miniaturadeimagen|Mujer trabajando con máquina de procesamiento electrónico de datos IBM 704, utilizada para hacer cálculos en investigación aeronáutica (21 de marzo de 1957).La brecha digital de género es una de las variables más relevantes relacionadas con el retraso de las mujeres en la incorporación al mundo de las nuevas tecnologías y al uso de Internet. Las diferencias de acceso entre hombres y mujeres se dan en todas las sociedades actuales, tanto en contextos de economías avanzadas como de economías en desarrollo. Ramiro destaca que "las desigualdades existentes entre hombres y mujeres en el terreno de las nuevas tecnologías e Internet, tienen diferentes manifestaciones, que van desde el acceso, pasando por la intensidad del uso, hasta el tipo de uso que se les da, sin olvidar, lógicamente, los factores económicos y socio-culturales que las rodean".
Las mujeres aprovechan cada vez más las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en todas las esferas de la vida. Pero al mismo tiempo se produce una brecha de género manifiesta no sólo en el menor número de mujeres usuarias de las TIC, sino también en la persistencia de desigualdades estructurales específicas de género que constituyen barreras para su acceso y su uso. Al inicio de la aparición de las TIC, se partía de la idea de que no existía la brecha digital, sino que el retraso de algunos sectores, colectivos y países, era un estadio que se superaría con el tiempo y con el crecimiento económico (bastaría poner ordenadores para que la gente los utilizase). Hoy se constata, sin embargo, que hay diversos tipos de brecha digital y que esta persiste y adquiere nuevas formas. Además de la brecha de acceso, hay una brecha de uso, una brecha de contenidos y una brecha de habilidades tecnológicas.
Concepto Brecha digital es la disparidad existente entre individuos, hogares, empresas y áreas geográficas de diferentes niveles socioeconómicos en relación tanto a las oportunidades de acceso a las tecnologías de información y comunicación como al uso de éstas para una amplia variedad de actividades. Son capacidades para adquirir destrezas prácticas en TIC necesarias para el trabajo y la vida cotidiana. La brecha digital está relacionada con la brecha del conocimiento y, más específicamente, con las “habilidades digitales” necesarias para vivir y trabajar en sociedades caracterizadas por la importancia creciente de la información y el conocimiento.
La preocupación por las diferencias de género en el uso de ordenadores e Internet es creciente. Se han analizado diferentes aspectos en el uso de Internet en la sociedad y se ha demostrado que no hay diferencias en el uso de Internet en el tramo de edad de 16 a 24 años, pero va aumentando con la edad, llegando a ser diez puntos inferior en las mujeres en el tramo de edad de 65 a 74 años.
Cecilia Castaño señala que la brecha de género también está relacionada con la escasa proporción de mujeres que trabajan como profesionales de la informática. Apunta Castaño que “lo más grave es que estas diferencias de género en las profesiones informáticas no parece que tiendan a reducirse en el futuro, ya que son más agudas entre los más jóvenes (menos de 40 años)".
En la actualidad es posible identificar distintas perspectivas o líneas de investigación que indagan la problemática, tanto para brindar información estadística y descriptiva de las brechas, así como para visibilizar sus causas y esbozar posibles soluciones.
En primer lugar, un tipo de abordaje propone indagar en la participación de las mujeres como sujetos de la “sociedad de la información”, por un lado, visibilizando las aportaciones que realizaron a lo largo de la historia y demostrando que no son tan pocas, y por otro lado, identificando los obstáculos que siguen impidiendo una auténtica inclusión de las mujeres en este ámbito. En segundo lugar, otro tipo de estudios orientados al mercado laboral mapea los usos de las tecnologías de la información y comunicación por parte de mujeres y su relación con el empoderamiento y las oportunidades de acceso al mundo del trabajo en el sector empresarial. Una tercera línea está referida a las relaciones entre tecnología y el sistema sexo-género, examinando las implicancias epistemológicas de las categorías asociadas implícitamente a “lo femenino” y “lo masculino” en el diseño, desarrollo, difusión y utilización de las tecnologías.
Brecha de habilidades digitales A nivel mundial, las mujeres tienen menos probabilidades de saber cómo operar un teléfono inteligente, navegar por internet, usar redes sociales y comprender cómo salvaguardar la información en medios digitales (habilidades que subyacen a las tareas de la vida y el trabajo y son relevantes para personas de todas las edades). Existe una brecha desde los niveles de competencia más bajos, como el uso de aplicaciones en un teléfono móvil, hasta las habilidades más avanzadas, como la programación de software informático para apoyar el análisis de grandes conjuntos de datos.
En numerosos países, las mujeres tienen un 25% menos de probabilidades que los hombres de saber cómo aprovechar las TIC para fines básicos, como el uso de fórmulas aritméticas simples en una hoja de cálculo. La UNESCO estima que los hombres tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades que las mujeres de tener habilidades avanzadas en TIC, como la capacidad de programar ordenadores. En los países del G20, el 7% de las patentes de TIC son generadas por mujeres, y el promedio mundial se sitúa en el 2%. Los reclutadores de empresas tecnológicas en Silicon Valley estiman que el grupo de solicitantes para trabajos técnicos en inteligencia artificial (IA) y ciencia de datos es a menudo menos del 1% femenino. Para resaltar esta diferencia, tomando como ejemplo Estados Unidos, en 2009 había 2,5 millones de mujeres con educación universitaria trabajando en CTIM en comparación con 6,7 millones de hombres. La fuerza laboral total en ese momento era un 49% mujeres y un 51% hombres, lo que destaca la brecha evidente.
