La asimetría fluvial es una asimetría observada en las cuencas fluviales derivada del relieve terrestre, el clima, los seres humanos y, sobre todo, del movimiento de rotación de la Tierra.
La simetría y la asimetría son dos características muy frecuentes en el mundo natural, tanto en los seres vivos como en los inorgánicos. La diferencia entre los dos tipos de seres es que en el campo de los seres inanimados, tanto la simetría como la asimetría constituyen características que, por lo general, son efecto de las leyes físico-químicas de la naturaleza, mientras que entre los seres vivos, la simetría y la asimetría obedecen al encuentro a lo largo de la historia evolutiva de las especies de algún rasgo favorable para su desarrollo.
Concepto de asimetría fluvial En una región natural con relieve, clima, geología y suelos relativamente homogéneos, se creía que las características del cauce y la cuenca de un río que drenara esa región tenían que ser simétricos en cuanto a trazado y área obedeciendo a esa homogeneidad. Ya en 1802 se expresó esta idea general en la ley de Playfair referente a los ríos y sus valles en la que se afirma que:
Sin embargo, ya hace bastante tiempo que se ha podido comprobar que la asimetría en el curso y cuenca de los ríos siempre está presente por ser algo inherente a la propia dinámica fluvial.The Inherent Asymmetry of River Meander Planform Author(s): M. A. Carson and M. F. Lapointe Reviewed work(s): Source: The Journal of Geology, Vol. 91, No. 1 (Jan., 1983), pp. 41-55 Published by: The University of Chicago Press Stable URL: http://www.jstor.org/stable/30060514 Dicha asimetría tiene una importancia fundamental en el campo de la ingeniería y de la prevención de riesgos sobre todo, porque las inundaciones en todo el mundo han sido, históricamente, la mayor causa de muertes entre todos los riesgos naturales que se estudian en el campo de la geografía, de la geomorfología fluvial y, en general, de las distintas ciencias de la Tierra. Y, a menudo, la intervención de los seres humanos en la planificación regional llega a exacerbar los efectos desastrosos de esas inundaciones, precisamente por el conocimiento a veces fragmentado e incompleto que se tiene de las ciencias relacionadas con el manejo de las cuencas hidrográficas. El que la asimetría de cauces y cuencas fluviales sea una característica inherente en todos los patrones de morfología fluvial y en los procesos de la dinámica fluvial se debe, sencillamente, a que dicha asimetría es una consecuencia muy importante y conocida desde hace varios siglos, del movimiento de rotación de la Tierra.
Causas de la asimetría Las principales son: el relieve, el clima, los seres humanos y, sobre todo, el movimiento de rotación de la Tierra. El relieve thumb|right|250px|Cuenca del Orinoco, en la que se distingue la asimetría de la cuenca en cuanto a la superficie y número de afluentes: más extensa y con más afluentes el área izquierda (llanera) y más elevada formando mesetas elevadas y penillanuras rocosas aunque de menor superficie, la parte derecha de la cuenca. Las diferencias en cuanto al relieve de una región, aunque esa región sea pequeña, son muy importantes para entender el trazado del cauce de un río y la diferenciación de sus diques naturales. Tal es el caso del río Orinoco en Venezuela, que desde su nacimiento rodea a la Guayana venezolana y que, al formar un extenso arco, su cauce divide a la propia cuenca del Orinoco en dos partes muy desiguales: la parte izquierda está ocupada por los Llanos colombo-venezolanos y es la más extensa, mientras que la parte derecha está ocupada por el escudo guayanés, con mesetas de arenisca que forman los tepuy, de bordes verticales y cuya erosión durante más de 1000 millones de años ha dado origen a amplias playas de arena que se extienden por el Orinoco y otros ríos guayaneses. La larga historia geológica del Orinoco es la que nos explica la situación actual: los ríos procedentes de los Andes y que atraviesan los Llanos para desembocar en el Orinoco por su margen izquierda, vienen muy cargados de sedimentos y son los responsables de haber elevado progresivamente el nivel de los Llanos hasta igualarlo con el del escudo, por lo que han venido empujando al Orinoco hacia su margen derecha por encima de las rocas del escudo. Como consecuencia de ello, la mayor parte del curso del Orinoco se presenta sobre las rocas graníticas del escudo, especialmente en su margen derecha. Así, el dique natural de la margen derecha del Orinoco sigue en gran parte una superficie de erosión en rocas y relieves muy resistentes, mientras que la margen izquierda forma playas arenosas de gran extensión: una situación típicamente asimétrica.
El clima thumb|right|250px|El río Murray, en Australia, tiene una cuenca muy extensa pero bastante asimétrica en cuanto a su extensión, ya que es más extensa la parte que se extiende a la derecha de dicho río (como suele ocurrir en el hemisferio sur), pero es mucho más seca. De hecho, a pesar de que el río Darling (al norte en el mapa) es mucho más largo y con una cuenca más extensa que el propio río Murray, es de mucho menor caudal. En realidad, el distinto clima que puede presentarse en los ríos de cuenca muy amplia, resulta más una consecuencia que una causa de asimetría ya que es lógico suponer la existencia de distintos climas cuando se trata de cuencas muy extensas. Pero cuando en una de estas cuencas existen climas muy húmedos o lluviosos y otros muy secos y hasta desérticos, esas diferencias climáticas pueden dar origen a asimetrías espaciales en cuanto al modelado fluvial al coexistir ríos con distinto caudal y con mayor o menor capacidad de transporte y acumulación de sedimentos.
