El llamado Punk en Argentina, también conocido como punk argentino o punk argento, surgió a fines de los años 1970 en Argentina. Fue impulsado por el auge del movimiento punk en el mundo anglosajón y poco después terminada una dictadura militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.
Historia 1976-1983: comienzos durante la dictadura militar En 1976, es el año en el que la música punk comenzó a surgir en el Reino Unido, con bandas como los Sex Pistols y The Clash. Ese mismo año, la dictadura militar autodenominada como Proceso de Reorganización Nacional, comenzó en Argentina. El principal daño ocasionado por el Proceso al rock nacional se relaciona con la censura impuesta por el régimen y la autocensura a la que se vieron arrastrados sellos discográficos y medios de prensa. El intercambio informativo con el exterior dejó de fluir y, en una época en que el rock a nivel mundial sufrió sus mayores cambios, en la Argentina quedó detenido. El punk, el post punk, la new wave y las principales tendencias internacionales no llegarían a plasmar en la Argentina sino hasta después de la apertura originada por la Guerra de Malvinas. En pleno apogeo mundial del punk, las bandas que se disputaban todo el público en Buenos Aires eran Serú Girán y Spinetta Jade, ambas procedentes del rock progresivo con apertura hacia el jazz rock.
El punk en esos años se fue abriendo camino muy lentamente a través de pequeñas grietas informativas que llamaban la atención, especialmente, del público más joven.
En "Mordisco", la sección de música de la revista "Expreso Imaginario" -justamente, una revista comprometida con la cosmovisión hippie y "rockera"- se editó en junio de 1978 "La Nota Punk", un extenso dossier firmado por el periodista Alfredo Rosso. El periodista comenzaba la presentación exponiendo la visión característica de los roqueros argentinos: "la primera vez que oí hablar sobre el punk me dio asco. Así nomás: ASCO. ¿Quiénes eran esos tipos de pelo revuelto y ropas rotas que querían tirar abajo diez años de prolija y esforzada evolución musical con sus tres tonos de mmmmorondanga?". Pero posteriormente presentaba una completísima información sobre lo que pasaba en Inglaterra y Estados Unidos. Esa nota despertó la imaginación de muchos jóvenes argentinos, proceso que se completó en 1979 cuando se edita en el país "Punk: La Muerte Joven", una crónica de la escena punk londinense de 1977 escrita "en caliente" por el periodista argentino Juan Carlos Kreimer, quien vivía en Londres por esa época.
Para ese año solo existía una banda punk en el país, la primera de todas, Los Testículos, formada en 1978 por Pedro Braun a.k.a. Hari B después de sus acostumbradas vacaciones europeas, donde visitaba a su familia de Polonia, y había pasado por Londres. Llegó con una gran variedad de discos de punk, de grupos casi desconocidos para Argentina en esas épocas, tales como: Sex Pistols, The Clash, The Stranglers, The Jam, The Damned, Buzzcocks, Generation X, Ramones, etc. Para Braun, que luchaba por dominar la guitarra, el descubrimiento de este estilo musical fue toda una epifanía, la cual configuró su futuro estilo. Para formar la banda publicó un aviso en la revista Pelo, al que respondieron Sergio Gramática y el bajista Beto Mafioso, con quienes quedó completa la banda. Tras el reemplazo de este último por Pil Trafa como cantante y Gustavo Fossa a.k.a. Stuka como bajista, cambian su nombre a Los Violadores. No sólo imitan el sonido del punk rock sino la temática de sus letras. Pil Trafa traía desde su anterior banda rockabilly Don Gato y su Pandilla la canción Represión, que desde los primeros shows, se convirtió en el himno de la banda, con una letra de protesta totalmente explícita que contrastaba con la autocensura de las bandas y solistas tradicionales. Basada en el jingle promocional de Mantecol que decía “Mantecol a la vuelta de tu casa, Mantecol a la vuelta de la esquina…”, pero cambiando la palabra "Mantecol" por "Represión" Además, Gramática también incursiona en la particular forma de transmisión de información editando “Vaselina”, el primer fanzine de la Argentina.
A fines de año, en el Abba Café Concert, de propiedad del actor Esteban Mellino debuta la segunda banda punk de Buenos Aires, Los Laxantes, formada cuando Horacio “Gamexane” Villafañe, en unas vacaciones en Mar de Ajó, y de forma azarosa descubre el simple God Save The Queen de los Sex Pistols en la fonola de un local de flippers (algo realmente inusual en la Argentina de esa época). En enero de 1980 organizan el primer festival punk del país con el nombre de "All That Punk". Se iba a realizar en el cabaret Mon Bijou, pero por problemas técnicos terminaron trasladándose al sótano de al lado, donde funcionaba la peña folklórica "La Cuesta". En ese show embrionario compartieron escenario Los Violadores y Los Laxantes, además de la performer y cantante Diana Nylon (que conocía el punk rock de primera mano por haber vivido unos años en Amsterdam) y una banda de corta vida llamada Richie y sus Coperas.
