomar como punto de partida el territorio tradicionalmente ocupado por cada país al año 1810. En el caso específico de Maynas, así lo reconocería el antiguo Secretario de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia, Estanislao Vergara, en una carta que envió entre 1841 y 1842 a Rufino Cuervo, Encargado de Negocios de Nueva Granada en Ecuador:
La deuda del Perú con la Gran Colombia y la cuestión de los reemplazos Había además otros asuntos entre ambos países, no menos importantes. La Gran Colombia reclamaba al Perú el pago de la deuda de los gastos incurridos durante la guerra de emancipación en suelo peruano.
Otro asunto muy espinoso era el de los "reemplazos", es decir, la sustitución en tropas peruanas que debía hacer el Perú a las tropas grancolombianas por las bajas sufridas por estas durante la guerra independentista peruana, a pesar de que ya había finalizado dicha guerra.
El Perú solicita la alianza de Chile para declarar la guerra a la Gran Colombia Desde 1827 el gobierno chileno había promovido negociaciones con el gobierno peruano para celebrar un Tratado de Amistad y Comercio entre ambas naciones. Dichas negociaciones fueron infructuosas porque el Perú: Se negaba a suprimir o rebajar los derechos de importación del trigo chileno en sus aduanas, a pesar de que Chile haría lo mismo con los artículos de procedencia peruana. Solicitaba insistentemente la alianza de Chile para declarar la guerra a la Gran Colombia, a lo que el gobierno chileno se negaba.
El 16 de enero de 1828, el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú dirigió una carta a don Pedro Trujillos, Ministro Plenipotenciario de Chile, insistiendo en la exigencia de alianza:
El Ministro chileno contestó en los siguientes términos:
La nueva negativa del gobierno chileno a la pretensión peruana de ligarse al Perú en una guerra contra la Gran Colombia resultó, una vez más, en el fracaso del Tratado de Amistad y Comercio entre Chile y el Perú.
La expulsión del cónsul grancolombiano Armero y la intervención peruana en Bolivia
Las tensiones entre el Perú y la Gran Colombia se vieron alimentadas por la prensa de Lima y Bogotá, que, haciendo uso de un lenguaje agresivo, estimularon la discordia entre ambos países. Se llegó a la expulsión del cónsul grancolombiano Cristóbal Armero el 26 de junio de 1827, acusado por el Perú de intervenir en asuntos políticos internos, y se organizaron actos indignantes contra Bolívar y el Mariscal Antonio José de Sucre. Este hecho, sumado a la acción del General Agustín Gamarra que precipitó la salida de Sucre y los grancolombianos de Bolivia, trajeron la ira de Bolívar, quien era consciente de las distintas maniobras que tenían como propósito desestabilizar su autoridad. Todo esto condujo a que, en Bogotá, el gobierno grancolombiano no quisiera recibir al diplomático peruano José Villa, a quien se le extendieron sus pasaportes y se le envió de vuelta al Perú.
El ultimátum de la Gran Colombia al Perú miniaturadeimagen|221x221px|Retrato de Estanislao Vergara Sanz de Santamaria, Ministro de Relaciones Exteriores de Simón Bolívar. El 3 de marzo de 1828, mientras continuaba el minucioso y apasionado cambio de misivas, vino lo que el Perú consideraría una amenaza del canciller grancolombiano Estanislao Vergara, quien expresó que su país se consideraría hostilizado y en estado de acudir a la suerte de las armas si dentro de seis meses el gobierno peruano no entregaba Jaén y la parte de Maynas que ocupaba, si no pagaba 3 595 747 pesos como deuda por la guerra de emancipación, si no reducía el número de las tropas en la frontera, si no volvía a recibir al cónsul grancolombiano Armero y si no declaraba que estaba listo a enviar los reemplazos de los grancolombianos muertos en combate durante la guerra independentista peruana. El diplomático peruano Villa publicó una memoria para defender a su gobierno y el canciller grancolombiano lo refutó con una contramemoria.
El preludio de la guerra El 17 de mayo de 1828, el Congreso de la República del Perú autorizó al presidente José de La Mar para poner tropas en pie de guerra.
Inicio El 20 de mayo de 1828 el gobierno del Perú le declaró la guerra al de la Gran Colombia. En respuesta, el 3 de julio Bolívar exclamó la siguiente proclama, dirigida a los ciudadanos y soldados de su país:
El 15 de julio el gobierno de la Gran Colombia le declaró la guerra al del Perú, expresando que:
La Mar y el vicepresidente peruano Manuel Salazar y Baquíjano respondieron con sus propias proclamas belicosas.
