Una Introducción a Karl Marx (en inglés: An introduction to Karl Marx) es un libro escrito por Jon Elster y publicado por Cambridge University Press en 1986. Su principal propósito es exponer las ideas de Karl Marx sometiéndolas a discusión y, de la misma forma, servir de complemento a la obra “Fabricando un sentido de Marx” (Making sense of Marx) publicada por Elster en 1985. La novedad de esta obra radica en el uso de la teoría de la elección racional, la psicología cognitiva y la lógica de la acción colectiva en el estudio del pensamiento social, económico y político de Marx. Se inscribe en la corriente del “Marxismo analítico”, de la cual, Jon Elster, G. Cohen y J. Roemer son sus máximos exponentes.

La estructura del libro inicia de tres intereses puramente intrínsecos del autor: identificar lo que Marx pensaba en el momento en el cual realizó gran parte de su cuerpo teórico; plantear si Marx tuvo la razón en lo que pensó sobre la teoría y los hechos históricos que afrontó, y preguntar si Marx nos sigue siendo útil actualmente. En el libro, Jon Elster brinda una breve reseña bibliográfica de Karl Marx en el capítulo uno y un análisis detallado del concepto de alienación en el capítulo tres, complementando su anteriores trabajos sobre Marx y el marxismo Making Sense of Marx (1985) y Social philosophy and policy (1986). Se considera por tanto, una de las obras más sofisticadas y sistemáticas sobre el marxismo en la actualidad.

Estructura orgánica y teórica del libro

El libro se compone de diez capítulos que abordan de forma cabal cada uno de los conceptos centrales de la producción teórica de Karl Marx. Cada capítulo a su vez, se divide en subtemas relevantes para el desarrollo de los conceptos centrales y finaliza con una pequeña bibliografía en la cual el autor sustentó sus reflexiones. No es de sobra anotar que Elster en algunos de sus apartados, aplica enfoques de la elección racional y la teoría de juegos para explicar porque Marx tenía o no tenía la razón.

Aplicación del «dilema del prisionero» en un caso de huelga

Obrero 1/2 Va a la huelga Se abstiene de la (Huelga) Va a la huelga Aumenta el salario para los dos y asumen los costes de la huelga B/B Aumenta el salario pero 2 evita los costes de la huelga C/A Se abstiene de la (Huelga) Aumenta el salario pero 1 se evita los costes de la huelga A/C No asumen los costes de la huelga pero no aumenta el salario C/C

En este típico juego del dilema del prisionero, Elster justifica porque no necesariamente todos los obreros de una fábrica estarán incitados a iniciar una huelga o revolución. De la misma forma, se desprende de este juego, porque el marxismo yerra al descuidar las elecciones de los agentes en la creencia de que son individuos condicionados y determinados por la dinámica del capitalismo y la teleología de la historia. En este caso, Elster agrega el fenómeno del francotirador (Free rider); es decir, aquel individuo que esperara obtener beneficios sin ningún tipo de costo y evitar por ello cooperar con la huelga.

Panorama General

En este apartado, Elster realiza un listado completo de las principales obras que escribió Karl Marx en vida y los contextos de las cuales forman parte. La exposición, se divide en tres momentos: la distinción entre la producción bibliográfica de Marx y la de Friedrich Engels; la producción teórica del marxismo después de la muerte de Karl Marx y las ediciones realizadas sobre los escritos de Marx. La idea general que guía esta exposición, es resaltar las principales ideas de Marx y contrastarlas con el conocimiento de las ciencias sociales disponible hasta la década de los ochenta (teoría de la elección racional, psicoanálisis, psicología cognitiva y lógica de la acción colectiva entre otros). Elster sostiene que la producción teórica de Marx se estructura en una concepción particular de la buena vida, una noción de justicia redistributiva, una teoría de la historia y un análisis del capitalismo.

Metodología Marxista

Para Elster, la metodología marxista hace tiempo que perdió su crédito. Así entendido, el autor presenta un rechazo enfático de la metodología marxista a partir tres elementos principales que la componen:

Holismo metodológico: la cual concibe la vida social como una totalidad o colectividad irreductible de ser pensada desde miembros individuales. Para Elster, en Marx hay dos instancias centrales para entender el holismo metodológico que intentaban responder sus dos principales objetivos teóricos: en primer lugar, el «capital» aparece como una entidad autónoma al accionar de los individuos; en segundo lugar, el materialismo histórico concibe a la «humanidad» como un sujeto colectivo cuya ascensión al comunismo es el objetivo final de la historia. Explicación funcional: el intento de explicar, identificar y estudiar los fenómenos sociales desde sus consecuencias beneficiosas para alguien o algo. en muchos casos sin ser demostrada la relación de causación. Para Elster, es enigmático como un hecho puede ser explicado, identificado y estudiado por un hecho posterior; de este modo, para que un objeto sea adecuado a una explicación funcional, tiene que haber una regularidad en la ocurrencia del suceso. En el caso de Marx y su filosofía de la historia, muchos sucesos singulares no son recurrentes en términos de una explicación funcional y, por si fuera poco, no hay una explicación consistente de la retro-alimentación entre uno y otro suceso. Se reducen únicamente a postulados o supuestos. Deducción dialéctica: forma de pensar que procede de la lógica hegeliana. Comparte los mismos errores del holismo metodológico y de la explicación funcional debido a que la dialéctica no brinda un método que consolide buenos resultados, dentro de límites bien definidos y, de ese modo, no produce leyes sustantivas del desarrollo histórico con predicciones para casos concretos de forma precisa.