En los ríos con una cuenca muy extensa, el clima puede ser una característica diferencial entre las dos mitades de la cuenca formadas por el curso del río principal. De hecho, una causa frecuente de asimetría en un río con una cuenca muy extensa suele presentarse en la confluencia de los principales ríos con sus afluentes como es el caso del río Murray y su afluente el Darling o el Misisipi con su afluente el Misuri, que se tratan con algo más de detalle más abajo. thumb|right|250 px|La cuenca del río Misisipi También la cuenca del río Misuri, señalada asimismo en el apartado siguiente, presenta diferencias espaciales en cuanto al clima, en razón a la gran extensión de la misma. Sin embargo, siendo el Misuri un afluente del río Misisipi, conviene referirse en su conjunto a toda la cuenca de este último río. Dividiremos la cuenca del río Misisipi en 2 grandes zonas climáticas (o mejor, pluviométricas) a ambos lados del meridiano de 100.º Oeste: al oeste del mismo tenemos una zona extensa con precipitaciones escasas y concentradas en invierno, tanto en forma de nieve como de lluvia, mientras que al este de dicho meridiano las lluvias son más abundantes y sobrepasan por lo general, las pérdidas del suelo por evaporación y por la transpiración y consumo de los vegetales. De hecho, el río Ohio, el único gran afluente del Misisipi por su margen izquierda es, con mucho, el de mayor caudal de todo el Medio Oeste de los Estados Unidos.
Esta zona occidental de la cuenca del Misisipi puede también dividirse en dos zonas menores desde el punto de vista meteorológico, más reducido en tiempo y en espacio que en las divisiones climáticas, ya que la escala temporal y espacial entre las dos ciencias (meteorología y climatología es distinta: en la parte norte (al norte de la confluencia del Misuri con el Misisipi), las nevadas en zonas montañosas y su deshielo ocasionan durante la primavera grandes inundaciones que en algunas ocasiones se trata de inundaciones relámpago, como sucedió en Rapid City (Dakota del Sur).
Intervención humana en las cuencas fluviales Los seres humanos modifican la dinámica fluvial de los ríos tanto de manera accidental como deliberada. Cuando construyen una ciudad en un lugar nuevo buscan la cercanía de un río para tener acceso al agua para el consumo, para la navegación o para el cultivo. Al mismo tiempo, buscan la mejor ubicación para atravesar el río, con riberas elevadas y cauce relativamente angosto para facilitar el paso o la construcción de un puente. Pero con el paso del tiempo, las ciudades crecen y pueden dar origen a problemas que no habían previsto. Como señala Barry Commoner: . Para ilustrar las formas en las que los seres humanos modifican los patrones naturales de la morfología fluvial, así como su responsabilidad en la alteración de los distintos procesos de la dinámica fluvial pueden emplearse como ejemplos algunos casos en los que un conocimiento previo de la hidrografía y de la geomorfología fluvial hubieran ayudado considerablemente en la prevención de desastres naturales originados por los ríos o en la mitigación y corrección de problemas ya pasados. Algunos de esos ejemplos se analizan a continucación. Gran riada del Turia en Valencia, de 1957
thumb|right|250 px|El río Turia desbordado, especialmente por su margen izquierda donde alcanzó el nivel máximo de la inundación (5,20 m) en la calle Dr. Olóriz, que está ubicada al fondo en la imagen, en la zona inundada a la izquierda del cauce normal Valencia es una ciudad con más de dos milenios de historia, fundada el año 138 a. d. C. próxima al río Turia y no lejos del mar. Es, por lo tanto, una de las ciudades más antiguas de España y su emplazamiento durante tanto tiempo aprovechó el inigualable recurso de las aguas del río pero, en cambio, también dio origen a un lento pero continuo ascenso del nivel de la llanura con los aluviones que el río acarrea durante las crecidas. Como todas las ciudades construidas sobre una llanura aluvial (una llanura de inundación) sufre la eterna paradoja de un río que es fuente de vida y recurso económico inagotable a través de la agricultura y peligro siempre latente con sus inundaciones esporádicas pero que pueden causar daños muy graves, como en efecto ha ocurrido a través de su larga historia. Para combatir los peligros de esas inundaciones se creó la Fábrica de Murs y Valls con la finalidad de construir los pretiles del ríoAlfons Llorenç Valencia, con fotografías de Nicolás Monteagudo. Paterna (Valencia): S. A. de Publicaciones Gráficas Vicent García, 1988, p. 12. que comenzaron en el y terminaron en el . Una obra monumental realizada con grandes bloques de piedra picada, elevadas varios metros por encima de los diques naturales del propio río y que hubiera servido para evitar la inundación de 1957 si se hubiera hecho mantenimiento del cauce durante unos tres siglos (XVII - XX), mantenimiento que significaba realizar una limpieza anual de los aluviones depositados en el cauce del río lo que, vista la historia de ciudades con un emplazamiento similar (Nueva Orleans, por ejemplo), ha resultado algo sumamente difícil de hacer. thumb|right|250 px|La calle del Pintor Sorolla, en Valencia, inundada por la salida de aguas por los drenajes. En el caso de Valencia, esta elevación del cauce quedó patente durante la inundación de 1957, cuando las alcantarillas funcionaban como surtidores en algunos puntos de la ciudad (calle Las Barcas, por ejemplo) al funcionar como vasos comunicantes en sentido inverso, es decir, del río a la ciudad. Además, el nivel de las aguas en el cauce del río sobrepasó fácilmente los pretiles construidos, precisamente, porque el fondo del cauce había aumentado de nivel.