La Iglesia ortodoxa rumana () es una de las iglesias autocéfalas de la comunión ortodoxa. Pertenecen a ella la mayoría de los rumanos (el 85,9% de la población de Rumanía de acuerdo con el censo de 2011). Por el número de sus fieles (20 millones entre Rumanía, Moldavia y la diáspora), [ "Biserica Ortodoxă Română, atacată de bisericile 'surori'", Ziua, 31 de enero de 2008 es la segunda de las Iglesias ortodoxas autocéfalas, solo por detrás de la Iglesia ortodoxa rusa.

Es la única Iglesia ortodoxa del este que emplea una lengua romance, sin embargo está en plena comunión con las otras Iglesias ortodoxas y entre estas ocupa el séptimo lugar en el orden de precedencia. El primado de la iglesia tiene el título de patriarca. Su jurisdicción abarca todo el territorio de Rumanía, con las diócesis de los rumanos que viven en las cercanías de Moldavia, Serbia y Hungría, así como las comunidades de la diáspora en Europa Central y Occidental, América del Norte y Oceanía.

La Iglesia ortodoxa rumana está organizada como patriarcado, con el título de Patriarcado rumano. Este término se refiere a la organización administrativa de la Iglesia, encabezada por el patriarca, y a los órganos y procedimientos relacionados; si bien no se considera un sinónimo de la Iglesia ortodoxa rumana como institución.

Los fieles de la Iglesia ortodoxa rumana a menudo se refieren a ella como ("creencia correcta, auténtica", nombre similar al griego , "creencia correcta, recta"). Los creyentes ortodoxos son conocidos en ocasiones como o .

Historia Las primeras muestras del cristianismo Se cree que el cristianismo llegó a la región de manos de San Andrés, uno de los doce apóstoles, quien llevó a cabo una evangelización en los territorios de Rumanía, Ucrania y la costa oriental del mar Negro. Posiblemente asentó su residencia en Tomis durante un largo período, motivo por el cual la ciudad rumana pasó a ser considerada sede episcopal, como lo demuestran los numerosos documentos que hablan de la antigua ciudad. Por este motivo, san Andrés es el patrón de Rumanía (entre otros países), celebrándose su festividad el día 30 de noviembre, día en que fue martirizado y muerto por los romanos. Así y todo, no se conoce con certeza si las tribus dacias se convirtieron al cristianismo o si conservaron sus creencias romanas o dacias. 240px|thumb|Monasterio de Neamţ Después del Edicto de Milán en el año 313, el cristianismo se fue difundiendo más ampliamente por la antigua provincia romana de Dacia. A la región se trasladó el obispo arriano Ulfilas en 345 para convertir al cristianismo a los godos que habitaban el territorio. Ulfilas difundió la palabra de Cristo en lengua gótica, pero en el año 348 tuvo que huir y refugiarse al otro lado del Danubio debido a que los caudillos visigodos desconfiaban de su presencia.

Es incierta la difusión real del cristianismo, aunque hay evidencias de que la religión cristiana estaba presente, al menos de forma débil y en un estado incipiente, ya que la provincia de Dacia estaba expuesta a la continua llegada de pueblos germánicos o eslavos procedentes de otras partes del continente europeo. En todo caso se han encontrado los restos de una iglesia primitiva en la región del Bajo Danubio, en Sucidava, que al parecer fue destruida por los hunos y reconstruida posteriormente por Justiniano I en los primeros años de su mandato como emperador del Imperio Romano de Oriente, demostrando así que hubo una presencia real y constante de comunidades cristianas durante aquella época.

En lo que se refiere a la provincia de Escitia Menor, su capital, Tomis, se convirtió en sede episcopal. Se puede encontrar la presencia de obispos en la provincia de Tomis participando activamente en los numerosos sínodos y concilios celebrados desde la segunda mitad del e incluso luchando activamente contra la herejía arriana. A lo largo del el obispado de Tomis se consolidó, recibiendo la consideración de provincia metropolitana; el titular de la misma recibía la consideración de metropolitano, tenía bajo su control a 14 obispos sufragantes, que correspondían a las principales poblaciones de la provincia y respondiendo y dependiendo directamente del Patriarca de Constantinopla. Estaban vinculados por la lengua a Roma y por el dogma a Constantinopla. De la región fueron originarios san Juan Casiano, fundador de varios monasterios en Marsella y Dionisio el Exiguo.

La difusión del cristianismo en esta región comprendida entre el Danubio y el mar Negro fue muy distinta a la del resto de Dacia, seguramente debido a que estuvo bajo control romano en el momento en que el cristianismo se convirtió en la religión del Imperio. Se han encontrado unas 35 basílicas correspondientes al periodo comprendido entre los siglos y y que se encuentran localizadas en los principales centros urbanos de la antigua provincia romana, como Tomis, Callatis, Tropaeum Traiani, Histria, Axiopolis, Troesmis y Dinogetica, donde se han encontrado numerosos objetos con inscripciones de la época.

