IV Los tiranos en rabia encendidos y tocando de cerca su fin desplegaron la furia impotente, que aunque en vano se halaga en destruir. Ciudadanos mirad en el campo el cadáver del vil invasor...; que perezca ese cruel que el sepulcro tan lejano a su cuna buscó
V Esos valles también ved, chilenos, que el Eterno quiso bendecir, y en que ríe la naturaleza aunque ajada del déspota vil Al amigo y al deudo más caro sirven hoy de sepulcro y de honor: mas la sangre del héroe es fecunda y en cada hombre cuenta un vengador.
VI Del silencio profundo en que habitan esos Manes ilustres, oíd que os reclamen venganza, chilenos, y en venganza a la guerra acudid. De Lautaro, Colo-Colo y Rengo reanimad el nativo valor y empeñad el coraje en las fieras que la España a extinguirnos mandó.
VII Esos monstruos que cargan consigo el carácter infame y servil, ¿cómo pueden jamás compararse con los héroes del Cinco de Abril? Ellos sirven al mismo tirano que su ley y su sangre burló; por la Patria nosotros peleamos nuestra vida, libertad y honor. VIII Por el mar y la tierra amenazan los secuaces del déspota vil pero toda la naturaleza los espera para combatir: el Pacífico al Sud y Occidente al Oriente los Andes y el Sol por el Norte un inmenso desierto y el centro libertad y unión.