miniaturadeimagen|200x200px|El castillo, símbolo común a todas las corrientes castellanistas El castellanismo es una ideología que propugna la idea de Castilla como realidad territorial actual, bien desde un punto de vista regionalista o bien desde una perspectiva nacionalista, defendiendo en este último caso a su vez bien el acomodo de una nación castellana en un modelo federal en España, o bien la independencia. Debido a la ambigüedad del significado de Castilla existen diferentes aproximaciones para su delimitación territorial, que implicarían una unión de provincias españolas pertenecientes a diferentes comunidades autónomas. El castellanismo cuestiona la identificación entre lo español y lo castellano, así como el proceso de formación del Estado español y el papel que este ha otorgado a la identidad castellana dentro de él.
Los movimientos calificados de castellanistas, ya sean de índole regionalista o nacionalista, trazan generalmente sus referentes políticos al Pacto Federal Castellano de 1869, firmado por representantes y delegados del Partido Republicano Federal procedentes de 17 provincias españolas durante el Sexenio Democrático, así como a lo relacionado con la revolución comunera.
Territorialidad miniatura|Mapa de Castilla, con las 14 provincias que aúnan Castilla la Vieja y Castilla la Nueva miniatura|Mapa de la gran Castilla reivindicada por el pancastellanismo miniaturadeimagen|Castilla de acuerdo a las tesis carreteristas Existen muchas concepciones territoriales de Castilla: del territorio más primigenio a la extensa Corona. Si bien las contempladas en el castellanismo pueden sintetizarse en las siguientes corrientes principales: Parte de los castellanistas concibe Castilla como la unión de las tradicionales regiones de Castilla la Vieja y Castilla la Nueva, incluyendo en esta última la provincia de Albacete, que durante el proceso autonómico hizo primar su carácter manchego (compartido con otras provincias castellanas) frente al murciano. Así este territorio se corresponde con las actuales comunidades autónomas de Cantabria, Castilla y León (sin la región de León, es decir, con las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid, Ávila, Segovia y Soria), Madrid, Castilla-La Mancha (Toledo, Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real y la mencionada Albacete) y La Rioja; un total de 14 provincias que integran una superficie de 153.586 km2 (un 30 % del total español). La Asociación Socio-Cultural Castilla es ejemplo de esta base territorial. Los pancastellanistas toman como referente el Pacto Federal Castellano, elaborado por el Partido Republicano Federal el 15 de junio de 1869, que reivindicaba Castilla como una federación de dos estados: Castilla la Vieja (donde se incluía la región de León) y Castilla la Nueva (también con la provincia de Albacete). Esta corriente concibe una gran Castilla que incluye íntegramente las comunidades autónomas de Cantabria, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y La Rioja; 17 provincias en total. El Partido Castellano-Tierra Comunera es un ejemplo de esta concepción territorial. Los carreteristas (defensores de las tesis de Anselmo Carretero) hacen una lectura territorial mucho más escueta en base a la diferencia jurídica que constituía la comunidad de villa y tierra en el Medievo. Este territorio se corresponde aproximadamente con las actuales provincias de Cantabria, Burgos, La Rioja, Soria, Segovia, Ávila, Madrid (excluyendo el área metropolitana al considerar que ha desarrollado una identidad propia) y Guadalajara, así como las partes alcarreña y serrana de la provincia de Cuenca. Excluyen de este modo casi la totalidad de las provincias de Valladolid y Palencia, vinculándolas en su lugar a León; también las de Toledo, Ciudad Real, Albacete y la mitad suroeste de Cuenca, afirmando que tal extensión tiene un carácter manchego contrapuesto al castellano. El refundado Centro de Estudios Castellanos es el colectivo de referencia de esta corriente.