Así, mientras que en una parte de Rumania, la que se corresponde con la provincia de Dacia, no se tiene constancia de un proceso de cristianización firme, en la parte que se mantuvo bajo control romano el cristianismo arraigó ampliamente entre la población de la región. Por este motivo no se puede hablar de una fecha concreta para la cristianización de Rumania. El proceso de cristianización de los dacios romanos tuvo unas características muy específicas, debido a que duró varios siglos como resultado de la entrada en contacto en múltiples ocasiones de la población autóctona con colonos de la región de Escitia Menor o con poblaciones germánicas o eslavas asentadas en la zona. La lengua latina y la religión cristiana constituyeron dos importantes factores en el proceso de unificación étnica, lingüística y espiritual. El patriarcado rumano sostiene en sus principios fundacionales que "en Rumania la romanización y la cristianización fueron dos procesos paralelos que han dado a la historia un nuevo pueblo, el rumano, con una creencia nueva, la cristiana. En otras palabras, el pueblo rumano ha nacido cristiano.".

La Iglesia ortodoxa rumana se fundó en 1872 cuando el Metropolita de Ungrovalaquia y Moldavia se separó de la jurisdicción del Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Ese mismo año se constituyó un sínodo separado de la Iglesia ortodoxa en Rumania. La Iglesia ortodoxa rumana fue completamente autocéfala desde 1885 y estableció su propio patriarcado en 1925. El primer patriarca fue Miron Cristea.

Dominio búlgaro La consolidación del cristianismo bajo dominio búlgaro A lo largo del la organización de la Iglesia del sur del Danubio pasó a estar controlada por las tribus ávaras y eslavas, que incluso llegaron a destruir la sede episcopal de Tomis haciendo desaparecer este obispado. Las nuevas poblaciones llegadas a la región poco a poco se fueron romanizando y convirtiendo al cristianismo. En cambio, a partir del la lengua eslava acabó imponiéndose como lengua litúrgica, hecho que se mantuvo hasta el . thumb|180px|left|Icono de San Pedro La desaparición del Obispado de Tomis provocó que las poblaciones rumanas al sur del Danubio reclamaran el nombramiento de un nuevo obispo autóctono. Con la consolidación de la Iglesia búlgara en el , coincidiendo con la creación del estado búlgaro, se crearon obispados en las poblaciones del sur del Danubio de Vidin y Silistria.

Los emperadores bizantinos tenían un gran control sobre la Iglesia y el Patriarca de Constantinopla. Cuando Boris I fue proclamado rey de los búlgaros, siendo como era enemigo del emperador de Bizancio, declaró su obediencia al papa de Roma como máxima autoridad eclesiástica. Con el debilitamiento del estado búlgaro debido a los distintos ataques de pueblos eslavos y el definitivo control de este por parte del Imperio bizantino en 1018, la Iglesia búlgara tuvo que jurar obediencia al Patriarca de Constantinopla, entrando así esta parte de la cristiandad en el mundo griego y ortodoxo del cristianismo oriental.

Por su parte, Transilvania estuvo controlada por los magiares en el , quienes instauraron el feudalismo. Cuando el rey de Hungría se convirtió al catolicismo en el año 1000, la población fue obligada a obedecer al papa de Roma aunque la mayoría de la población era ortodoxa. La llegada de los caballeros teutones a la región, tras la petición de ayuda realizada por Andrés II de Hungría para defenderse de los cumanos, vino acompañada por grandes cantidades de población procedente de Sajonia que se asentaron en territorios moldavos y valacos. Cuando a principios del se decidió expulsar a los caballeros teutónicos, se permitió a las poblaciones sajonas quedarse en sus asentamientos debido a que profesaban la fe católica, recibiendo de Andrés II un amplio estatus de autonomía y una serie de provilegios fiscales a cambio de ayudar a los monarcas húngaros a someter a la población autóctona —de confesión ortodoxa— y mantener el dominio húngaro en la región.

Los otros dos territorios históricos de Rumania, Valaquia y Moldavia, se mantuvieron bajo control bizantino desde la desaparición del estado búlgaro en 1018 hasta que en 1185 los búlgaros lograron deshacerse de la ocupación bizantina y reorganizar su estado. A principios del , estos territorios empezaron a recibir ataques de los cumanos, quienes finalmente lograron controlar la región. A la región se desplazaron unos frailes dominicos para intentar convertir a su caudillo al cristianismo. Tras el éxito en su misión, el papa Gregorio IV decidió crear para ellos el obispado de Cumania, llamado Sede de Milcovia en referencia al río Milcov, frontera natural entre Moldavia y Valaquia. Las disputas internas entre los cumanos provocaron que sus territorios fueran conquistados por los húngaros.

Supervivencia de la ortodoxia rumana y la aparición de los principados rumanos La presencia de población de confesión ortodoxa en los territorios dominados por Hungría era un tema que preocupaba al papado como lo demuestra una carta enviada por el Papa en 1234 al príncipe de Cumania y futuro rey húngaro Bela IV, en la que se quejaba de la presencia de walathosEn referencias a la población autóctona y de confesión ortodoxa de Valaquia. en la diócesis de Cumania, y que menospreciando a la Iglesia de Roma no recibían los sacramentos de manos del obispo de la diócesis, sino de obispos de rito griego-ortodoxo. Esta situación era común también para Transilvania. Por este motivo, el papa recomendó a Bela que el obispo católico de Cumania debía ser originario de la región, haciendo referencia a la necesidad de que hablara rumano. thumb|Los Tres Reyes Magos en la Iglesia de los Santos Arcángeles de Brăila. Tras la invasión tártara en 1241 la diócesis de Milcovia desapareció y los húngaros dejaron de controlar el antiguo reino de los cumanos. El dominio tártaro fue efímero y en la segunda mitad del existían ya pequeñas entidades feudales que fueron el embrión de los principados cristianos de Moldavia y Valaquia.