Fuerzas en guerra El Ejército peruano alcanzaba los 7.500 efectivos y estaba a órdenes de Gamarra, a quien La Mar había designado como comandante en jefe, reservándose para sí mismo el cargo de director de la guerra y de las operaciones. Contaba con la siguiente organización: + Ejército peruano Primera división(al mando del General Plaza) Batallón 1° "Ayacucho" Batallón N°3 Segunda división(al mando del General Cerdeña) Batallón "Pichincha" Batallón "Zepita" Tercera división(al mando del Coronel José Prieto) Batallón 2° "Ayacucho" Batallón 3° "Callao" Columna independiente(al mando del Coronel Benavides) Batallón 1° "Callao" Compañías de cazadores del 2° "Ayacucho", 2° "Callao", "Pichincha" y "Zepita" División de caballería(al mando del General Necochea) Regimiento "Húsares de Junín" Regimiento "Dragones de Arequipa" Regimiento "Lanceros del Callao"
Sumado a lo anterior, el Ejército peruano contaba con 4 piezas de artillería y tenía parque abundante para 2 años de operaciones.
El Ejército peruano tenía una moral muy alta por haber conseguido la expulsión de las tropas grancolombianas de Bolivia.
Las tropas grancolombianas estaban estaban a órdenes del General Juan José Flores y bajo la dirección de Sucre. Contaban con la siguiente organización: + Tropas grancolombianas Primera división(al mando del General Urdaneta) Batallón "Rifles" Batallón "Yaguachi" Batallón "Caracas" Escuadrón "Cedeño" Escuadrón 4° de "Húsares" Segunda división(al mando del General Sandes) Batallón "Cauca" Batallón "Pichincha" Batallón "Quito" Caballería Escuadrón "Dragones del Istmo" Escuadrón "Granaderos de Colombia" Escuadrón 3° de "Húsares" Escuadrón 2° de "Húsares"
Adicionalmente, Bolívar había organizado y creado algunas unidades para apoyar a Sucre en la defensa del departamento grancolombiano del Azuay. Las tropas, formadas en la Nueva Granada, recibieron el nombre de Reserva y debían cruzar Pasto y Quito para llegar a la frontera con el Perú. Ya en Pasto, Bolívar fue detenido por el General grancolombiano José María Obando, por lo que no pudo llevar a cabo su plan.
En la Gran Colombia la guerra con el Perú tuvo una gran impopularidad desde el inicio.
Campaña naval
miniatura|derecha|251x251px|Vicealmirante Martín Guise, comandante de la armada peruana. La escuadra peruana al mando del Vicealmirante Martín Guise inició la campaña marítima dominando el mar, su flota compuesta por dos fragatas, una corbeta, un bergantín y dos goletas a las que se sumaban además ocho lanchas cañoneras resultó victoriosa en el combate de Malpelo el 31 de agosto y el Combate de Cruces el 22 de noviembre del mismo año para luego atacar el puerto artillado de Guayaquil, defendido por dos goletas, varias lanchas cañoneras y las baterías de tierra, el ingreso al puerto había sido cerrado por una línea de cadenas.
El 1° de septiembre fueron capturados varios oficiales y hombres de tropa en Naranjal y el 11 del mismo mes Guise dio parte, desde Punta Arena, de que había ordenado otra corta incursión sobre Balao con resultados similares.
El 22 de noviembre ocurrió el combate naval de Cruces, la flota peruana cañoneó las defensas grancolombianas, silenciando las baterías y destrozando las lanchas. Finalizado el combate a las 9 de la noche, Guise ordenó el retiro de la flota peruana a su fondeadero en Cruces pues la rendición de Guayaquil era solo cuestión de tiempo. Pero por desgracia para los peruanos la fragata Presidente donde se encontraba Guisse encalló en uno de los bajos de la ría, permaneciendo en esa situación durante diez horas esperando que la corriente la pusiera a flote, sin embargo este lapso de tiempo no fue desaprovechado por los defensores de tierra que montaron un cañón en el puerto y dispararon contra la fragata que, por su posición, no podía contestar el fuego, cuando la corriente subió y la nave peruana se retiraba a su fondeadero uno de los últimos disparos hirió mortalmente a Guisse, su muerte fue muy sentida en la flota peruana ante esta inesperada situación asumió temporalmente el mando de la escuadra, el segundo jefe José Boterín, quien llevó adelante el ataque y apagó completamente los fuegos de tierra.