El castellanismo se opone a los movimientos cantabrista y riojanista por equiparar estos territorios a Castilla, pudiendo haber pensamientos que sí los compatibilicen pero a distinto nivel jerárquico (Castilla como nación, y dentro de ella, Cantabria y La Rioja como regiones). Misma situación se da en el caso del mancheguismo, pero añadiendo un reconocimiento de igual a igual con los carreteristas (pudiendo haber discrepancias únicamente en los límites territoriales). Existe, en cambio, una mayor compatibilidad con el leonesismo (rechazada únicamente por los pancastellanistas), argumentándose que León y Castilla son entes equivalentes y de origen milenario.
Asimismo, el castellanismo no renuncia al enclave de Treviño, perteneciente a la provincia de Burgos y rodeado por la de Álava, salvo aquellas formaciones aliadas con el nacionalismo vasco. Tampoco a la actual comarca de Requena como parte de la provincia de Cuenca, a donde pertenecía casi en su totalidad hasta que en 1851 pasó a formar parte de Valencia. En cambio no hay reivindicaciones sobre los territorios que, con la abolición del Antiguo Régimen de 1833, pasaron a formar parte de otras entidades castellanoleonesas; tales como los valles de Peñamellera y Ribadedeva, que pasaron a Asturias; o Guadalupe, Alía y los Ibores, que ampliaron Extremadura. Ni los que se desgajaron mucho antes, en 1653, para crear esta última: tierras de Plasencia, Trujillo, Medellín, etc.
Historia thumb|Narciso Alonso Cortés. thumb|José María Orense diputado republicano federal castellanista. thumb|Castilla (revista). Históricamente, el castellanismo toma como puntos de referencia la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1522), la figura de Juan Martín Díez «el Empecinado» (1775-1825) y el proyecto federalista castellano llamado Pacto Federal Castellano (1869), precuela de la Constitución Federal de Toro (1883), entre otros fundamentos. En síntesis, la denominación castellanista denomina a los movimientos que reivindican Castilla y se adscriben a los ideales expuestos en la revolución comunera (1520-1522). A finales del , la batalla de Villalar, antecedente de la derrota comunera de Toledo, ya fue calificada por León de Arroyal (1755-1813) como "el último suspiro de la libertad castellana". Se pueden tomar como referencia los escritos del hispanista francés Joseph Pérez, como medio de estudio de aquellos hechos. Entre otros muchos, los pensadores castellanistas (o precursores, en algunos casos, del castellanismo) más relevantes son:
Julio Senador Gómez (1872-1962), escritor regeneracionista y notario. Autor de Castilla en escombros: las leyes, las tierras, el trigo y el hambre (1915), entre otros libros dedicados a Castilla. Influyó en el pensamiento político del socialista Jesús-Vicente Pérez MelónLa dedicatoria del libro fue para Julio Senador. (coyantino) y del republicano Gregorio Fernández Díez. Narciso Alonso Cortés (1875-1972), escritor, catedrático y activista cultural. Fundador de la Sociedad Castellana de Excursiones (1903), Sociedad de Estudios Históricos Castelanos (1913) y de Revista Castellana (1915); colaboró con la revista toledana Castilla, revista regional ilustrada (1918-1919), fue secretario de la Sociedad de Estudios Castellanos (1928) y autor del artículo de estudio Política regionalista: la Federación Castellana (1931) sobre el Pacto Federal Castellano de 1869. Prologó, en 1952, el primer libro de Luis López Álvarez (berciano) Gregorio Fernández Díez (1891-1954), economista y editor. Autor de El Valor de Castilla (Ávila, 1926), colaborador del Círculo Regionalista (Burgos, 1917), de Castilla industrial y agrícola (Burgos, 1933-1934) y cofundador la Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos (Madrid, 1936). Formó parte de una de las primeras candidaturas castellanistas, la del Partido Republicano Castellanista Anselmo Carretero (1908-2002) ensayista. Autor de "La personalidad de Castilla en el conjunto de los pueblos hispánicos", «Las nacionalidades