Jesús Héctor Gallego Herrera (Salgar, Antioquia, Colombia, 7 de enero de 1938 - Santa Fe, Veraguas, Panamá, (desaparecido) 9 de junio de 1971), conocido simplemente como Padre Héctor Gallego, fue un sacerdote católico y misionero colombiano que desarrolló su misión pastoral en Panamá, específicamente en el distrito de Santa Fe de Veraguas. Fue acusado de comunista por los terratenientes del área y por el régimen militar de esa época, ya que emprendió proyectos sociales y organizó a la población pobre de la zona en sindicatos y en cooperativas de consumo con el fin de dignificar el trabajo campesino, porque en ese tiempo eran sometidos y explotados por las familias de poder.

Fue detenido y secuestrado por la Guardia Nacional la noche del 9 de junio de 1971 durante la dictadura militar de Omar Torrijos Herrera. En junio de 2018, después de 47 años de búsqueda, se confirmó el hallazgo de restos sepultados en el antiguo Cuartel de Los Pumas de Tocumen.

La versión oficial dice que los restos no eran del cura Gallego, sino de Heliodoro Portugal, otro desaparecido durante la dictadura.

Primeros años

Héctor Gallego nació 7 de enero de 1938 en el pueblo antioqueño llamado Montebello, del municipio de Salgar, República de Colombia, fue el primogénito del agricultor cafetalero Horacio Gallego y de Alejandrina Herrera. Fue el mayor de once hermanos: nueve hombres y dos mujeres. Estudió la primaria y la secundaria en Colombia. Recibió enseñanza filosófica en Santa Rosa, Antioquia y por último ingresó al Seminario Mayor Arquidiocesano de Medellín (1963-1965), regentado por el Padre Ignacio Restrepo Uribe, ya que desde pequeño mostró su inclinación al sacerdocio. En la diócesis de Jericó ejerció sus primeras tareas evangelizadoras.

Arribo a Panamá

El joven Gallego, a la edad de 27 años, se entera por medio de un compañero de clases, llamado Plinio Mojica, de Panamá, que en la diócesis a la que pertenecía, fundada un año antes, sólo había nueve sacerdotes para atender a 160 mil personas y que algunas parroquias no tenían sacerdotes. En una visita que realizó el entonces Obispo de la recién creada Diócesis de Veraguas, Monseñor Marcos Gregorio McGrath a Medellín en 1965 a una reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano, del cual era directivo; el seminarista Gallego, obtuvo permiso para hablar con el obispo McGrath y expresarle su deseo de trabajar con él en su Diócesis en Veraguas.

Siendo seminarista, el joven Gallego llega por primera vez a Panamá con el reverendo Pablo Bueter en 1966 y se incorpora en la vida de los veragüenses el 5 de febrero de 1967; realiza sus primeras prácticas religiosas como diácono en la parroquia del distrito de San Francisco. Su trabajo diario se centró en el movimiento familiar cristiano y su labor pastoral de la parroquia y con los jóvenes del Grupo “San Francisco Mejor”. El 12 de julio de 1967, regresa a Medellín y el 16 del mismo mes fue ordenado sacerdote por Monseñor Marcos Gregorio McGrath. Regresa a Panamá el 13 de agosto del mismo año y su primera misa la celebró en el templo de la Parroquia de San Francisco. El 20 de agosto marchó de inmediato a Santa Fe para comenzar la organización de su futura parroquia.

Inicia su trabajo pastoral con un grupo de seminaristas, después de visitar todas las comunidades de Santa Fe, un área muy difícil por sus montañas y su población muy dispersa. El padre Gallego organiza el distrito en centros de comunidad circundantes, inicia las reuniones de estudio del Evangelio para la formación de las comunidades de base en el pueblo de Santa Fe y en los diferentes centros comunales. Organizó a los campesinos en varios programas que cambiarían su vida. En ese tiempo ya existían 30 comunidades de base que había organizado el padre Alejando Vásquez Pinto, quién era el sacerdote encargado del área de Santa Fe, y su guía cuando éste realizaba su práctica pastoral. Colaboró con el padre Alejandro Vásquez Pinto en Santa Fe y con las monjas franciscanas. Este era un distrito totalmente abandonado, de muy difícil acceso y a la vez subdesarrollada por falta de vías de comunicación: el campesino de esa región era esencialmente analfabeto, pobre, con mala salud y completamente disperso. Había pocas familias ricas unidas por lazos de parentesco que desarrollaban ampliamente su economía en esta zona. Esto provocabó un caciquismo existente desde la época colonial. Por lo tanto los indígenas de la zona eran totalmente sometidos y explotados a favor de los intereses personales de los terratenientes. Los campesinos eran pobres, de precaria salud; vivían lejos de la localidad principal. Santa Fe con unas 8,000 personas, no tenía párroco.

En el verano del año 1968 es nombrado párroco del distrito de Santa Fe por Monseñor McGrath; constituyéndose así la Parroquia de Santa Fe, siendo el padre Héctor Gallego, su primer párroco.

El Plan Veraguas

Héctor Gallego, comprometido con la política social de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, organizó un programa de evangelización de la fe al que solo asistieron los campesinos. El trabajo de Gallego en los campos de Veraguas estaba enmarcado dentro de un plan elaborado por la Iglesia católica, llamado Plan Veraguas, inspirado en un Catolicismo Progresista y en la Teología de la Liberación, que promulgaba por un crecimiento no solo espiritual, sino económico y político.