En Gerli, por la misma época surgen Los Psicópatas que, en un primer momento, era un dúo psicodélico de guitarra y batería (Pablo Stella y Fernán Contreras), absolutamente disonantes y con voces o aullidos que nadie comprendía en sus primeras actuaciones. Paralelamente a ese proyecto, Stella inició su banda punk D.G.I., con la que grabó en 1980 un demo de siete canciones (incluyendo Jipi Japa, el primer himno anti hippie del rock argentino), y lo presentó en noviembre de ese año en el Abba Café Concert. Este proyecto pronto se disolvió, pero a comienzos de 1981, Los Psicópatas incorporan al bajista Daniel García quien, influido por las mismas fuentes escritas, los va orientando hacia el punk, cambiando su nombre a Estado de Sitio y adaptando las canciones de D.G.I. Con ese nombre debutaron en un show junto a Los Violadores en el Teatro del Plata y pronto fundaron su propio sello, Pelmaso Records para autoproducirse lo que sería el primer single punk de la Argentina: Desocupación, con el lado B de Jipi Japa. El simple se editó recién después de la Guerra de Malvinas. Se hicieron sólo 50 copias de las que se regalaron 48. Ya para entonces habían incorporado al cantante Sergio “Mongo” Spatavecchia, con lo que volvieron a rebautizarse adoptando el nombre de Alerta Roja. Con esa denominación se convertiría en una de las bandas más renombradas del movimiento, llegando a establecerse una clara rivalidad con Los Violadores, así como una gran amistad con Sumo, banda con la que compartieron muchos recitales. En 1983 grabarían su único cassette, Derrumbando la Casa Rosada, que reunía 21 temas en 45 minutos.
En 1981 se formó en La Plata Los Baraja, banda liderada por Marcelo Montolivo y Claudio Apas, dos jóvenes amantes del rock progresivo que se habían conocido en la disquería "JEU", donde trabajaba el segundo de ellos, y organizaban viajes a la Capital los fines de semana para buscar material nuevo en las disquerías especializadas porteñas. Los dos tomaron conocimiento del punk por medio de "La Nota Punk" de Alfredo Rosso en "Expreso Imaginario" y, según cuentan, escuchar por primera vez a Sex Pistols, los llevó a la decisión de crear su propia banda para recrer ese sonido. Los Baraja debutaron el 16 de octubre de 1981 en el teatro del Club La Protectora, perteneciente a la mutual de empleados públicos. La banda por entonces tenía fuertes influencias de Sex Pistols, The Damned y Dead Boys, y una imagen provocativa con pelo revuelto, remeras agujereadas y pins artesanales. Para darle el tono de "ritual rupturista", comenzaron el recital con Claudio Apas destrozando, sobre el escenario, un disco de Julio Iglesias.
Más en el círculo íntimo de Los Violadores, nace Trixy y los Maniáticos, con la novia de Stuka, Sandra Elena Chaya a.k.a. Trixy, y contando como guitarrista con Robert Zelazek (más tarde bajista de Los Violadores). Los hermanos Juan Pablo y Alejandro Correa, dos de los primeros miembros de esa incipiente movida, consiguieron organizar un ciclo de conciertos juntos en el lugar más impensado: Le Chevalet un restaurant francés que durante unos pocos meses albergó la movida punk en sus trasnoches de los fines de semana. Sus dueños eran los artistas Botto Jordán y Teresa Idoyaga. Jordán exponía sus cuadros en el lugar y la gente cenaba mientras Diana Nylon recitaba a un costado de un pequeño escenario donde tocaban, según las noches, Los Violadores, Trixy y los Maniáticos y Los Laxantes. Por imposición del dueño del local, las bandas punk debían compartir escenario con La Elmer's Band, una banda que había formado Andrés Calamaro exclusivamente para tocar en ese lugar, y cuyo estilo no tenía nada que ver con el punk rock.
Entre todas estas bandas se va formando una pequeña escena de recitales en lugares minúsculos en el que los miembros de cada una de las bandas van a ver a las demás y creando de a poco una subcultura que, con su particular y provocativa imagen, empieza a hacerse notar en las calles.
En julio de 1981 esta pequeña escena cobra notoriedad a través de lo que se llamó el "primer festival punk de la Argentina", en el Auditorio de la Universidad de Belgrano. Hari B, que estudiaba en esa Universidad, había conseguido el Auditorio para una actuación de Los Violadores que serviría, además, para el debut de Trixy y Los Maniáticos como soporte. Pero, al tomar en cuenta que debían pagar el sonido, debieron incluir en el line up a una banda que no tenía nada que ver con el punk, La Rosanroll Band, cuyo líder, Eduardo “Rosanroll” Camilli, era conocido entonces como plomo de Pappo, Spinetta y Nebbia. Los jóvenes punks engañaron a Camilli para que pagara el sonido, con las falsas promesas de que su banda sería el número central, que tocaría el doble de tiempo que las otras y que le reembolsarían parte del dinero. Los músicos y público de La Rosanroll eran ejemplo de los jóvenes "rockeros" de pelo largo a los cuales se enfrentaban los punks. La unión de estos dos públicos terminó en un disturbio y Camilli denunció lo ocurrido en una indignada carta publicada en el Correo de Lectores del número de octubre de ese año de Expreso Imaginario: “Durante la actuación de éstos (Los Violadores), había una barrita punk dirigida por el guitarrista de Los Laxantes (Horacio “Gamexane” Villafañe; Los Laxantes no tocaban esa noche sino que estaban como público), que se pasó quemando papelitos, insultando a las rockeras y pegando patadas a los rockeros de Belgrano (éstos no hacían nada). El cantante de Los Violadores, cuando cantaba Represión decía: “Represión en la U.B…. los rockeros de Belgrano están tirados en la plaza sin un c… que hacer, hippies de m…., rockeras p….., etc.: ustedes sacarán sus propias conclusiones” Hubo sillazos, pelea y terminó con músicos y público detenidos en la Comisaría 33. Más tarde se dijo que el escándalo fue buena publicidad, pues significó “el desembarco de la prensa escrita de espectáculos, que llevaría a Los Violadores y al punk a sus tapas”.