A partir de esta disección, el autor realizar una contrastación con el individualismo metodológico, la teoría de juegos (que el autor define como teoría de las decisiones interdependientes) y el enfoque de elección racional. Entre las principales falencias que Elster encuentra en la metodología marxista, identifica: la ausencia de claridad en como el desarrollo de la «humanidad» a partir del materialismo histórico es mediada por el accionar de los individuos y, de la misma forma, lo erróneo de negar la elección de los agentes en el capitalismo en cuanto la noción de fuerza (necesidad) no es totalmente incompatible con la de elección.

Alienación

Elster divide su exposición sobre la alienación en Marx bajo tres elementos: la alienación entendida como falta de autorrealización, como falta de autonomía, como dominio del capital sobre el trabajo y, finalmente, se concentra en el concepto de fetichismo. Para Elster, la alienación conjuntamente con la ineficiencia y la explotación constituye uno de los tres grandes desatinos que encuentra Marx del capitalismo. Estos tres conceptos, desempeñan dos funciones en su teoría: en primer lugar, constituyen y fundamentan su valoración normativa de lo que está mal en el modelo de producción capitalista y lo que es deseable en el comunismo; y en segundo lugar, integran su explicación de cómo colapsa el capitalismo y cuál es la posterior transición al comunismo. Cada uno de estos tres conceptos, sin embargo, sufrirá marcados acentos en cada uno de los postulados marxistas.

Para Elster, la alienación puede definirse de forma general como la falta de percepción de sentido. y bajo la teoría normativa de Marx, el concepto tenía la función explicativa más importante: un antes con el capitalismo y un después con el comunismo se mediaban por la continuación y abolición de la alienación. Para Elster, es un fallo de Marx creer que todo consumo a partir de la alienación es compulsivo y, en ese sentido, tiende a tomar un carácter esclavista al inducir a los consumidores por el desenfreno de los productores; el consumo, tiende igualmente a satisfacer necesidades y lo compulsivo del mismo es inherente a cualquier sociedad humana, incluso, la sociedad comunista.

A grandes rasgos, Elster considera que Marx fue pre-concluyente en identificar todos los males presentes en el capitalismo como consecuencia del mismo. Para el autor noruego, una constante utópica en el pensamiento de Karl Marx, era su confianza en que podría superar cada uno de los males presentes en la sociedad capitalista.

Alienación como falta de autorrealización: en palabras de Elster, Marx concebía la autorrealización como la actualización y exteriorización de los individuos de forma libre y plena. En su exposición del concepto, este puede dividirse en: autoactualización y autoexteriorización. La autoactualización implica una transformación de lo potencial en lo actual y la autoexteriorización, la exteriorización de la capacidad de un individuo hacia otras personas. Elster brinda un ejemplo ilustrativo con una persona que aprende un idioma; se lleva a cabo la autoactualización en tanto la persona aprende las normas y leyes para dominar el idioma y la autoexteriorización para compartir lo aprendido con otras personas.

Alienación como falta de autonomía: Marx concibió que el capitalismo entiende muy bien la función de la libertad en la elección de los individuos; no obstante, esta elección se encuentra distorsionada y subvertida a favor del capital. En ese sentido, Elster encuentra que el individuo alienado en Marx: forma sus deseos sin comprender por qué los desea y, en la misma medida, se presentan como ajenos y condicionados por lo cual no se identifica con ellos. Así, pues, los individuos están sujetos en el capitalismo a fuerzas extrañas e ininteligibles que los condicionan y frustran y solo a partir del comunismo, se dejaran a un lado todos los procesos que operan de forma oculta sobre los individuos. Elster concluye que la psicología de Marx es demasiado simple ya que la distinción entre compulsión y autonomía no puede pretender entender y definir la complejidad de la motivación humana.

La economía marxista

En este apartado, Elster se centra en la teoría del valor-trabajo, la reproducción, acumulación y cambio técnico y la teoría de la crisis de Marx. Se inicia el capítulo enfatizando en tres creencias erróneas de Karl Marx: la primera, la creencia de Marx en que la producción se daba a partir de coeficientes fijos es decir, que para ser productivos, los factores se empleaban a partir de proporciones fijas (la cantidad de obreros no incidía en un rendimiento agregado de la producción). En segundo lugar, la presuposición en que la oferta de obreros esta forzada por su necesidad a vender la fuerza de trabajo y no por su elección racional y, por último, en tercer lugar, la creencia en que el precio de las mercancías esta impuesto por el costo de su producción y no por la demanda.

De estas tres suposiciones, Jon Elster considera que cada factor productivo tiene una productividad marginal decreciente aunque positiva, con lo cual, un obrero extra posibilita un uso más eficiente de las materias primas y la maquinaria a disposición. En cuanto a la oferta de obreros se refiere, está inducida por la tasa salarial, la cual, induce a los obreros a elegir trabajar dependiendo del salario y no necesariamente a la necesidad de su supervivencia; finalmente, las empresas para vender todas sus mercancías, buscan rebajar tanto como sea posible su costo, por lo cual, el precio depende de cuánto está dispuesto a pagar el cliente con el menor de los intereses sobre el producto. Para Elster, la economía marxista es ambigua porque maximiza la importancia de las constricciones estructurales y minimiza el alcance la elección racional. A grandes rasgos, los capitalistas y los trabajadores son agentes que eligen cuales son las mejores opciones y cuales satisfacen en mejor medida sus intereses.