hombre que te había soñado Y en tu busca a la mar se lanzó. Cuando erguiste la pálida frente, En la viva ansiedad de tu anhelo, Bajo el dombo gentil de tu cielo Ya flotaba un extraño pendón.

Tu bandera, tu bandera Es un lampo de cielo Por un bloque, por un bloque De nieve cruzado; Y se ven en su fondo sagrado Cinco estrellas de pálido azul; En tu emblema que mar rumoroso Con sus ondas bravías escuda, De un volcán, de un volcán Tras la cima desnuda Hay un astro, hay un astro De nítida luz.

Era inutil que el indio tu amado Se aprestara a la lucha con ira, Porque envuelto en su sangre Lempira, En la noche profunda se hundió; Y de la épica hazaña, en memoria, La leyenda tan sólo ha guardado De un sepulcro el lugar ignorado Y el severo perfil de un peñón.

Tu bandera, tu bandera Es un lampo de cielo Por un bloque, por un bloque De nieve cruzado; Y se ven en su fondo sagrado Cinco estrellas de pálido azul; En tu emblema que mar rumoroso Con sus ondas bravías escuda, De un volcán, de un volcán Tras la cima desnuda Hay un astro, hay un astro De nítida luz.

Por tres siglos tus hijos oyeron El mandato imperioso del amo; Por tres siglos tu inútil reclamo En la atmosfera azul se perdió; Pero un día gloria tu oído Percibió, poderoso y distante, Que allá lejos, por sobre el Atlante,