El sumo (Japonés: 相撲, Hepburn: sumō, [ˈsɯmoː], "empujarse mutuamente") es una forma de lucha competitiva de contacto completo en donde un rikishi (luchador) intenta sacar a su oponente fuera del ring circular (dohyō) o lo fuerza a tocar el suelo con alguna parte de su cuerpo que no sea la planta de sus pies (usualmente mediante derribos, empujones o tropezones).
El sumo se originó en Japón, siendo el único país del mundo en donde es practicado a nivel profesional, y en donde además es considerado como deporte nacional. El sumo a menudo es considerado como un gendai budō, lo cual se refiere a todas las artes marciales japonesas modernas, sin embargo, el deporte tiene una historia que se remonta a varios siglos en el pasado. Muchas de las tradiciones ancestrales han sido preservadas en el sumo, y hasta el día de hoy el deporte sigue incluyendo diversos elementos rituales, como por ejemplo el uso de la sal de purificación, derivada de las creencias sintoístas.
La vida de los luchadores esta altamente reglamentada, con todas las normas siendo reguladas por la Asociación Japonesa de Sumo. La gran mayoría de los luchadores están obligados a vivir comunalmente en establos de entrenamiento de sumo, conocidos en Japón como heya, donde todos los aspectos de su vida diaria (desde las comidas hasta la forma de vestir) están dictadas por la estricta tradición del deporte. El estilo de vida del sumo tiene un impacto negativo en la salud de los luchadores, provocando que su esperanza de vida sea menor a la del hombre japonés promedio.
Desde 2008 a 2016, varios escándalos y controversias de alto perfil han sacudido el mundo del sumo profesional, afectando significativamente la reputación del deporte y la venta de entradas a los torneos. Esto también ha afectado la capacidad de la Asociación Japonesa de Sumo de poder atraer nuevos reclutas. A pesar de esto, la popularidad del sumo y la asistencia general de los espectadores se ha ido recuperando con los años, en parte gracias a la presencia de múltiples yokozuna (o grandes campeones) por primera vez en muchos años, además de otros luchadores populares que han capturado la atención y el cariño de los espectadores.
Etimología
La pronunciación de la palabra sumō se remonta al verbo sumau/sumafu, significando "competir" o "luchar". La escritura de la palabra se remonta a la expresión sumai no sechi (相撲の節), lo cual hace referencia a una competición de lucha en la corte imperial durante el período Heian. Los caracteres de sumai, o sumō hoy en día, significan "empujarse mutuamente". Existen instancias de la palabra "sumo" siendo escrita de manera alternativa con los kanji "角力", como aparece en el Nihon Shoki. Aquí, el primer carácter significa "esquina", pero funciona como elemento fonético, ya que la pronunciación es escuchada como sumi, mientras que el segundo carácter significa "fuerza".
Sumō también es un término general para la lucha en japonés. Por ejemplo, udezumō (腕相撲, sumō de brazo) significa "lucha de brazos", y yubizumō (指相撲, sumō de dedo) significa "lucha de dedos". El sumo profesional regulado por la Asociación Japonesa de Sumo es llamado ōzumō (大相撲) o "gran sumo".
Historia Antigüedad (pre-1185)
miniaturadeimagen|298x298px|Estatuilla representativa japonesa titulada "Los luchadores" o "Kawatso Saburo superando a Matano Goro". La escultura representa a Kawatso Saburo luchando con Matano Goro durante un famoso combate de sumo en el 1174 AD. Ambos son mostrados a mitad de un "kawazu-gake", cuyo nombre proviene de Saburo, el ganador. Este objeto es posiblemente una miniatura de un Iki-ningyō (muñeco viviente), una tradición japonesa que consiste en elaborar muñecos de tamaño real con expresiones vivas y los cuales fueron muy populares en los misemono (exhibiciones) durante el período Edo en Japón. Estos comúnmente representan escenas dramáticas e históricas. Varias representaciones pictóricas en paredes antiguas indican que el sumo se originó de una danza ritual realizada como oración para procurar que hubiese buena cosecha en los campos. La primera mención alusiva al sumo puede encontrarse en un manuscrito Kojiki que data del año 712, en el cual se describe como las posesiones de las islas japonesas fueron decidas en un combate de lucha entre los kami Takemikazuchi y Takeminakata.
Takemikazuchi era el dios del trueno, la espada y la conquista, nacido de la sangre derramada cuando Izanagi derrotó al demonio de fuego Kagutsuchi. Takeminakata era el dios del agua, el viento, la agricultura y la caza, y era un descendiente lejano Susanoo, el dios de la tormenta. Cuando Takemikazuchi juró conquistar el territorio de Izumo, Takeminakata lo desafió a un combate mano a mano. En medio del furor de la pelea, Takemikazuchi agarró el brazo de Takeminakata y lo partió "como una rama", derrotando a Takeminakata y reclamando Izumo para sí.
El Nihon Shoki, publicado en el año 720, describe el primer combate de sumo entre mortales cerca del año 23 AC, cuando un hombre llamado Nomi no Sukune luchó contra Taima no Kuehaya por petición del Emperador Suinin, eventualmente acabando con la vida de su oponente y convirtiéndose en el ancestro mitológico del sumo. De acuerdo con el Nihon Shoki, Nomi le rompió una costilla a Taima de un solo golpe, y acabó con su vida propinándole otro golpe en la espalda. Antes de la llegada de la Edad Media en Japón, esta forma de sumo irregular a menudo culminaba con la muerte de uno de los luchadores. En el período Kofun (300–538), se empezaron a realizar estatuillas haniwa de luchadores de sumo. Los primeros combates de sumo atestiguados históricamente fueron realizados en el año 642 en la corte de la Emperatriz Kōgyoku para entretener a una delegación coreana. En los siglos siguientes, la popularidad del sumo dentro de la corte incrementó su significado ceremonial y religioso. Los eventos regulares en la corte del emperador, el sumai no sechie, y el establecimiento de las primeras reglas para el sumo coincidieron con el apogeo cultural del período Heian.