españolas", "La integración nacional de las Españas", "España y Europa", "Los pueblos de España". Francisco Rivas Moreno (1851-1935), abogado. Desde Ciudad Real, se reivindicó castellano y partidario de que Castilla se constituyera en región (se refería a su constitución en Mancomunidad Castellana en 1918) en los siguientes términos: "Para los hijos de Castilla, la idea de Patria está colocada en el altar de las más puras adoraciones, y el mayor placer es ofrendarla todo linaje de sentimientos nobles y de acciones generosas, anhelosos de ver a la madre común disfrutar de grandes prosperidades... De absurda califico la afirmación de que Castilla no puede formar región porque carece de dialecto".El autor usa la forma Castilla, en singular, y no la plural Castillas. Rivas Moreno fue autor de una biografía de Dámaso de Barrenengoa, industrial asentado en Ciudad Real y político republicano firmante del Pacto Federal Castellano (1869) Autor de multitud de obras sobre agricultura, cooperativismo, economía, finanzas, urbanismo, política, etc. Entre éstas, destaca el artículo El regionalismo castellano (1917), en el diario madrileño El Eco del pueblo, y el libro Propagandas regionalistas (Madrid, 1918). Fundó el diario El Regionalista (Ciudad Real, 1918). Una calle de la ciudad de Santander y un parque de su localidad natal, Miguelturra, llevan su nombre. Juan Díaz Caneja (1877-1948) (leonés), León Corral y Maestro (1855-1939) (zamorano), Justo González Garrido (1878-1957), Antonio Zumárraga Díez y otros que con sus textos contribuyeron a la reflexión sobre problemas políticos, económicos, sociales, etc. que aquejaban a Castilla desde un castellanismo incipitente vertebrado desde publicaciones como El Comunero de Castilla (Toledo, 1870-1871), Juventud Castellana (Valladolid), Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones (Valladolid, 1903-1919), La Voz de Castilla (1910-1921) (Burgos, 1910-1921), Revista Castellana (Valladolid, 1915-1924), El Regionalista (Ciudad Real, 1918), Castilla, revista regional ilustrada (Toledo, 1918-1919), Castilla (Madrid, 1924), Ilustración castellana (Cuenca, 1927-1928), Castilla industrial y agrícola (Burgos, 1933-1934), etc. Además, desde el periódico El Liberal arriacense, dirigido por Mariano Pastor, se animaba en 1916 a despertar el castellanismo ("Particularmente en Castilla no estaría de más un poco de espíritu regionalista... Ojalá las aspiraciones de los catalanes sirvan para despertar las nuestras, dormidas hace tantos años con un sueño muy parecido a la muerte").
A principios del , la identidad castellana ya fue reivindicada por la revista Castilla moderna (La Habana), de Vidal González, entre los castellanos emigrados, o por el decenario Castilla (Cuba, 1913), fundado por Ramón Ruilópez. Una idea del dinamismo del asociacionismo de los castellanos en Cuba nos lo da el hecho de que Beneficencia Castellana fuera la "primera asociación castellana" creada en su género en la isla en la temprana fecha de 1885.
El castellanismo en Madrid, en sus vertientes cultural y política, se ha manifestado desde sus inicios con entidades como la sociedad El Folk-clore Castellano (1883), Confederación de Coros Castellanos (1905), Bloque Regionalista Castellano (1919), la revista madrileña Castilla (1924), Instituto Económico Castellano (1932), Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos (1936), etc.
Normalmente existen tres corrientes ideológicas dentro del castellanismo: el regionalismo, el nacionalismo y el independentismo:
El regionalismo busca el reconocimiento de Castilla como comunidad autónoma en el conjunto del Estado y pide un trato igual al dado a otras regiones, así como el máximo respeto a sus tradiciones y cultura. Ejemplos del regionalismo castellanista han sido agrupaciones como Círculo Regionalista (Burgos, 1917), Centro Regionalista Castellano (El Barco de Ávila, 1918), Bloque Regionalista Castellano (Madrid, 1919), Unidad Castellana (Ciudad Real, 2001) o La Unión (Santander, 2006).