El Plan Veraguas consistía en crear las condiciones para romper los círculos viciosos del atraso. Este Plan fue elaborado por el reverendo Ricardo Seidel, con apoyo del Obispo de la provincia, Monseñor Marcos Gregorio McGrath y Edwin Fábrega, subdirector de Planificación de la Presidencia. El estudio identificó un analfabetismo del 51.7% de la población de 10 y más años de edad; y la región ocupaba el 87.5% de viviendas con piso de tierra, segundo lugar nacional, mientras que había criaderos de cerdos con piso de cemento; 80.4% de la población vivía sin agua potable ni servicio sanitario; 91.9% sin energía eléctrica; un 50% de la niñez sufría de malnutrición; y había una alta tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias, y por tuberculosis en todas sus formas.Pero eran los tiempos de la Guerra Fría y la labor de la Iglesia chocaría no solo con los intereses de los terratenientes del área, sino con unas estructuras de poder atemorizadas con cualquier desafío al orden social establecido. Los terratenientes santafereños por el contrario, no querían comprometerse a nada que les exigiera un cambio de conducta. Por este motivo, el nuevo párroco se dedicó a aquellos que respondieron a su llamada. Con estas personas trabajó en los campos, durmió en sus chozas, compartió sus preocupaciones y al fin llegó a ser como uno de ellos. Les anunció la Buena Nueva y les hizo entender que tenían la dignidad de ser hijos de Dios, que la injusticia y la explotación no eran la voluntad de Dios y que Cristo les pedía su colaboración para construir un mundo mejor por medios pacíficos. Gallego atendía once centros campesinos organizados; se edificó una casa comunal en Santa Fe, se crearon las cooperativas de servicios múltiples, llamadas "Esperanza de los Campesinos" , pero los terratenientes los atacaron y amenazaron; entre ellos, Álvaro Vernaza Herrera, quien enfrentó el Plan Veraguas, la reforma agraria y otros proyectos socioeconómicos del gobierno y la Iglesia católica en la región. El Obispado de Veraguas se pronunció con firmeza al respecto. En 1968, se robaron las urnas en las elecciones generales en las que competían el Ing. David Samudio y el Dr. Arnulfo Arias Madrid y fueron culpados los evangelizadores. Héctor Gallego fue acusado, entre otras cosas, de ser "comunista y terrorista".

Golpe de Estado Militar del 11 de octubre de 1968

La noche del viernes 11 de octubre de 1968 en la República de Panamá, los mandos medios de la Guardia Nacional de Panamá encabezado por el Mayor Boris Martínez, el teniente coronel Jose Humberto Ramos, Rubén Darío Paredes y otros militares dirigieron un golpe de Estado militar, derrocando al presidente electo y constitucional Arnulfo Arias Madrid, quien tenía 11 días de haber tomado posesión del cargo. Este hecho marcó el inicio de 21 años de una represiva Dictadura Militar, que dejó como saldo cientos de muertos y desaparecidos.

En medio de estos cambios, continuaron los conflictos entre terratenientes y campesinos. A esta situación se sumó la oposición armada al gobierno militar por parte de guerrillas del panameñismo y algunos grupos de la izquierda, con focos en las ciudades terminales, Coclé y Chiriquí. Las relaciones con la Iglesia católica eran tensas, y algunos sacerdotes, entre ellos Carlos Pérez Herrera, fueron encarcelados por su participación en los movimientos sociales. Tomás Alberto Clavel Méndez, entonces Arzobispo de Panamá, atacó al nuevo régimen. Algunos sacerdotes se sumaron a la protesta. Monseñor Martín Legarra asumió el Obispado de Veraguas a inicios de abril de 1969. Al final, el arzobispo Clavel dimitió de su cargo. El 10 de febrero de 1969○3 fue designado arzobispo de Panamá por el papa Pablo VI, Marcos Gregorio McGrath, mentor de Héctor Gallego.

El 16 de diciembre de 1969 ocurrió un golpe fallido contra Omar Torrijos efectuado por los Tenientes Coroneles Amado Sanjur, Nenzen Franco, y Ramiro Silvera, lo cual generó una mayor tensión política.

Conflictos con el Régimen Militar

El modo de vida de la población santafereña antes de la llegada del padre Héctor Gallego no había cambiado mucho desde la época colonial, cuando se instalaron allí un grupo de familias (los Castrellón, los Hernández, los Palacio, los Ábrego o los Vernaza Herrera), estos últimos, parientes del entonces dictador Omar Torrijos Herrera, clanes que llegaron a adquirir el control de las tierras y del comercio local. Después del golpe militar, las comunidades campesinas comenzaron a vivir un período de terror. Muchos terratenientes aliados con funcionarios gubernamentales arrebataron tierras a las comunidades campesinas y acentuaron la explotación de los jornaleros que trabajaban dentro de sus propiedades. Además, la producción de los campesinos en las tierras comunales era acaparada por los terratenientes, quienes les compraban los productos a precios irrisorios para que en épocas de escasa producción poder vendérselas a precios sumamente altos. Los proyectos comunales del padre Gallego eran el único bastión de lucha para evitar la explotación y la profundización del empobrecimiento del campesinado del distrito de Santa Fe en Veraguas.

En 1968 se implantó por fin un sindicato al cual muchos se inscribieron; otro de los grandes planes del padre Gallego fue la implementación de Cooperativas de Consumo e indujo a los campesinos a creer que podían ser dueños de su destino a través del trabajo colectivo y el apoyo mutuo entre los de su clase. Los terratenientes seriamente perjudicados con esto, culparon del asunto al párroco sacerdote colombiano. En junio de 1969, empezaron los ataques, incluso algunos aldeanos le dieron una paliza al padre Gallego en el mes de junio y en diciembre del mismo año lo arrestaron. No obstante fue puesto en libertad porque se comprobó que todas las acusaciones eran calumnias.