Si bien la brecha de género en habilidades digitales es evidente a través de las fronteras regionales y los niveles de ingresos, es más grave para las mujeres mayores, con menos educación, pobres o que viven en áreas rurales y países en desarrollo. Esto hace que las mujeres tengan muchas menos probabilidades de graduarse en cualquier campo de CTIM en comparación con sus contrapartes masculinas. La brecha de habilidades digitales se cruza con problemas de pobreza y acceso educativo.
Causas raíz Las mujeres y niñas que viven en culturas patriarcales pueden tener más dificultades que las que no lo hacen para acceder a las instalaciones públicas de TIC. Debido a los desafíos sociales que estas culturas crean, se refuerzan las luchas y se crea una superposición de barreras. Pueden tener dificultades para acceder a estas instalaciones debido a caminos inseguros, límites en su libertad de movimiento o porque las propias instalaciones se consideran inadecuadas para las mujeres. También pueden carecer de libertad financiera, lo que crea una gran barrera para comprar cualquier forma de tecnología o tener cualquier tipo de conexión a internet. Si tienen acceso a internet, este suele estar controlado por los hombres de sus hogares, quienes limitan su selección de contenido a temas centrados en la apariencia de las mujeres, las citas o el papel de la maternidad. Los miedos relacionados con la seguridad y el acoso (tanto en línea como fuera de línea) también inhiben a muchas mujeres y niñas de beneficiarse o incluso querer usar las TIC.
En muchos contextos, las mujeres y niñas enfrentan preocupaciones de violencia física si poseen o piden prestados dispositivos digitales, lo que en algunos casos las lleva a usar los dispositivos en secreto, haciéndolas más vulnerables a las amenazas en línea y dificultando la adquisición de habilidades digitales.
El estereotipo de la tecnología como un dominio masculino es común en muchos contextos y afecta la confianza de las niñas en sus habilidades digitales desde una edad temprana. En los países de la OCDE, el 0,5% de las niñas aspira a carreras relacionadas con las TIC a los 15 años, frente al 5% de los niños. Esto no siempre fue así. Las primeras décadas de la informática vieron una presencia mucho mayor de mujeres. Actuando como programadoras durante la Segunda Guerra Mundial, ocuparon puestos muy valorados.
Sin embargo, las contribuciones de las mujeres han sido en gran medida oscurecidas debido a cómo se cuenta la historia. Centrarse en la infraestructura y el hardware del desarrollo de tecnologías digitales ha colocado a los hombres a la vanguardia de su historia. Los fabricantes de computadoras de la posguerra buscaron comercializar las máquinas y abrieron una nueva forma de mercado laboral. Este mercado de posguerra utilizó medidas de criterios discriminatorios que las mujeres ya no podían cumplir debido a las expectativas sociales, educativas y laborales. Los gerentes de las primeras empresas de tecnología permitieron a mujeres bien adaptadas para la programación debido a los estereotipos que las caracterizaban como meticulosas y buenas para seguir instrucciones paso a paso. Las mujeres, incluidas muchas mujeres de color, acudieron en masa a trabajos en la industria informática porque se consideraba más meritocrática que otros campos. A medida que las computadoras se integraron en la vida diaria de las personas, se notó que los programadores tenían influencia. En consecuencia, las mujeres fueron expulsadas y el campo se volvió más dominado por los hombres.
En países desarrollados como Canadá, la brecha digital puede existir debido a factores de falta de alfabetización digital que impiden a las personas comprender cómo usar y qué hacer con la tecnología. Otras investigaciones sobre la brecha de género en Canadá han encontrado resultados contrastantes, mostrando una posible sugerencia hacia el cierre de la brecha en los países más desarrollados en los últimos años en relación con el acceso a internet y la tecnología en general. Sin embargo, se encuentra que la cantidad de actividad en línea es mayor para los hombres que para las mujeres. Al observar los problemas relacionados con los sectores profesionales, el sector de TI en Canadá sigue dominado por los hombres. La presencia de mujeres en campos relacionados con la tecnología ha aumentado significativamente, pero en campos tecnológicos específicos de alta remuneración, como la informática, está disminuyendo.
Brecha de Acceso frente a Brecha de Habilidades Debido al precio decreciente de la conectividad y el hardware, los déficits de habilidades han superado a las barreras de acceso como el principal contribuyente a la brecha digital de género. Durante años, se asumió que la brecha era sintomática de desafíos técnicos. Se pensaba que las mujeres alcanzarían a los hombres cuando el mundo tuviera dispositivos más baratos y precios de conectividad más bajos, debido al limitado poder adquisitivo y la independencia financiera de las mujeres en comparación con los hombres en países con una cultura patriarcal. El coste del acceso a las TIC sigue siendo un problema y es superado por las brechas educativas. Por ejemplo, la brecha de género en la penetración de internet es de alrededor del 17% en los Estados Árabes y la región de Asia y el Pacífico, mientras que la brecha de género en habilidades TIC es tan alta como el 25% en algunos países de Asia y Oriente Medio. En África Subsahariana (ASS), la tasa de penetración de internet en 2019 fue del 33,8 por ciento para los hombres y del 22,6 por ciento para las mujeres. La brecha de género de usuarios de internet fue del 20,7 por ciento en 2013 y subió hasta el 37 por ciento en 2019.La tasa de penetración en internet en 2019 fue del 33.8 por ciento para los hombres y del 22.6 por ciento para las mujeres.