Edad Media Japonesa (1185–1603) miniaturadeimagen|280x280px|Haniwa de un luchador de sumo Con el colapso de la autoridad central del emperador, el sumo perdió su importancia dentro de la corte; durante el período Kamakura, el sumo atravesó una reestructuración, dejando de ser un evento ceremonial para pasar a formar parte del entrenamiento militar de los samurai. Para los tiempos del período Muromachi, el sumo ya había dejado completamente los espacios de la corte, convirtiéndose en un espectáculo popular entre la masas, pero sobre todo, este se volvió el deporte preferido de los daimyō, los cuales a menudo patrocinaban a los luchadores. Los sumotori que luchaban para un daimyō y acumulaban el suficiente éxito recibían el favor de su señor, apoyo económico y el estatus de samurai. Oda Nobunaga, un ávido admirador del deporte, llevó a cabo un torneo con 1.500 luchadores en febrero de 1578. Dado que se tenían que realizar varios combates simultáneamente dentro del castillo de Nobunaga, se delimitaron arenas circulares para facilitar los procedimientos y mantener la seguridad de los espectadores. Este evento marcó la invención del dohyō, el cual luego evolucionó en el , pasando a tener la forma que tiene hoy en día. El ganador del torneo de Nobunaga recibió un arco por haber alcanzado la victoria y este comenzó a danzar para mostrar su gratitud al jefe militar.
Período Edo (1603–1867) Dado que el sumo terminó convirtiéndose en algo trivial debido a la proliferación de combates callejeros, particularmente en Edo, el sumo fue temporalmente prohibido en la ciudad durante el período Edo. En 1684, el sumo fue recuperado y el gobierno otorgó el permiso para realizar eventos de caridad dentro de los recintos de los santuarios sintoístas, muy comunes en las ciudades Kioto y Osaka. El primer torneo sancionado se llevó a cabo en el santuario Tomoka Hachiman durante este período. Pronto, una organización oficial de sumo fue desarrollada, consistiendo de luchadores profesionales al servicio de la administración de Edo. Muchos elementos que el deporte tiene hoy en día se remontan a esta época, como por ejemplo el dohyō-iri, el sistema de heya, los gyōji y el mawashi. El trajo el surgimiento de varios luchadores destacados como Raiden Tameemon, Onogawa Kisaburō y Tanikaze Kajinosuke, este último considerado como el primer yokozuna en la historia del sumo.
Cuando el oficial naval Matthew Perry tuvo la oportunidad de observar el sumo durante su expedición a Japón en 1853, este lo encontró desagradable, organizando luego una demostración militar para presentar los méritos y logros de la organización occidental.
Desde 1868 miniaturadeimagen|El décimo primer (11°) yokozuna Shiranui Kōemon junto al décimo tercer (13°) yokozuna Kimenzan Tanigorō (1866) miniaturadeimagen|Combate de sumo en Tokio (1890) La Restauración Meiji de 1868 trajo consigo el fin del sistema feudal en Japón, y por consiguiente, el patronaje económico de los acaudalados y poderosos daimyō. Debido a la nueva adaptación a la cultura occidental, el sumo empezó a ser visto como algo vergonzoso y obsoleto, generando disputas internas que luego decantaron en un cisma dentro de la asociación central. La popularidad del sumo fue restaurada cuando el Emperador Meiji organizó un torneo en 1884; su ejemplo convirtió al sumo en un símbolo nacional y contribuyó a establecer un sentimiento nacionalista tras un serie de victorias militares contra Corea y China. La Asociación Japonesa de Sumo volvió a reunirse el 28 de diciembre de 1925 e incrementó la cantidad de torneos anuales de dos a cuatro, y luego de cuatro a seis en 1958. La duración de los torneos fue extendida de diez días a quince días en 1949.
Reglas y costumbres miniaturadeimagen|Azumafuji derrotando a Tochinishiki mediante un uwatenage (derribo por encima del brazo) en 1953. El principio elemental del sumo es que el resultado de un combate es decidido cuando un luchador es forzado a salirse del ring circular, o dohyō, (no necesariamente teniendo que tocar el suelo del área exterior del ring), o cuando este toca el suelo del ring con alguna parte de su cuerpo que no sea la planta de sus pies. Los luchadores intentan lograr esto mediante empujones, lanzamientos, manotazos, tropezones y a menudo burlando al oponente. Actualmente, la Asociación Japonesa de Sumo reconoce 82 técnicas ganadoras, o kimarite, muchas de las cuales provienen del judo. Las técnicas o movimientos prohibidos son denominados kinjite, y estas incluyen la estrangulación, halar el cabello, romper los dedos, aferrarse a la ingle, dar patadas, pinchar los ojos, golpear con el puño cerrado y aturdir al oponente golpeando sus orejas simultáneamente. Las formas de combate más comunes y básicas en el sumo son el aferrarse al mawashi (cinto) del oponente con las manos para luego forzarlo fuera del ring, cuyo estilo lleva el nombre de yotsu-zumō (四つ相撲), o empujar al oponente fuera del ring sin un agarre firme, denominado oshi-zumō (押し相撲).